Colombiana libra una batalla en EE. UU. para volver a ver a su bebé

Colombiana libra una batalla en EE. UU. para volver a ver a su bebé

La menor tiene cinco meses de nacida. Su familia adelanta una campaña desde Colombia.

Nathalie Milfort

La familia ha emprendido una campaña para recolectar dinero, contratar a un abogado y viajar a Estados Unidos para ayudale a Nathalie.

Foto:

Archivo Particular / Max Milfort

15 de junio 2017 , 06:19 p.m.

Se llama Nathalie Milfort, tiene 29 años y en los últimos días todos los esfuerzos de su vida están concentrados en volver a tener a su lado a su bebé recién nacida, Emma, quien permanece al lado de su esposo, en Estados Unidos, luego de que la pareja se separó.

La que apenas el año pasado parecía una bonita historia de amor para Milfort, quien nació en Medellín pero trabajaba en el Ministerio de Cultura en Bogotá, se convirtió en una pesadilla para esta historiadora tras mudarse a una población llamada Bethesda, en el estado de Maryland.

Milfort conoció a su marido, Charles Lincoln Abbott, en febrero del año pasado, durante una visita que hizo al Museo Nacional. Hicieron clic. Hablaron el día entero y desde esa primera vez nunca se dejaron de ver. Él, abogado, conoció a su familia en la Semana Santa de ese mismo año y cuatro semanas después la historiadora descubrió que estaba embarazada.

Nathalie cuenta que decidió tener a la niña, y su novio –que había caído muy bien en su familia– dijo que estaría junto a ella en todo. Empezaron a vivir juntos en el barrio La Macarena, en Bogotá.

Cuando nos contó eso, nos pareció raro que tuviera una réplica del cuarto de la bebé, pero creíamos que eran unos abuelos locos que estaban felices con la niña

A Max Milford, hermano de Nathalie, le parecía que el novio de su hermana a veces lucía “sobreactuado” en sus atenciones hacia ella, pero no por eso dejaba de ser un buen partido. Nathalie lo reconocía en ese entonces como un hombre "superatento conmigo". 

Se casaron –el 2 de septiembre del 2016– y pasaron unos días en Medellín para tener a la bebé en un centro asistencial de la capital antioqueña. Hace dos meses y medio la pareja se mudó a Estados Unidos.

“Me dijo que nos viniéramos, que yo podia estudiar mi maestria aqui y Emma seria muy feliz con sus abuelos (los papas de él). Yo no quería viajar con Emma tan chiquita, pero lo hice porque era mi esposo, mi hija y un nuevo futuro”, recuerda Nathalie.

Su familia la despidió con los mejores deseos. Todo marchaba sobre ruedas.

En Estados Unidos, sin embargo, las cosas empezaron a cambiar. Nathalie le contó a Max de los momentos difíciles que afrontaba. Como todo inmigrante, se sentía sola, le costaba adaptarse a la nueva cultura, a la comida y su inglés no era el mejor. No tenía amigos.

A esto se sumaba que su suegra solía entrar a su casa familiar sin tocar y se llevaba cosas de la niña; de hecho, un día Nathalie vio que sus suegros tenían en su vivienda una cuna, chupos, juguetes y hasta un coche. Le pareció raro. Su esposo, además, solía contarle a su madre las discusiones de ambos, algo que molestaba –y apenaba– mucho a Nathalie.

“Cuando nos contó eso, nos pareció raro que tuviera una réplica del cuarto de la bebé, pero creíamos que eran unos abuelos locos que estaban felices con la niña”, añade Max.

Pero los incidentes continuaban inquietando a la joven historiadora. Su suegra, dice, tenía una silla para bebés en su vehículo a la que solía ponerle una foto de Emma.

Tras una discusión de pareja, cuenta Nathalie, Lincoln se fue con la niña a la casa de sus papás. Luego volvió y Nathalie le reclamó –como lo haría cualquier esposa– que no podía huir adonde sus padres cada vez que tuvieran algún conflicto en su matrimonio, no obstante, en una nueva discusión, su esposo se encerró en un baño con la niña y llamó a la Policía asegurando que Nathalie quería hacerle daño a la bebé. Ella quedó consternada.

La Policía entró a mediar y la situación logró calmarse. Los oficiales los aconsejaron, no presentaron cargos. Les sugirieron buscar ayuda para mejorar la relación.

El sábado 2 de junio, Nathalie le propuso una reunión familiar, la cual su marido aceptó. La sorpresa fue mayor cuando ese mismo día la Policía llegó a su casa diciéndole que la acusaban de violencia doméstica. Su esposo se fue a la casa de sus padres con la bebé.

Luego, una jueza, en la primera audiencia, fijó una custodia compartida y dijo que no veía ningún peligro, pero aun así Nathalie no ha logrado ver a la niña.

Ahora, su familia colombiana ha comenzado una campaña por Facebook y en el portal Gofundme.com para reunir los recursos que le permitan a Nathalie pagar un abogado y así encarar el proceso legal que le permita volver, ojalá muy pronto, al lado de su bebé.

“Después de estos casi 15 días que hemos intentado resolver esto hablando con la familia, nos hemos dado cuenta de que no podemos resolverlo solos, con Nathalie allá, sin apoyo. Por eso buscamos ayuda, recursos y solicitamos orientación también de la Cancillería. Emma es ciudadana colombiana y esperamos apoyo”, sentenció Max.

En estos enlaces puede ayudar a la familia: 

Página de Facebook. 

Campaña en Gofundme.com 

ELTIEMPO.COM

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