Jericó: la intensidad de la mirada

Jericó: la intensidad de la mirada

La crítica de cine Martha Ligia Parra habla del documental 'Jericó, el infinito vuelo de los días'.

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Martha Ligia Parra da sus impresiones sobre el documental Jericó, el infinito vuelo de los días.

Foto:

Archivo particular

23 de noviembre 2016 , 09:27 a.m.

El documental Jericó, de Catalina Mesa, rinde homenaje a las mujeres mayores de este municipio antioqueño, a su palabra y cotidianidad. Ellas son las protagonistas y sus voces marcan el tono nostálgico, vivaz y encantador del filme.

El poema Mi pueblo, de Oliva Sossa abre la película: “Este, mi noble Jericó, es bonito, enclavado en el sol de la montaña, el monte azul rozando el infinito y el infinito entrando en la cabaña”.

Jericó no sólo es cuna del carriel antioqueño sino también un pueblo conocido como la ‘Atenas del suroeste’. Tierra de artistas, pintores y escritores como Jesusita Vallejo y Manuel Mejía Vallejo. Mujeres escritoras como Dolly Mejía y Oliva Sossa inspiraron la película de Mesa junto a la figura fuerte de su tía abuela Ruth Mesa.

Lo primero que llama la atención de esta producción colombo francesa es la fuerza de sus imágenes, sobrias y poderosas, que obligan a mirar atentamente y a deleitarse en cada detalle: el azul del cielo, las puertas y ventanas coloridas, los techos altos, la pared llena de rosarios, las colchas de retazos, la colección de santos.

Espacios, objetos y texturas evidencian una exquisita capacidad de observación. No en vano, uno de los referentes importantes para la directora es La poética del espacio, el libro del filósofo francés Gaston Bachelard. Con el mismo rigor de ese texto, Mesa va en busca del tiempo perdido y quiere, como lo expresa Bachelard, “suspender el vuelo del tiempo”. “La poética del espacio agudizó mi atención para valorar cada detalle”, explicó la cineasta.

Hacer un homenaje al espíritu femenino, encarnado en un grupo de ocho mujeres mayores, es una apuesta arriesgada, en un mundo que promueve afanosamente la juventud. La película se enorgullece de Chila, Luz, Fabiola, Licinia, Ana Luisa, Elvira, Celina y Manuela. Todas ellas de distintos estratos socioculturales y nivel educativo.

También es inusual y gratificante la observación serena que valora a cada mujer y su tiempo, cada historia y espacio. A través de los elegantes movimientos de cámara se captura la esencia de las casas que habitan las protagonistas.

Por ello, el gran acierto de esta pequeña gran película es la calidad de la mirada. Jericó nació como un proyecto muy personal y local en el que Catalina Mesa, una paisa radicada en París desde hace 15 años, invirtió sus propios ahorros.

El impulso era la necesidad de hablar sobre una generación y una forma de ver el mundo, de retornar a los orígenes y seguir avanzando. Pero la fuerza de su mirada y la de sus protagonistas le dan una resonancia profundamente universal.

Cuando se habla de cine de autor se hace referencia al tipo de obras en las que el director imprime su sello personal. En este caso, Mesa no solo ha supervisado todo el proceso, sino que ha actuado como directora, guionista, fotógrafa, camarógrafa y productora.

Todo esto contribuye a la cercanía e intimidad que logra la película y por ello se rodeó de un equipo técnico mínimo para el rodaje.

“Siempre tuve claro que quería el equipo de rodaje más pequeño posible para proteger la intimidad de las mujeres y poder estar receptiva a su universo interior, sin dispersarme”, dijo.

Para Mesa, la realización del documental es además un proceso conjunto y de mutua confianza y considera que la línea entre el documental y la ficción es fina: “Quería realizar una película dirigida como una ficción, pero donde los personajes encarnaran sus propias vidas y que en cocreación y coescritura con ellas la narrativa emergiera”.

Para la edición, que es otro de los aciertos, se contó con el francés Loïc Lallemand, un editor de ficción, que ejerció su oficio en películas como Mon Roi (Amor mío), de Maïwenn Le Besco, estrenada recientemente en el país y Divines, ganadora de la cámara de oro en Cannes 2016 y dirigida por Houda Benyamina.

Jericó es pues el prometedor debut de una joven y carismática realizadora paisa. Es, igualmente, una aproximación auténtica y amorosa a una parte importante de la cultura antioqueña, al coraje femenino que la ha hecho posible y a su esencia y valor.

Martha Ligia Parra
Para EL TIEMPO

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