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Viaje a la nueva frontera agrícola de Colombia: la altillanura
Por: Leticia Forero Briceño y Rubén Darío Romero Redacción Llano 7 días | 8:33 p.m. | 06 de Noviembre del 2010
Las potencialidades son enormes con productos como la piña, el maíz y la soya.
Foto:Son seis millones de hectáreas entre Vichada y Meta y sería la nueva gran despensa nacional.
Una inmensa llanura que arranca en Puerto López (Meta) y se extiende por cerca de seis millones de hectáreas se perfila como la nueva frontera agrícola de Colombia. Y varios expertos creen que en un futuro no lejano garantizará la seguridad alimentaria, el autoabastecimiento para la agroindustria y la generación de la bioenergía en el país.
Por ser un territorio plano y fácilmente mecanizable, la altillanura -como se la llama-, ya está atrayendo a inversionistas nacionales y extranjeros interesados en desarrollar proyectos agroindustriales de gran envergadura.
Los primeros pasos para convertir esas miles de hectáreas de suelo ácido y cargado de salinidad y aluminio en tierras fértiles se comenzaron a dar hace 40 años. La urgencia de buenos pastos para mejorar la alimentación del ganado obligó a acelerar la investigación científica. Fue entonces cuando expertos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) iniciaron en Carimagua una serie de experimentos con pastos para zonas tropicales.
Tras una década de trabajo lograron desarrollar el Brachiaria decumbes, un pasto que permitió no sólo aumentar la carga por hectárea de una a seis reses sino que, además, ayuda a mejorar el suelo.
Con pastos africanos
Ese 'milagro' se consiguió evaluando cientos de variedades de pastos, en su mayoría traídos de África pero, sobre todo, con la aplicación de correctivos a los terrenos, explica Jaime Triana Restrepo, director regional de Corpoíca.
Con cal se eliminaron la acidez y los altos niveles de aluminio, que hacían inviable cualquier siembra, debido a su alta toxicidad. Pero estos suelos, pobres en materia orgánica y bajos en fósforo, también fueron enriquecidos con yeso y roca fosfórica. A ello se sumó una adecuada rotación de cultivos. "Así fuimos construyendo suelos", dice Triana con orgullo.
Gracias a esto, hoy, enormes sabanas lucen como inmensos 'mares' verdes donde se producen grandes cantidades de maíz, soya, arroz y pastos a gran escala.
"El ICA se concentraba en la parte científica y en pastos, Corpoíca trabajaba en soya, maíz y labranza mínima y labranza cero y esto generó sistemas apropiados de preparación que nos permitieron hacer suelos, se acabaron los movimientos de tierra y se dio paso a la incorporación de biomasa en el suelo", explica Triana.
Así, el cuento de que el Llano sólo producía paisajes se fue quedando atrás.
El sector privado no tardó en involucrarse y aportó tecnología de punta, en especial la brasileña.
Y gracias a todo este proceso ahora, en una parte de la altillanaura metense, dice Samuel Caicedo, investigador de Corpoíca, hay un suelo fértil, bien formado, con todos los indicadores de nutrición y bases de fósforo, que permiten cultivos de mejor respuesta. Por ejemplo, en Puerto López se pueden encontrar cultivos de maíz con una productividad de 5 a 6 toneladas por hectárea, donde hace cinco años a duras penas se llegaba a 3, y cada semestre se cultiva soya y arroz secano.
Ya hay inversión extranjera
Hoy, entre Puerto López y Puerto Gaitán hay más de 100.000 hectáreas con suelos modificados. En buena parte de ellas abundan cultivos de maíz, soya, caucho, caña, forestales (pinos, teca, eucalipto), palma y arroz secano y en proyectos de inversionistas hay al menos otras 37.000 hectáreas para sembrar.
"Lo que demuestra esto es que la alianza del sector productivo y la ciencia y la tecnología pueden transformar tierras estériles e improductivas en suelos fértiles", dice Triana.
Lo más impactante de la transformación de la altillanura, dice el investigador Caicedo, son los cultivos de caña y de caucho, debido a su gran desarrollo, pero también otros, como soya y maíz, que si bien son destinados para alimentar cerdos y aves, tienen la finalidad de obtener carne para el consumo humano.
Y esta revolución verde apenas comienza, pues los técnicos involucrados dicen que aún falta mucho conocimiento en materia de qué otros cultivos se podrían dar en esta región. Aunque en el Vichada aún está todo por hacer.
La enorme potencialidad de la altillanura, que ha sido vista por un puñado de inversionistas colombianos que hoy explotan unas 50.000 hectáreas, también la están aprovechando ya inversionistas de Argentina, Bolivia, Estados Unidos y Brasil, que junto a los nacionales trabajan hoy en la 'construcción' de más suelo en esta extensa zona del país.
'La Fazenda', un caso de éxito
En el kilómetro 93 de la vía Puerto López-Puerto Gaitán, la mirada se pierde en un 'mar' de soya y maíz. Un pequeño letrero, de no más de 50 cm por 50 cm, identifica con el nombre de 'La Fazenda' un complejo agroindustrial de cinco fincas que suman 32.000 hectáreas.Nació hace siete años de la mano de 28 industriales colombianos que soñaron con tener una hacienda autosuficiente en la producción de soya y maíz, con el propósito de alimentar cerdos y abastecer el mercado nacional.
Y hoy 'La Fazenda' levanta más de 400.000 cerdos por año, cuya carne magra es calificada por conocedores como exquisita y de alto valor nutritivo.
Sólo este complejo tiene hoy 5.200 cerdas de cría y está en etapa de diseño del más moderno frigorífico para cerdos de Suramérica, cuya inversión se estima en 25 millones de dólares, e incluye plantas de sacrificio, desposte, embutidos y harina a partir de los subproductos. Y en un futuro no lejano espera desarrollar las líneas de avicultura y ganadería.
'Sólo para poderosos': una mirada crítica
Eudoro Álvarez Cohecha, catedrático de la Universidad de los Llanos y ex candidato a la Gobernación del Meta, opina que este ambicioso proyecto tiene el problema de que deja por fuera a los pequeños agricultores."Ellos no están en condiciones de invertir en la recuperación de la tierra ni de esperar por su productividad y/o valorización. Esto es sólo para los que tienen mucho dinero", asegura.
Añade que esos 'poderosos' no sólo ganaron la plusvalía de la tierra -la hectárea que costaba 500.000 pesos hoy vale 3 millones- sino que tuvieron acceso a subsidios del Gobierno.
Los 'bio', en auge
Hoy, el departamento del Meta es el principal productor de palma africana, con 120.000 hectáreas sembradas, y la región se proyecta como la de mayor importancia para la producción de biodiésel a partir de esta palma y de jatrofa, así como de alcohol carburante (etanol) a partir de caña, yuca y sorgos dulces. La Gobernación del Meta firmó un acuerdo con Brasil para seguir impulsando este tema.
Además, Ecopetrol y su subsidiaria Bioenergy S. A. proyectan construir una planta para producir etanol con caña de azúcar, para lo cual se planea sembrar 12.000 hectáreas de caña entre Puerto López y Puerto Gaitán.
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