Antioquia, en lista negra de abuso sexual infantil

Antioquia, en lista negra de abuso sexual infantil

El departamento es una de las 5 regiones con más denuncias. Este año, el Icbf registra 1.296 casos.

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El abuso sexual deja muchas secuelas en los niños que se identifican por su tristeza profunda, agresividad contra otras personas de su edad, y cambios repentinos en su comportamiento.

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Archivo EL TIEMPO

29 de diciembre 2016 , 11:16 a.m.

La familia de Gisela, una niña de 12 años, fue desplazada en la Navidad del 2015 por el conflicto entre bandas criminales en Tarazá (Bajo Cauca antioqueño), pero la pequeña llegó a Medellín, donde encontró otra violencia: la sexual.

Una vez llegaron al centrooriente de la ciudad, con pocas maletas y escaso dinero, los padres de Gisela alquilaron un rancho en Manrique.

En ese lugar, ella conoció a un hombre de 30 años quien la convenció de que fuera su novia. La manipuló dándole regalos hasta que un día, sin el consentimiento de sus padres, se la llevó a vivir con él.

Su madre contó que no se opuso porque al menos con ese hombre tendría comida todos los días. Lo que no sabía es que su hija era víctima de violencia sexual y que aquel supuesto novio, en realidad, era un delincuente.

Un año después de lo ocurrido, las autoridades investigan el hecho y buscan a la niña para restablecerle sus derechos.
El caso de Gisela es una de las 917 denuncias de delitos sexuales contra menores de edad que ha registrado la Gobernación de Antioquia este año.

Victoria Eugenia Ramírez, secretaria de Gobierno de Antioquia, contó que preocupa que de esa cifra, solo el 2 por ciento de las víctimas estén en proceso de restablecimiento de derechos. Por ello, la entidad hace un barrido en hospitales de la región.

La Gobernación, además, conformó una mesa de trabajo para atender la violencia sexual. Dicha mesa la integran las secretarías de Salud, de Protección Social y de Gobierno, así como la Fiscalía.

“Desde la mesa se recoge información para verificar los casos y las detenciones de los victimarios, que también sería insuficiente”, agregó la funcionaria.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) ha recibido en el país 20.537 procesos de restablecimiento de derechos de niños víctimas de abuso sexual en el último año, de los cuales, 1.296 son de Antioquia.

El departamento es la quinta región con más casos, después de Bogotá (4.210), Valle (1.772), Magdalena (1.503) y Cundinamarca (1.362). Eso teniendo en cuenta que entre los tipos de violencia sexual están: abuso, acoso, explotación sexual infantil, trata de personas con fines de explotación sexual, violencia sexual en el contexto del conflicto armado, esclavitud sexual o prostitución forzada.

Selma Patricia Roldán, directora del ICBF en Antioquia, dijo que la violencia sexual en cualquiera de las formas es una gravísima vulneración de los derechos de los niños, que trae problemas irreparables en sus vidas.

“El abuso sexual se da al interior de la familia, con compañeros de colegio o extraños. Cuando conocemos un caso de un niño abusado, iniciamos el proceso de reparación de sus derechos y normalmente, el menor es sacado del entorno familiar para darle la protección total”, describió Roldán.

La directora, además, contó que muchas veces la víctima pasa a ser victimario. “Ellos se vuelven asociales, personas con amargura y altos grados de tristeza, pierden el apetito, tienen llantos injustificados, temores a estar solos, rechazan a los adultos de forma repentina, son agresivos con otros niños. De muchas formas muestran esa agresividad y rabia que llevan por dentro”, explicó.

Roldán agregó que si el niño encuentra la manera de contar lo que le sucedió, lo hace, pero es su mamá o cuidador el que debe identificar esos comportamientos y denunciar ante las autoridades.

“Es el protector quien debe identificar cambios de conductas repentinas de los niños. Hay que observarlos y escucharlos. Tendemos más a creerle al adulto que a ellos. Si el pequeño viene y nos dice que el tío, el padrastro o abuelo lo está tocando, así nos parezca imposible, hay que creerle”, puntualizó.

En estos casos hay que hacerle seguimiento al niño y abordar el tema desde el propio hogar, luego acudir a las autoridades.

En el Instituto les dan orientación a los cuidadores para reestablecer sus derechos y denunciar ante la Fiscalía. “Primero se hace la verificación de derechos del niño, se abre proceso de restablecimiento cuando se considera que se incurre en conductas de vulneración, se traslada al menor a Medicina Legal donde le hacen valoración y lo apoya nuestro equipo psicotécnico: psicólogos, trabajadores sociales, y el defensor jurídico”, explicó la directora.

Para la Gobernación de Antioquia, que conoce el caso de Gisela, este es un claro ejemplo de la ignorancia ciudadana referente a las violencias sexuales contra los niños. También pone en evidencia la legitimación cultural de la sociedad fundamentada en el machismo.

Esta situación impide que las acciones para erradicar semejante problemática sean verdaderamente efectivas.

DEICY JOHANA PAREJA M.
Redactora de EL TIEMPO
Medellín

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