Pedro Justo Berrío busca ser un gran colegio verde

Pedro Justo Berrío busca ser un gran colegio verde

La institución educativa, que lleva 102 años en Medellín, fortalece la cultura ambiental. 

Colegio Pedro Justo Berrío

El colegio Pedro Justo Berrío trabaja en la consolidación de un plan ambiental, que le permita ser un pulmón verde de Medellín.

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Guillermo Ossa/EL TIEMPO

16 de mayo 2017 , 11:30 a.m.

Los amplios espacios verdes, la presencia de varias especies de fauna y flora y el aire puro, que caracterizan al Instituto Pedro Justo Berrío, son el impulso que tiene la comunidad educativa para convertir a su colegio en uno de los pulmones verdes de Medellín, si bien, cada vez crecen más las estructuras de cemento a su alrededor.

Por ello, este colegio ubicado en Belén Las Mercedes (comuna 16) empezó a darle más fuerza, desde este año, al proyecto medioambiental, a través de distintas iniciativas. Quieren posicionar la cultura del reciclaje y lograr que sus instalaciones se conviertan en referente natural para otras instituciones educativas de la ciudad.

De acuerdo con Jhon Jairo Sierra, docente de Ciencias Naturales, uno de los proyectos más importantes es la construcción de un sendero ecológico que incluya varias zonas especializadas, con mariposarios, especies arbóreas, aves, flores, entre otras. “Al colegio nos están llegando muchas especies como pájaros, ardillas, águilas e incluso zorros, y estamos trabajando en su conteo e identificación”, añadió el profesor.

Colegio Pedro Justo Berrío

Una de las metas es sembrar 800 plantas de ornamentación, de las cuales ya llevan 36.

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En el colegio se brinda educación formal, de preescolar a once, y educación no formal o para el trabajo y el desarrollo humano.

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Desde los primeros grados, la educación está centrada en valores y principios para la niñez y la juventud.

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La calidad educativa de la institución les ha valido reconocimientos de la Alcaldía y el Concejo de Medellín.

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Los estudiantes del Pedro Justo están divididos en niveles para tener un mejor aprendizaje del idioma inglés.

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Desde pequeños, los estudiantes se van formando en la solidaridad y la proyección social.

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Clases de robótica para los estudiantes de los grados sexto a noveno hacen parte de las actividades de la institución educativa.

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El colegio también es destacado en la ciudad por su buen rendimiento en distintos deportes.

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El Pedro Justo Berrío está ubicado en el barrio Belén Las Mercedes, comuna 16 de Medellín.

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Esa es solo una parte de la conciencia ambiental. La otra es el reciclaje en todos los espacios de la institución educativa. Por eso, tienen canecas de distintos colores en las aulas de clase y otros lugares para separar los residuos y también adelantan ideas para reutilizarlos.

Una de ellas es no botar en los sumideros las tintas usadas en los trabajos de Artes Gráficas sino hacer procesos que permitan convertirlas en barniz, lo mismo ocurre con el papel y el cartón. Otra es recolectar la llamada ‘chatarra’ que queda de las prácticas de mecánica industrial y automotriz, para venderla a personas que le dan otros usos.

Asimismo, invertirán alrededor de nueve millones de pesos en la construcción de paneles solares, creados por los mismos estudiantes, para que abastezcan de energía las instalaciones en horas de la noche.

Al colegio nos están llegando muchas especies como pájaros, ardillas, águilas e incluso zorros

De igual forma, tienen convenios para vender las botellas plásticas que reciclan, inclusive van a construir una casa infantil para los niños de básica primaria con botellas rellenas de envolturas de mecato.

Y, como quieren ser autosostenibles, también están buscando un método para recoger aguas lluvias y luego utilizarlas en la irrigación de los jardines, en los cuales esperan sembrar 800 plantas de ornamentación, de las cuales llevan 36.

Para Juan José Sánchez, del grado décimo, participar en estas actividades ha sido una gran experiencia, pues ha aprendido mucho sobre cómo separar los distintos materiales, una práctica que ha llevado, incluso a su hogar.

Colegio Pedro Justo Berrío

El colegio es privilegiado con grandes espacios verdes, fauna y flora.

