Katherine se salvó de ser otra víctima de ataque con ácido
Por: YEISON GUALDRÓN |
La joven pudo ser atacada con químicos. La Personería pide tipificar el delito.
La jeringa apuntaba directo al rostro. Aterrorizada, Katherine Caro no dejó de mirar la sustancia rosa y espumosa con la que la amenazaba.
-Dame todo o te lo echo en la cara-. Fue lo que le dijo el hombre moreno, quien no aparentaba más de 30 años.
Eran las 5:30 de la mañana de ayer y Katherine no tenía a quien pedirle auxilio.
-No me haga nada-, fue lo único que alcanzó a decirle antes de pasarle el bolso en el que además de unos pesos llevaba unos cuadernos de sus clases de derecho en la universidad Luis Amigó.
"Lo que más me preocupa es que cerca al lugar donde me atracaron (en la avenida 80 con carrera 65), hay un CAI de Policía, pero ningún agente se veía por ahí", se quejó la joven de 22 años quien instauró denuncia ante la Fiscalía.
A pesar de que las autoridades conocen la situación y se comprometieron a buscar al sospechoso, Katherine tiene temor de volver a salir. "Ya no me siento segura", dijo.
El pasado fin de semana una menor fue víctima de ataque con ácido en Rionegro, al Oriente de Antioquia. Ella también teme salir a la calle desde entonces.
"Ser víctimas de estos hechos genera en las mujeres el pánico a los espacios públicos", explicó Mónica Valencia, coordinadora de Derechos Humanos de la corporación Vamos Mujer.
Para Valencia, cualquier agresión en contra del género femenino busca -además del daño en el cuerpo- afectar toda su integridad: "Sobre todo aquellos que van dirigidos -como en estos dos casos- hacia el rostro, pues para ellas es parte de la identidad", dijo.
Para el personero de Medellín, Jairo Herrán, el delito de agredir con ácido a las personas debe ser severamente castigado ya que es tan grave como un asesinato.
"Es una modalidad que se viene extendiendo y hay que buscarle tratamiento. Primero hay que identificar las sustancias y controlar su expendio. Por otro lado, se debe reformar la normatividad donde se establezca una penalidad significativa para los victimarios", manifestó.
Según datos de la Personería en el 2011 se presentaron cinco casos en Medellín . Por lo menos dos de esos tenían fines delictivos como el que sufrió Katherine, mientras los otros eran por conflictos pasionales "casi siempre están presididos por amenazas, por eso hay que hacer campañas pedagógicas para evitarlos", dijo Herrán.
Mientras esto sucede, Katherine, aun con miedo, espera que capturen a su agresor.
Yeison Gualdrón
Redactor de EL TIEMPO




