Logros del 2016 y retos del 2017 en la Universidad de Antioquia

Logros del 2016 y retos del 2017 en la Universidad de Antioquia

La normalización del calendario académico fue una de las mejoras que dio la universidad.

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El presupuesto aprobado para el próximo año en la Universidad de Antioquia es de un poco más de un billón de pesos, aseguró el rector Mauricio Alviar.

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Archivo EL TIEMPO

03 de enero 2017 , 12:14 p.m.

El año 2016 termina para la Universidad de Antioquia con logros importantes en ciencia e investigación,  disminución de eventos violentos que paralizaron las actividades normales, regularización del calendario académico y creación de nuevos programas.

Así lo dio a conocer Mauricio Alviar, rector de la institución, durante el balance que entregó en días pasados.

Para el rector, uno de los grandes logros fue la normalización del calendario académico, una situación que no ocurría desde hace 15 años y que implica pasar de casi 14 calendarios diferentes a uno solo, es decir, los estudiantes de todas las carreras empezaron y terminaron al mismo tiempo los dos semestres de este año y también iniciarán a la par este año.

“Eso nos permitió ofrecer cursos intersemestrales en mitad de año y entre noviembre y diciembre. A partir del paro que decretaron los estudiantes el año pasado, vimos que había muchos cursos sin viabilidad para terminarse en el tiempo en el que estaban programados. Entonces, esa fue una gran oportunidad para cancelar solo los cursos, no el semestre y permitir que todos los estudiantes llegaran a iniciar en enero el semestre 2016 - 1”, sostuvo Alviar.

A esta regularización, que es normal en las instituciones de educación superior privadas, se suma la disminución de los actos violentos durante el 2016, algo que se debe, según las directivas, a los acuerdos logrados en La Habana, que han contribuido a que haya un ambiente más tranquilo en la institución.

Sin embargo, durante el 2016 se presentaron tres manifestaciones violentas que dejaron daños en la infraestructura valorados en unos 300 millones de pesos, aunque no implicaron la suspensión de las actividades académicas.

“Es una lástima, porque esos rubros hay que sacarlos de los gastos generales, que son dineros públicos, es un desangre que sufre la universidad por estas actividades y ojalá que no se repitan”, añadió Alviar.

Nuevas opciones

La oferta de nuevos programas virtuales y presenciales también es una de las grandes metas que logró la Universidad de Antioquia en el 2016. Actualmente se ofrecen cuatro ingenierías y dos maestrías virtuales y se está impulsando con fuerza la universidad digital, para lo cual se están coordinando las distintas dependencias que trabajan para este fin. Asimismo, se ha incrementado el número de estudiantes inscritos en programas virtuales.

Respecto a los presenciales, se aprobó el programa en Ciencias Culinarias, que hace parte de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias, la Facultad de Ciencias Agrarias y la Escuela de Nutrición, solo falta puntualizar el registro calificado que le otorga el Ministerio de Educación para empezar a funcionar.

Tenemos otros dos programas muy nuevos: Desarrollo Territorial, que se dicta en la sede del Oriente, e Ingeniería Urbana, que se ofrece en Oriente y, próximamente, en Urabá. Estamos esperando registro calificado del programa de Ingeniería Aeroespacial que va a tener como sede central la seccional de Oriente, entre otras razones, porque allí se acaba de inaugurar el Centro Aeronáutico de Avianca y eso va a ser un desarrollo bien importante para la región y el país”, agregó el rector.

Entre tanto, la Universidad también fue invitada por Israel y Japón para estudiar las posibilidades de movilidad de estudiantes y docentes, así como proyectos de investigación conjunta y pasantías en ambos países. Para Alviar, las dos naciones tienen mucho que aportar respecto a avances en ciencia, tecnología e innovación.

“Si la Universidad de Antioquia, y en general la universidad latinoamericana, no logra dar saltos, vamos a quedar rezagados y siendo universidades del siglo XIX”, anotó el rector, al tiempo que resaltó grandes logros que ha tenido la U. de A. en este sentido, como los avances en investigaciones relacionadas con el dengue, experimentos en física y el origen del universo y la materia, entre otros.

Uno de los grandes retos para el próximo año es la discusión y aprobación del Plan de Desarrollo 2017-2026, el cual se empezó a preparar desde este año, con la participación de todas las dependencias de la universidad, en la definición de las bases estratégicas que fueron aprobadas por el Consejo Superior.

Asimismo, la revisión de aspectos como el reglamento estudiantil para resolver situaciones como los alumnos que se quedan hasta 12 años estudiando o los que salen por bajo rendimiento académico y deben esperar cinco años antes de volver a presentarse.

El déficit preocupa

Pese a los logros que tuvo la universidad en el 2016, también persiste la preocupación por el déficit estructural de 50.000 millones de pesos para el pago de nómina a empleados y docentes en el 2017. Esto se debe, indicó Mauricio Alviar, rector de la institución, a que el Estado no reconoce el aumento de la productividad de los docentes y sus titulaciones. Eso quiere decir que no se destinan recursos para los aumentos salariales de los profesores cuando obtienen nuevos títulos.

La situación se torna más grave si se tiene en cuenta que los profesores con doctorado pasaron de ser el 9 por ciento en el año 2000, al 42 por ciento en el 2016.

Asimismo, el presupuesto aprobado para el próximo año es de un poco más de un billón de pesos, el cual será destinado de la mejor manera, poniendo en práctica la austeridad, pues hay varios proyectos que deben sacarse adelante.

“La universidad no puede terminar programas, eso sería inadmisible, pero tenemos que buscar más eficiencia en el gasto. Nos hemos propuesto unas metas de reducir gastos que no afecten el funcionamiento de la universidad”, sostuvo el rector.

También aclaró que no es viable prescindir de los servicios de los docentes mejor cualificados, pues la planta de la universidad está congelada desde 1990, con una cifra de 1.500 tiempos completos equivalentes. Por este déficit, se verían afectados la creación de programas nuevos hasta que se cuente con los recursos suficientes.

“El gran problema de las universidades públicas es el déficit de funcionamiento, es decir, salarios, pero los recursos para construcción de infraestructura son de inversión y tienen otras fuentes, por lo cual no se detienen las obras nuevas”, dijo Alviar.

HEIDY TAMAYO ORTIZ
@HeidiTamayo

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