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Cortesía Colegio Pedro Justo Berrío

“Concientizar a todos los alumnos ha sido difícil, pero hemos hecho distintas acciones para que todos se sumen al cuidado del medioambiente”, manifestó el joven, quien dijo que ya se notan cambios positivos en el colegio, respecto a la separación de basuras.

La meta es, en dos o tres años, haber materializado todas las iniciativas y tener uno de los primeros colegios verdes de Medellín.

Una apuesta por la tecnología

Otra de las metas que tiene el Instituto Pedro Justo Berrío es estar a la vanguardia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Por ello, trabajan con fuerza para lograr la conectividad en todos los espacios del colegio, por medio de fibra óptica, en la cual se han hecho grandes inversiones de dinero y tiempo y cuya segunda fase contará con la participación de algunos estudiantes de grados superiores.

Colegio Pedro Justo Berrío

La tecnología y las comunicaciones son una de las grandes apuestas del colegio.

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Además, explicó el docente Fabián Alexis Cano, líder de esta área, tienen habilitadas varias aulas especializadas en las que se cuenta con alta tecnología y Smart TV para apoyar el aprendizaje de los estudiantes en distintas áreas.

Esto va ligado a las plataformas digitales que utilizan para la enseñanza, entre las que se encuentran las de Google, que permiten mantener una buena comunicación con los estudiantes y los padres de familias, en asuntos como calificaciones, actividades y calendarios en tiempo real. También, se dictan clases de robótica a los estudiantes de sexto a noveno grado.

Trabajan por mejorar cada vez más el inglés

Aunque el colegio no es bilingüe, le apuesta a una educación con altos niveles de inglés, por medio del enfoque comunicativo. Por eso, se desarrollan dos proyectos importantes. Uno de ellos es un plan lector que se trabaja por medio de una plataforma virtual, que permite que los alumnos se acerquen a libros basados en sus intereses y vocabulario.

El segundo, indicó Andrés Pérez, jefe de Área de Inglés, es dividir a los estudiantes en dos grupos, con base en sus niveles de aprendizaje: básico y avanzado. En este momento, la división va de los grados séptimo a once y se espera llegar al grado cuarto en el 2019. Para ese año, también se espera graduar jóvenes con el nivel B2 de inglés y, llegar al 2027, con graduados en nivel C1.

Estamos trabajando para empezar los viajes de inmersión a países de habla inglesa, en el 2019

La otra iniciativa, que se hará efectiva en el 2019, son los viajes al exterior, para potenciar la inmersión en el idioma. Hasta el momento se ha pensado en Londres, Estados Unidos, Canadá y Australia como destinos posibles.

Estos proyectos hacen parte del trabajo por la calidad educativa, que les ha valido reconocimientos por parte de la Alcaldía y el Concejo de Medellín.

Proyección social, uno de los fuertes de la institución educativa

El apoyo a los jóvenes y niños de escasos recursos económicos ha estado presente en la filosofía del Pedro Justo Berrío desde su fundación en Medellín, en 1915. Para esa época, relató el padre Adolfo Romero, coordinador de la Gestión Educativa y Pastoral, se ofrecían servicios de dormitorio y acogida para los más pobres y, posteriormente, se establecieron escuelas de artes y oficios.

Hoy, más de 100 años después, además de la educación formal de preescolar hasta once, que cuenta con 1.384 estudiantes, se ofrecen programas técnicos de mecánica automotriz, electricidad, electrónica y mantenimiento de motos a 183 alumnos de menos recursos económicos de Medellín y el área metropolitana, cuyo único requisito es haber cursado hasta el grado noveno. Esta estrategia se llama Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH).

Colegio Pedro Justo Berrío

El apoyo formativo a estudiantes de escasos recursos de Medellín y el área metropolitana es una de las acciones de proyección social del colegio.

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Guillermo Ossa/EL TIEMPO

Asimismo, hay grupos juveniles que trabajan con comunidades de Amagá (Antioquia) y Santander de Quilichao (Cauca). “Eso me ha ayudado a crecer mucho como persona, el año pasado fui a una misión al Cauca, fue una diferencia muy grande a lo que son las cosas acá, son culturas diferentes, es una experiencia que te marca”, puntualizó David Alzate, del grado once.

MEDELLÍN

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