El paisa que se prepara para volar al espacio

El paisa que se prepara para volar al espacio

Daniel Tirado compartirá en el blog 'Dinero en Sandalias' la experiencia. 

Daniel Tirado

Los 6 meses del del año en los que Daniel no viaja, los vive en las afueras de Medellín.

Foto:

Cortesía Daniel Tirado

28 de abril 2018 , 06:10 a.m.

Tres camisetas, una sudadera, una pantaloneta, un cepillo de dientes, un celular. En eso se resume la mochila que Daniel Tirado López ha cargado sobre los hombros por más de 100 países del mundo. Pero la tierra le quedó corta y sus sueños traspasaron los límites terrenales. Hoy sostiene en las manos un tiquete al espacio por el que pagó todo lo que tuvo y ya no tiene. El apartamento, el carro, la ropa. Si incluso pidió un préstamo para costear los más de 500 millones de pesos que vale la experiencia por fuera de la línea Kármán.

Él no colecciona bienes: colecciona momentos. Por eso, el viaje al espacio vale todo lo material. Y lo que puede ser un capricho de multimillonarios como Tom Hanks o Katy Perry, quienes también tienen boletos directos al espacio, para él es un esfuerzo que merece la pena.

Daniel nació en Medellín, tiene 33 años y ningún título universitario. Después de terminar el colegio y ser escalador profesional, decidió ir en contra de lo socialmente establecido. Decretó que su vida la dedicaría a los viajes. Y así lo ha hecho. América, Asia, Medio Oriente, Oceanía, Europa, no quedan muchas rutas inexploradas en su imaginación.

Ante los ojos de algunos, es un loco. Sus padres, al comienzo, no conciliaban la idea de que se dedicara a viajar y todavía hay algunas decisiones incomprendidas, como la de montarse a una nave y alcanzar las estrellas. ¿Después qué sigue? Se pregunta la gente viéndolo emprender una nueva aventura. “Hay que agradecerle a los roba sueños, que quieren mantenerte dentro de las barreras de confort, donde no hay espacios de crecimiento. Los escucho, pero no tomo lo que me dicen”, asegura.

El financiamiento de sus viajes surge del trabajo por internet. “Lo que yo hago es viajar de mochilero, pero no ese mochilero de carpa que pasa necesidades, sino que yo viajo, enseño a viajar barato y a la vez enseño a ganar dinero en internet, ser un nómada digital, alguien que va viajando por el mundo y a la vez va ganando plata”, explica con un acento paisa que no pasa desapercibido.

Y es que ese niño desordenado y fiestero en el colegio, se convirtió en un emprendedor gracias a las redes sociales, donde publica fotos y comparte consejos con más de un millón de seguidores, a través de su blog ‘Dinero en sandalias’. De hecho, el proceso para embarcarse y salir de la tierra lo retratará a través de una serie web que ya está preparando.

Lo del viaje al espacio surgió como un sueño inverosímil cuando Daniel vio un comercial en la televisión estadounidense. Pero hace tres semanas la idea se materializó cuando le hizo un giro bancario a Virgin Galactic, la aerolínea estadounidense que apuesta por el turismo espacial.

Estar ahí, suspendido ante la curvatura de la tierra, experimentando la ingravidez, es una sensación que no lo deja pensar en otra cosa. Y no hay itinerario. Daniel está esperando una llamada para irse a algún lugar del mundo a hacer las pruebas necesarias. Volar en un avión de combate ruso y meterse a una máquina de la NASA que gira como licuadora, son partes de la misma experiencia.

Mi lema de vida es viajar por todo el mundo y hacer locuras para inspirar a otras personas a vivir una vida con propósito

Esta es la aventura más importante de su vida, pero anécdotas tiene por montones. De hecho, reconoce que las corazonadas lo han hecho tomar las mejores decisiones. “Soy extremadamente terco. Yo arranco”, dice. Daniel ha meditado entre un séquito de monjes budistas. Ha estado frente a las maravillas del mundo. También encontró el amor y se casó con una japonesa.

En sus travesías le huye a un desayuno americano en un viaje por Turquía. A compartir con otros occidentales en una visita a Bután. Al afán de tomarse fotos por las calles de la India. A él le gusta perderse, ir al mercado sin conocer los sabores, comunicarse con las manos. “El turista, a diferencia del turista independiente, es ese que va a una agencia de viajes y le ponen todo en las manos: el tiquete, el hotel, pero está en una burbuja, aislado de la cultura”, señala.

Su lema de vida es “viajar por todo el mundo y hacer locuras para inspirar a otras personas a vivir una vida con propósito”. Para él todo es posible y lo confirmará cuando llegue la estratósfera.


Valentina Vogt
Para EL TIEMPO
valalb@eltiempo.com
@ValentinaVogt

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