Hotelería sin permisos afecta a residentes de El Poblado

Hotelería sin permisos afecta a residentes de El Poblado

Vecinos del barrio Manila hicieron un plantón para mostrar la problemática que viene en aumento.

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Durante el plantón fueron cerradas las vías de acceso al barrio, acción que contó con el acompañamiento de la Policía y permiso de la Alcaldía.

Foto:

Jaiver Nieto Álvarez/EL TIEMPO

17 de noviembre 2016 , 08:14 a.m.

El alquiler de apartamentos y habitaciones a extranjeros se convirtió en un dolor de cabeza para los habitantes del barrio Manila, en El Poblado.

La comunidad de ese sector de la ciudad atribuyó a la llamada para-hotelería, lugares que se alquilan principalmente a extranjeros sin los debidos permisos y registros, el aumento de la inseguridad, el ruido excesivo, los inconvenientes en movilidad, el consumo de drogas y el mal manejo de residuos.

Para hacer visible la problemática, que según los vecinos se han incrementado de forma desmesurada en el último año, y reclamar soluciones de las autoridades municipales, los vecinos realizaron ayer un plantón.

Durante la protesta que tuvo lugar en el mismo barrio, entre las 11: 00 a. m. y las 2:00 p. m., cerca de 50 habitantes de la zona se reunieron pacíficamente a jugar parqués, dominó, cartas y otros juegos de mesa con los que pretenderon integrarse.

Claudia Ramírez, edil de la Junta administradora Local de El Poblado, explicó que el plantón fue un llamado de atención para tomar conciencia de la problemática.

“Esto no se resuelve solo con Policía sino que la comunidad se tiene que tomar los espacios, porque la autoridad no puede sola. Entonces es un llamado de atención para encontrar soluciones entre todos”, dijo.

Luis Octavio Ardila Builes, presidente de la Junta de Acción Comunal de Manila, expresó que siente que el barrio ha cambiado su vocación residencial por darle paso al comercio.

“Es un crecimiento incontrolable. Esto está lleno de negocios, nos sentimos desplazados como residentes. Queremos poner un pare porque buscamos calidad de vida”, afirmó Ardila.

Según información recogida por la Junta del Acción Comunal, hay 17 hostales en el barrio Manila y otros 25 sitios informales que se alquilan para la llegada de turistas. También registraron 17 robos en un lapso de dos meses, tanto a viviendas, como a locales comerciales y a transeúntes.

De los casi 2.800 residentes de Manila, se calcula que el 75 por ciento son adultos mayores, lo cual incrementa el descontento.

Mónica Cecilia Orozco, residente del barrio desde hace 50 años, comentó que su tranquilidad se ha visto afectada por el ruido que se genera en un edificio contiguo a su vivienda.

“Junto a mi casa hay un lugar que no es un hostal, pero llegan extranjeros desde los miércoles y se van el domingo, y todos esos días se escucha la rumba. Se ve el vicio y la prostitución. Son los dueños los que traen dizque a los amigos del exterior y hacen rumbas en la terraza, y cuando llega la Policía ellos apagan y cuando se va vuelven a prender la música y así se va hasta las cinco o seis de la mañana. Eso afecta a toda la cuadra y ya estamos cansados, no sabemos hasta cuándo vamos a aguantar”, denunció Orozco.

Durante el año la Policía ha realizado intervenciones para ponerle freno a la problemática. En marzo pasado, se clausuraron 11 hostales y se encontró una niña de 12 años en riesgo de explotación sexual, sin embargo, según testimonios de los vecinos, el sitio fue reabierto en los tres meses siguientes al cierre.

Sandra Torres, administradora de Purple Monkey Hostel, afirmó que también ellos se han visto afectados por el crecimiento de la para-hotelería, tanto por los prejuicios que se generan hacia los hostales, como por la pérdida de clientes que encuentran opciones más baratas y con menos requisitos y reglas.

“Siempre que alguien piensa en un hostal lo relaciona con drogas y prostitución y no necesariamente es así. Estamos muy afectados por la para-hotelería y específicamente por Airbnb porque no tienen registros turísticos. A nosotros nos controla Migración Colombia con la entrada y salida de turistas, a ellos los inscribimos con pasaporte. En esos otros lugares no hay cómo controlar quién entra, son propiedades privadas”, explicó Torres.

La comerciante agregó que en una manzana se encuentran hasta cinco sitios que se alquilan informalmente. Esto ha causado una disminución de hasta el 60 por ciento en la ocupación de su hostal.

Ante la situación denunciada del barrio Manila, junto con los demás sitios de la ciudad donde se ha incrementado el turismo informal, el concejo de Medelllín realizará una plenaria mañana en el recinto de la corporación.

Diana Sofía Villa
Para EL TIEMPO

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