El primer año de la paz para las víctimas de Antioquia

El primer año de la paz para las víctimas de Antioquia

Unas 9.000 personas afectadas por el conflicto armado fueron reparadas en el departamento, en 2017.

Víctimas del conflicto armado

Desde el 2011 a la fecha, en Antioquia se han indemnizado a unas  200.0000 víctimas del conflicto armado. 

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EFE/Archivo

04 de enero 2018 , 09:25 a.m.

El día que las Farc destruyeron a Vigía del Fuerte y asesinaron a 25 personas, entre ellas a 11 policías, al alcalde Pastor Perea y a dos niños, Neomisia Cuesta no solo perdió la paz sino también a familiares, amigos y la tiendita de mercado que le daba de comer a ella y a sus hijos.

En marzo de 2000, para ir tras paramilitares, los frentes 34 y 57 de esa guerrilla destruyeron el pueblo, ubicado en el Urabá antioqueño en límites con Chocó. Los pobladores huyeron por el río Atrato y la selva.

“En la época dura de la guerra tuvimos mucha angustia, desplazados y muertos, no había obras de infraestructura, teníamos ranchos de madera. Ahora hay casas dignas, proyectos productivos y vías para sacar productos agrícolas”, contó la mujer.

Ella es una de las casi 9.000 víctimas del conflicto armado reparadas en 2017 en Antioquia, donde hay 1’715.662 afectados por la guerra, de los cuales, casi el 75 por ciento son desplazados.

Hoy vivimos más tranquilos, no tenemos la zozobra de antes ni la incertidumbre de caer en una mina o ser impactados por una bala perdida

En Antioquia hay cinco municipios priorizados en el posconflicto (Vigía del Fuerte, Anorí, Apartadó, Ituango y Remedios), de los 52 del país más alejados y golpeados por grupos armados. La estrategia beneficiará a unas 35.000 personas.

Antes del ataque guerrillero, Neomisia ya se había desplazado dos veces de su vereda, donde se asentaron los paramilitares. “Escuchaba gritos de gente que torturaban y mataban, entonces decidí irme de aquí, Vigía estaba en guerra, en completo atraso y abandono, era el pueblo más pobre de Antioquia”, relató.

Ella regresó antes del ataque guerrillero y el arraigo la obligó a quedarse con sus dos niños, pero en medio de pobreza, vejámenes y violencia. Casi dos décadas después, dejó de tener miedo y volvió a creer en un futuro, gracias al primer año de la implementación de los acuerdos de paz y a la estrategia del Gobierno para llevar desarrollo a los municipios del posconflicto.

Jorge Mario Alzate, director de la Unidad para la Reparación a las Víctimas en Antioquia, explicó que “los municipios priorizados se focalizaron para desarrollar con la población víctima acciones sicosociales para la recuperación emocional, talleres de formación financiera y, al final de siete encuentros grupales, se entregan las indemnizaciones económicas”.Neomisia recibió esa reparación en diciembre pasado,  invertirá esa plata para conseguir y surtir la tiendita que perdió en el año 2000, tras saqueos y ataques.

Reciben formación financiera

Cleidon Mena también se benefició con la indemnización y quiere quedarse en su territorio, arreglar su casa y comenzar un proyecto productivo. Él se siente confiado de no tener que desplazarse de nuevo por la violencia, como ocurrió en el año 2002, tras una semana de combates entre las Farc y las Auc.

Él cree que Vigía del Fuerte es mejor que antes. Dijo que esa nueva vida se debe al fin de 50 años de guerra con la ahora desmovilizada guerrilla de las Farc. “Hoy vivimos más tranquilos, no tenemos la zozobra de antes ni la incertidumbre de caer en una mina o ser impactados por una bala perdida”, aseguró.

El director precisó que desde el 2011,  la implementación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (1448) hasta el 2017, en Antioquia se indemnizaron unas 200.000 personas. La mayoría invierte en vivienda, educación y en un negocio propio.

La Unidad les brinda educación financiera porque muchos no saben qué hacer con el dinero, reciben asesorías para invertir bien y pensar en un futuro.

“Además de la reparación se implementaron obras complementarias en los municipios antioqueños como escuelas, centros culturales, proyectos agropecuarios y vías para motivar el arraigo”, explicó Alzate.

El año pasado, las víctimas tuvieron más oportunidades y ofertas: 38.000 accedieron a educación y 42.200 a empleos formales. En 2017, el Gobierno llegó a los sitios más apartados del país como Vigía del Fuerte, donde se repararon a 200 familias de forma económica.

Neomicia y Cleidon se sumaron a las 21.000 personas que recibieron recuperación emocional el año pasado, en el departamento. También tuvieron acompañamiento en la inversión adecuada de su indemnización.

Luego de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc, en Antioquia hubo menos solicitudes de víctimas para ingresar a la lista de los afectados por el conflicto, comparado con otros años. Por ejemplo, en 2017 hubo 1.626 personas, en 2016 se registraron 4.662 y en 2015, la cifra fue de 9.438.

Neomisia dijo que el proceso de paz les dio esperanzas y los ayudó a perdonar. “Fue un proceso muy duro, pero había que intentarlo, para que no haya más víctimas, para que la historia no se repita”, concluyó.

Deicy Johana Pareja M. 
Redactora de EL TIEMPO
@Johapareja
Medellín

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