Foto: Guillermo Herrera Morales/Llano 7 días
El alto costo del transporte aéreo en el trayecto de Bogotá a la capital metense con respecto a la alternativa terrestre, ha incidido en la disminución del tráfico de pasajeros en los últimos años.
De acuerdo con las tarifas netas vigentes y las distancias entre las ciudades colombianas, la ruta Bogotá-Villavicencio tiene el más alto indicador de retribución de pasajero por kilómetro.
Este indicador para la mencionada ruta es de 1.809 pesos, mientras que para Bogotá-Medellín es de 702 pesos, Bogotá-Bucaramanga 827 pesos, Bogotá-Santa Marta 495 pesos, Bogotá-Riohacha 493 pesos, Bogotá-Arauca 693 pesos y Bogotá-Ibagué 535 pesos, entre otras.
Es decir, que a un pasajero le sale más costoso volar los 21 minutos entre Bogotá y la capital del Meta, que otros trayectos nacionales de más de una hora de vuelo.
Esta situación, agravada por los costos del combustible, impuestos y tasas que se agregan a la tarifa neta, parece no tener una salida cercana.
Esa fue la conclusión de funcionarios de la Aerocivil y representantes de las aerolíneas Satena, Aires y Easyfly, quienes tienen autorizadas este trayecto, tras una reunión en la que se debatió el tema, por las pérdidas que deja su operación.
Para Desiderio Rodríguez, gerente comercial de Satena, dos alternativas que podrían aliviar los costos en la ruta serían que la Aerocivil no cobrara la tasa aeroportuaria o en su defecto no se cobre el impuesto a las ventas (Iva), aunque este último sería un trámite para realizar en el Congreso.
Según el abogado especializado en derecho de transporte, Francisco Galindo, las aerolíneas Satena y Aires están abusando con las tarifas aéreas, mucho más cuando en emergencias como las ocurridas tras el sismo del pasado 24 de mayo que originó el cierre de la vía al Llano, el transporte aéreo fue la primera opción a la que acudieron para viajar a la capital del país.
En la actualidad el tiquete en un solo trayecto le cuesta a un pasajero de Aires entre 196 mil y 384 mil pesos; y de Satena entre 220 mil y 266 mil pesos, dependiendo de la demanda y la disponibilidad de cupos.
Mientras tanto en los días posteriores al sismo, los llaneros pagaron tarifas en solo un trayecto que alcanzaron los 320 mil pesos.
Además, Galindo sostuvo que Satena está abusando de los privilegios que tiene, pues la Ley 80 de 1968 qué reglamentó el transporte aéreo a los antiguos territorios nacionales a través de Satena, exoneró a esta empresa de todos los impuestos, gravámenes y derechos nacionales relacionados con su institución y funcionamiento.
Además, criticó el hecho de que teniendo aeronaves del Estado, saca ventaja y se acomoda, bien desde esa condición o como aerolínea comercial para aprovechar el mercado, yendo en detrimento de los usuarios de la Orinoquia.
Desiderio Rodríguez, gerente comercial de Satena, salió al paso y aseguró que esa exoneración no está vigente, pues el decreto reglamentario 2344 de 1971 la convirtió en una empresa comercial del Estado, por lo que tácitamente la obligó a cumplir con todas las obligaciones fiscales. "Nosotros pagamos todos los impuestos de Ley", afirmó.
Precisó que la única exención real que hoy tiene Satena es la de los derechos aeroportuarios (de 25 a 30 mil pesos), que está reglamentado para las aeronaves que son propiedad del Estado.
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