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'Trans', afectadas por intervención del Centro de Medellín
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835 mujeres están 'presas' del hambre en una cárcel de Medellín
Por: Redacción eltiempo.com | 12:35 a.m. | 03 de Octubre del 2010
Para saciar el hambre, deben comprar alimentos en la tienda del penal.
Foto: Javier Agudelo / EL TIEMPONo les dejan ingresar alimentos y la cena la sirven a las 2:30 p. m. Varias están enfermas.
Rabia. Eso es lo que siente Jordy González cada vez que llega, los sábados, a visitar a su mujer en la cárcel El Pedregal (zona rural de Medellín).
Tiene 27 años y es obrero en el municipio de La Ceja, en el oriente de Antioquia. Cuenta con preocupación que su esposa, Omaira, ha perdido cinco kilos en los últimos dos meses por los horarios en que le sirven las tres comidas del día, que, según varias familias y la Personería, responden a horarios extremos: desayuno hacia las 5:30 a. m.; almuerzo, a las 11:00 a. m. y cena, por tarde, a las 2:30 p. m.
Esta cárcel comenzó a operar en julio pasado, en el corregimiento de San Cristóbal, a menos de media hora de Medellín. El centro de reclusión tiene capacidad para albergar a 2.522 reclusos, entre hombres y mujeres.
Hoy sólo cuenta con la presencia de 835 internas, que fueron trasladadas desde la antigua cárcel de mujeres del Buen Pastor de Medellín, ya cerrada.
Según Iván Gutiérrez, director de la Corporación pro Internos y sus familias de Colombia (Corpifanco), en el otro penal las mujeres tenían un horario para comer de 6:00 de la mañana, 11:30 del día y 5 de la tarde.
Además, allí las reclusas podían recibir pequeños mercados que les llevaban sus visitas los fines de semana. Esto es prohibido en El Pedregal.
"Mire, yo le traía a mi esposa leche en polvo y achocolatada, galletas y los almuerzos para que comiéramos juntos el sábado. Pero ahora ni una carta me dejan entrar, ¿Usted cómo cree que se siente eso? Pura rabia", dice Jordy.
Gutiérrez agrega que, desde el traslado, muchas familias se han acercado a la Corpifanco para denunciar que las internas están perdiendo peso, algo que puede complicarse. Los expertos dicen que un ayuno de 15 horas puede generar un desequilibrio nutricional, disparando los niveles de insulina, lo que puede traer problemas de azúcar. A esto se suma que el cuerpo empieza a consumir sus propias grasas y proteínas, así como parte de los tejidos vitales. Calambres, desmayos y úlceras llegarán, inevitablemente.
Corpifanco considera que los horarios y la prohibición de llevarles comida a las presas son para que ellas deban comprar, dentro de la misma cárcel, la comida adicional que quieran consumir.
Jairo Herrán, personero de Medellín, comparte la tesis de esta organización y está frente al tema siguiendo de cerca las denuncias, pues para él la mayoría de las internas y sus familias son personas de escasos recursos que no pueden acceder a la compra de unos alimentos que deberían estar dándoseles como un derecho.
El Inpec responde
'Ingreso de alimentos es prohibido para agilizar'
El Inpec dice que allí el desayuno se reparte desde las 6:30 a. m., el almuerzo, desde las 11:00 a. m., y la cena, desde las 4:00 p. m. Agrega que los horarios de comida se regulan "de acuerdo con el número de internas que tenga el centro carcelario, y la hora en que deben regresar a sus celdas". En el Buen Pastor había 550 reclusas y en El Pedregal, a donde las trasladaron, 835. Por eso, afirma, la distribución de alimentos varió en una hora con respecto al antiguo establecimiento.
Alberto Mario Suárez
Corresponsal de EL TIEMPO
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