Con huerta escolar enseñan ciencia en colegio del barrio Caicedo

Con huerta escolar enseñan ciencia en colegio del barrio Caicedo

Estudiantes dicen que es evidente el fracaso de los métodos tradicionales. No se sienten motivad.

Huertas escolares

De la huerta escolar hacen parte estudiantes de los grados 10 y 11, y algunos de grado octavo trabajan en estrategias con biocompostaje.

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Guillermo Ossa /EL TIEMPO

12 de agosto 2017 , 01:02 p.m.

Lo que antes era un terreno baldío, sembrado de maleza, en la Institución Educativa Vida para Todos, del barrio Caicedo Las Estancias, hoy se ha convertido en una huerta escolar.

Esto, gracias a la convicción del físico y docente José Miguel Barrera Causil, de que enseñar ciencia de una forma amigable y estratégica es posible.

El profesor hizo un sondeo sobre la idea de albergar una huerta dentro de la planta educativa, y la aprobación de sus alumnos fue inmediata. De esta forma, obtuvo más propiedad para continuar con la iniciativa.

Primero arrancaron a desmontar la hierba con lo que tenían a la mano: machete, palas y picas y, luego, a investigar qué se podía cultivar, cómo debía ser el suelo y cuál era el PH adecuado para sembrar.

Iniciaron con lechuga, cebolla, remolacha y cilantro, relacionando y aplicando principios físicos en la construcción al requerir medir el área y las dimensiones, entre otras acciones.

Como profesor de física en los grados 10 y 11, matemáticas en el grado 8, estudiante de doctorado en ciencias de la educación, Barrera se dio cuenta de que los estudiantes están cansados de la ciencia de tablero y tiza.

“Cuando se les pregunta a los chicos qué van a estudiar, dicen de todo, menos física, química, ingeniería; nada que tenga que ver con matemáticas, y eso es un problema en Medellín y en Colombia. Hay una tremenda escasez de ingenieros”, aseguró.

Sus estimaciones coinciden con pronósticos de años anteriores que han advertido un déficit de profesionales de estas áreas en el país. El año entrante harán falta cerca de 90.000 ingenieros de sistemas y de telemática, de acuerdo con un estudio del Sena.
El decano de la facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, Pedro Nel

Benjumea Hernández, explica que el objetivo de las matemáticas y las ciencias básicas es crear una forma de pensar, pero que erróneamente muchas personas se basan en que no las van a usar cuando sean profesionales.

Huertas escolares

Esta innovación metodológica ha generado un mayor compromiso de los jóvenes con su colegio y con el medio ambiente.

Foto:

Guillermo Ossa /EL TIEMPO

Tal cual como se trata de hacer en la huerta del colegio, en la universidad Nacional se aplica una pedagogía llamada ABP, Aprendizaje Basado en Proyectos, donde se establece un plan como eje integrador que va demandando los conocimientos de matemáticas, física, química y, de esa manera, el estudiante puede ver que el conocimiento no es en abstracto sino que realmente es útil, y es una forma de enamorarlo de las ciencias.

Katherine Vanessa Ossa Rúa, estudiante de grado 11, es una joven con problemas de adicción a las drogas. Ella dice que la huerta le ha servido para controlar su ansiedad, integrarse con sus compañeros y aprovechar su tiempo libre trabajando por el colegio y el cuidado del entorno.

El proyecto ha sido como una bola de nieve que ha ido creciendo. Otros maestros de la institución se han vinculado. Uno de ellos está haciendo biocompostaje y otro lombricultivo; además la fundación E2E, Bancolombia y voluntarios de países como Australia, se sumaron recientemente a una jornada de siembra.

Alrededor de la huerta hay nuevas ideas que están surgiendo. Tiene una proyección ecológica con los residuos orgánicos del restaurante escolar y la implementación de un sistema de riego con páneles solares para agilizar la germinación de las semillas.
También se ha hablado de alojar una granja, un criadero de pollos y de la producción de un nuevo tipo de salsas para restaurantes.

Entre tanto buscan apoyo de otras entidades para tecnificarla y que sea más profesional. Buscan tener un laboratorio donde puedan estudiar la biología de las plagas causadas por insectos y hacer un estudio científico de todo lo que hay allí.
Por la gran vegetación presente en el cerro de Los Valores, aledaño a la institución, están evaluando la posibilidad de establecer unas 18 huertas para extender el impacto a la comunidad.

De acuerdo con David Fernando Cortés Granados, rector de Vida para Todos desde julio del 2.015, “muchas instituciones educativas de la ciudad tienen espacios que están siendo desperdiciados y que perfectamente se podrían aprovechar”.

Nataly Barrientos
Para EL TIEMPO
MEDELLÍN

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