Condenan a responsables del desplome del edificio Space en Medellín

Condenan a responsables del desplome del edificio Space en Medellín

Tres personas, culpables de homicidio culposo. Tiempo de la condena se conocerá el 18 de diciembre.

Juicio Space

El juicio se adelanta por la muerte de Juan Esteban Cantor, el único residente que falleció en el desplome de la torre 6 del edificio, el pasado 12 de octubre de 2013

Foto:

Juan Augusto Cardona / Archivo EL TIEMPO

11 de octubre 2017 , 02:41 p.m.

Este miércoles, tras cuatro años del desplome de la torre seis del edificio Space (El Poblado, suroriente de Medellín), el Juzgado Primero Penal del Circuito de Medellín declaró culpables a Pablo Villegas, representante legal de la constructora CDO; María Cecilia Posada, directora de la obra, y Jorge Aristizábal, ingeniero calculista, por el homicidio culposo de Juan Esteban Cantor Molina, único residente fallecido en la tragedia, en la que murieron otras 11 personas.

“La valoración del caudal probatorio, además de las estipulaciones probatorias, conllevó, más allá de toda duda razonable, a la responsabilidad de los coacusados”, dijo la representante de la judicatura, este 11 de octubre, un día antes de que se cumplan cuatro años de la tragedia.

La condena por homicidio culposo, sin embargo, no conllevará afectación a la libertad de los condenados hasta el próximo 18 de diciembre, cuando la juez indique de cuánto tiempo será la condena que deberán cumplir.  

Según la juez, la responsabilidad atribuible a Villegas y Posada, en sus condiciones de primera y segunda posición de autoridad en la constructora Lérida CDO, así como a Aristizábal, quien tuvo a cargo el diseño estructural del edificio, deben ser sujetos al reproche penal, debido a la carga probatoria solventada durante el juicio.

La causa del colapso de la torre seis de Space obedeció a los defectos ostensibles de los cálculos del diseño estructural, por lo cual, la edificación no era apta para soportar su propio peso

La juez aseguró en la lectura del sentido del fallo que la causa del colapso de la torre seis de Space obedeció a los defectos ostensibles de los cálculos del diseño estructural, por lo cual, la edificación no era apta para soportar su propio peso, ni cargas adicionales.

Se probó que la construcción fue por iniciativa, control y autoridad de Villegas Mesa, en cuya gestión era acompañado por Posada Giesalsa, con poder decisorio. Era propietario y constructor”, añadió la juez.

Sobre Aristizábal recalcó que sus planos constituyeron un “mayúsculo defecto de los diseños estructurales”.

La juez también desestimó los argumentos de la defensa sobre la violación del principio de confianza o la culpa exclusiva de la víctima (esto es, que Cantor se había autopuesto en peligro), porque tales excepciones "carecen de sustento".

La investigación penal ya había precluido por las otras 11 muertes ocurridas en la tragedia, trabajadores todos que estaban laborando la noche del derrumbe, luego de la reparación integral a los familiares de las víctimas. El caso solo prosiguió por el deceso de Cantor, quien falleció por aplastamiento luego de haber estacionado su vehículo en límites de las torres cinco y seis.

La primera instancia del proceso penal se tardó cuatro años por varias particularidades. Juan Camilo Muñetón, apoderado de la familia Cantor, explicó que la principal razón fue el gran cúmulo de pruebas practicadas, además de los 15 testigos citados por la Fiscalía, algunos provenientes de otras ciudades, como los expertos de la Universidad de Los Andes de Bogotá y una empresa de peritos en sismorresistencia de Armenia.

El procurador delegado para el caso, Jorge Villarreal, dijo además que fueron más de 900 horas de dictamen pericial, en un proceso complejo por el alto nivel técnico.

Otro factor que dilató el juicio fue la muerte, en diciembre del 2016, de Juan Guillermo Acosta, anterior defensor del ingeniero Jorge Aristizábal. Carlos López, el nuevo apoderado del acusado, asumió el caso durante el descubrimiento de pruebas de la Fiscalía. López dijo que el proceso también tardó mientras se realizaba la indemnización y preclusión de la investigación de los otros 11 fallecidos.

Además de la conclusión del juicio y del cuarto aniversario del desplome de la torre, que se conmemora este jueves, la familia Cantor realizará la exhumación de los restos de Juan Esteban el próximo viernes 20 de octubre.

