Adiós entusiasmo, de Vladimir Durán: lazos familiares

Adiós entusiasmo, de Vladimir Durán: lazos familiares

La película narra la historia de una familia particular. 

adiós al entusiasmo

La película muestra cómo el entorno familiar puede ser el lugar más acogedor o el más angustiante del mundo

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cortesía producción

05 de julio 2018 , 05:02 p.m.

La materia oscura es algo que está, pero no se ve”, dice al comienzo Axel, el niño protagonista de Adiós entusiasmo, la ópera prima del director colombiano Vladimir Durán. Este concepto podría ser la metáfora para describir a una familia muy particular y en donde la madre de cuatro hijos, en su mayoría mujeres, permanece encerrada.

Se sabe de la existencia de la materia oscura por los efectos que produce, pues no puede verse directamente. En ese espacio de lo que falta, de lo que no está y de su impacto, prefiere moverse Durán al abordar las relaciones.

La película muestra cómo el entorno familiar puede ser el lugar más acogedor o el más angustiante del mundo
. Hay una madre que no vemos, pero que sí escuchamos y que interviene en las conversaciones y en las decisiones.

No se sabe la causa del encierro y la cinta prefiere dejarlo a la imaginación del espectador. Pues lo que realmente le interesa al director es describir los vínculos emocionales que se tejen y la lógica o irracionalidad de esos lazos.

Lo mejor de Adiós entusiasmo es la frescura y el riesgo, la espontaneidad de los actores y sobre todo el niño Axel (maravilloso Camilo Castiglione). La propuesta de Durán deja muchas preguntas y confía plenamente en la historia y en los personajes.

La historia asume riesgos narrativos y de puesta en escena al no ceder a la tentación de dar respuestas o información adicional del antes y el después o acerca de los muchos secretos.

La cinta se concentra en la tensión actual de los hijos - y en su fatiga- a causa de una madre problemática y demandante. Los encuadres y el espacio físico contribuyen a la sensación de claustrofobia.

La película está contada desde la perspectiva de Axel, quien por ser el niño, lleva la peor parte. Sin embargo, a través de su actividad creadora, enfrenta la situación del espacio personal. E, incluso, intuye y trata de explicar el comportamiento de sus hermanas mayores.

Durán tiene mucho cuidado de no calificar el encierro. En su película conviven elementos contrapuestos, como el cine y el teatro, la presencia y la ausencia, el fuera de campo y lo que vemos, lo que se expresa y lo que queda oculto, los muros reales y los emocionales.

Martha Ligia Parra
Columnista y crítica de cine

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