En 20 años se acabarían los bosques andinos

En 20 años se acabarían los bosques andinos

Las tasas de deforestación actuales ponen en jaque al 18 por ciento de los bosques del país. 

Bosques

En el 2015 Antioquia fue el segundo departamento con mayor tasa de deforestación del país.

Foto:

Jaime Moreno / Archivo EL TIEMPO

05 de junio 2017 , 10:30 a.m.

En dos lustros terminaría la vida de los bosques andinos del país, advirtió el Ministerio de Ambiente. Y aunque esta fecha puede atrasarse si se desacelera la tasa de deforestación actual, que oscila entre 120.000 y 140.000 hectáreas (ha) al año, al menos 10.587.253 hectáreas de bosque, el 18 por ciento del total nacional, se encuentran en un grave peligro.

Las mediciones, sin embargo, varían bastante de un lado a otro. En Antioquia, por ejemplo, el observatorio de Bosques Andinos calcula unos 40 años más de vida para estos ecosistemas, ubicados a 1.000 metros sobre el nivel del mar. Esto a pesar de que según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) este departamento presentó la segunda mayor tasa de deforestación del país en el 2015. 

Y cálculos más positivos ubican hasta en 80 años la desaparición de los bosques andinos.

El 83 por ciento de las personas dependen de los Bosque Andinos, según el observatorio de estos bosques. La razón principal es que son grandes fuentes de agua. “Cuando llueve mantienen el agua más fácil que zonas planas, lo que facilita nacimientos de agua”, explicó Sebastián González, investigador del observatorio de Bosques Andinos.

Todo el sistema productivo que tenemos se vería afectado, si hoy en día tenemos todas esas crecientes muy fuertes, sin bosques la situación sería infinitamente peor

La desaparición de estos ecosistemas, para un departamento que se ubica gran parte entre montañas, alteraría completamente el ciclo hidrológico, explicó Álvaro Duque, docente del Departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional (sede Medellín).

“Todo el sistema productivo que tenemos, toda la producción hidroeléctrica, se verían afectados, al igual que la calidad de vida de la población, si hoy en día tenemos todas esas crecientes muy fuertes, sin bosques la situación sería infinitamente peor”, dijo el académico.

Esto no es lo único, Gómez mencionó que los Andes es de los sitios con mayor diversidad del mundo, con muchas especies de flora y fauna endémicas.

Causas

La principal amenaza para los bosques andinos es la deforestación, consecuencia, en la mayoría de los casos, de la praderización, es decir, convertir los bosques en pastizales sea para ganadería o para tenerlos ‘limpios’.

Por otro lado, están la minería y los cultivos ilícitos que se han disparado en los últimos años, que juntos, dijo Duque, podrían sumar un 20 o 30 por ciento de la deforestación de Antioquia.

El cambio climático también juega en contra. Debido al calentamiento global varias especies de árboles deben comenzar a ‘subir’ por las montañas, buscando climas más fríos, pero llega un punto en el que tampoco pueden adaptarse a los climas de los páramos, el ecosistema que le sigue, comentó Duque. Es por esto que es posible que muchas especies se extingan.

En esto está de acuerdo César Rey, director de Bosques y Ecosistemas del Ministerio de Ambiente, aunqque agrega que no debe convertirse en excusa o explicación única de la desaparición de los bosques andinos. “En general hay una excusa siempre en el tema del cambio climático, que sí nos está acelerando la intensificación, sin embargo es más el hecho de la falta de previsión y decisiones no consecuentes con las condiciones de territorios”, dijo el funcionario.

¿Daño reversible?

Si bien no es completamente irreversible, llevar un bosque a su estado natural luego de talarlo es difícil y es poco probable que un bosque primario, o prístino, vuelva a su estado natural. Sin embargo, los bosques secundarios, medianamente intervenidos por el hombre, guardan esperanza. “Los daños se pueden considerar irreversibles en el sentido en que el sitio no vuelve a ser como era antes, aunque la función que cumplían esos bosques sí se puede restaurar más fácil”, dijo Gómez.

En el mismo sentido se expresó Duque, quien dijo que “el futuro del mundo está en los bosques secundarios, albergan y pueden restaurar todos los sistemas que tenía el bosque primario, como la capacidad de reciclar carbono, de mantener y depurar el ciclo hidrológico y muchos otros”.

Los bosques son entonces recursos renovables, pero dependen en gran parte de voluntad política y cambio de consciencia de las personas.

En la medida en que los bosques son más escasos los riesgos con las montañas aumentan y ocurren tragedias. Estamos tratando de que no tengamos que llegar a una situación extrema para cambiar el ritmo”, comentó Rey, quien concluyó que con varios programas de protección, el compromiso del Gobierno Nacional es reducir la tasa de deforestación nacional anual a 90.000 ha en el 2018.

María Isabel Ortiz Fonnegra
Redactora de EL TIEMPO
MEDELLÍN
En Twitter: @M_I_O_F

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