Las versiones encontradas durante el juicio

La petición de la condena hecha por la Fiscalía la apoyó la Procuraduría, en días pasados. Durante el desarrollo del juicio, el Ministerio Público argumentó que el diseño estructural del conjunto habitacional transgredió en 10.678 ocasiones las normas técnicas de sismorresistencia; mientras que su construcción, desconoció al menos 23 artículos de obligatorio cumplimiento.

Jorge Villareal, procurador judicial delegado para el proceso, dijo que además de fallas relacionadas con el diseño estructural, la revisión de los diseños y la construcción, hubo negligencia en la minimización de las deficiencias que previamente anunciaban el colapso registrado el 12 de octubre del 2013.

La decisión de la juez se dio un día después de que finalizara el juicio, el martes 10 de octubre, con un contrapunteo entre la fiscal, el apoderado de víctimas, el procurador delegado y los defensores de los acusados.

El contrapunteo se suscitó este martes durante las réplicas a los alegatos de conclusión. El aspecto debatido por las partes surgió tras las declaraciones de los abogados defensores, según las cuales, Cantor no tomó las precauciones suficientes tras ingresar al complejo habitacional lo noche del colapso.

¿Qué hubiera pasado si se hubiera diseñado y construido una edificación cumpliendo las normas? No hubiera pasado nada

Según Carlos López, apoderado de Aristizábal, Cantor se autopuso en peligro porque “no le era desconocido lo que estaba ocurriendo en Space. Él manifestó que sentía miedo de entrar a la edificación. No cabe en la cabeza de este defensor(…) si tenía conocimiento, cual fue la necesidad de acercarse a la zona, ¿no era posible esperar a su amigo en el lugar donde él aparcó?”.

Por su parte Álvaro Vargas, defensor de Posada y Villegas, dijo que Cantor y su acompañante (su amigo Luis Felipe Ocampo), “por un inexplicable cambio de hábito, se aproximaron hasta los confines de la torre cinco(…) Ocampo señaló que había ido hasta la torre cinco porque no había parqueaderos disponibles, pero en la torre cinco no había parqueaderos de visitantes. Fue una consecuencia desafortunada”.

Amparo del Socorro Botero, fiscal seccional 100 de la Unidad de Vida, respondió que no se probó ni se discutió durante el juicio que Cantor hubiera cambiado sus hábitos. “Es una posición especulativa: no se trata de si se hubiera hecho aquello o lo otro(…) es el campo de la especulación”, dijo. La fiscal preguntó: “¿Qué hubiera pasado si se hubiera diseñado y construido una edificación cumpliendo las normas? No hubiera pasado nada”.

El dolor que aún pesa en la familia

Juan Esteban Cantor, el joven de 23 años que quedó sepultado bajo los escombros de la colapsada torre 6 del edificio Space fue el único residente que murió en el hecho. Era estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Eafit. "Era un muchacho dedicado. Se iba a graduar en julio de 2014. Era la alegría de la casa", dijo Carlos Cantor, su padre.

La familia Cantor Molina hace un esfuerzo por sonreír. No es fácil hacerlo con el peso de la tristeza, esa que se hizo presente desde que el hijo menor, Juan Esteban, se fue.
Las mujeres de la familia, Gloria, la madre, y Ángela, la hermana, tratan de hablar de él con una actitud alegre. A Carlos, el padre, la ausencia de su hijo lo atraviesa y lo encoge como el primer día, aunque ya van cuatro años.

Carlos Cantor trabajó once años para CDO, haciéndoles excavaciones y transportándole materiales para la construcción. Adquirió el apartamento 213 de la torre 3 del edificio tras un canje con la constructora. Allí vivieron cinco años. Pero a los dos años de residir allí, hubo ciertas situaciones que lo pusieron a dudar. "La directora de obra después de tener un contrato cambió las reglas y las condiciones porque alguien llegó a trabajarles más barato. Me pareció muy poco seria y por eso decidí no trabajarles más", aseguró.

Para David González, compañero de Juan Esteban, él era "alguien carismático con todo el mundo, nunca le faltó una sonrisa para nadie".

En los recuerdos de muchos todavía sobresale la personalidad de él, quien era una persona dedicada al estudio, el gimnasio, su familia y amigos.

Él, quien esperaba realizar un viaje a Londres o Europa para estudiar y buscar independizarse, estaba en compañía de Felipe Ocampo, uno de sus mejores amigos, quien fue lanzado por el estruendo de uno de los muros al caer logrando sobrevivir.

MEDELLÍN

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