Foto: Óscar Fabián Bernal/ Llano 7 días
El bus fue arrastrado por las piedras que caían de lo alto de la montaña.
Los pasajeros miraban aterrorizados las rocas cuando destruían el bus. Conceción vial dice que la solución es que el Gobierno defina entre las protestas que le ha pasado al Inco.
Deslizándose, pegado a la pared de la montaña para tratar de evitar las gigantescas rocas que caían sobre la vía, Luis Neira vio ayer en la mañana como el bus donde viajaba a Bogotá era literalmente molido por la lluvia de piedras.
"El bus llevaba parqueado como siete minutos porque adelante había ocurrido otro deslizamiento. Al bajarme para ver lo que ocurría, otras personas se quedaron adentro durmiendo. Si hubiera sabido lo que pasaría las despierto", dijo el pasajero que había abordado el vehículo en Villanueva (Casanare).
Sin embargo, sobre las 8:15 de la mañana, y en cuestión de segundos, todo se volvió un caos. Otros pasajeros que habían quedado en la vía miraban con terror hacia lo alto de la montaña para esquivar las rocas que se desprendían en gran cantidad. Los pasajeros dentro del bus suplicaban que los ayudaran a salir, pero cada uno buscaba salvar su vida.
"Lo más aterrador de todo era que las piedras eran tan grandes que con cada una que caía, empujaban el bus hacia el abismo", contó Fernando Parra, pasajero de otro bus que quedó a solo 50 metros del sitio de la caída de piedras.
Para él, si la mayoría de pasajeros no se hubiera bajado del bus, la tragedia hubiera sido peor.
No obstante, la lluvia de rocas terminó con la vida de Jennifer Alexandra Barreto, de 24 años, Claudia Blanco Caucil de 18 años, Carlos Monroy y una NN mujer de unos 55 años.
Resultaron heridos Gustavo Adolfo Varela, de 19 años, José Luis Varela, de 12 años y nacido en Pivijay (Magdalena) y María Dolores Cruz de 54 años.
Hoy, para algunos pasajeros, el mismo terror que generaban las 'pescas milagrosas' hace 10 años en la vía al Llano, están produciendo estos derrumbes de piedra y roca sobre esta carretera que, desde el temblor del 24 de mayo, se tomaron con más frecuencia la principal arteria vehicular de la Orinoquia.
Los ingenieros calculan que por lo menos cayeron unos 30 mil metros cúbicos de material sobre la vía, a lo largo de 100 metros lineales, que afectaron el tramo del kilómetro 48, entre los municipios de Quetame y Guayabetal en jurisdicción de Cundinamarca.
Fuentes de Coviandes indicaron que arriba en la montaña habría otros 30 mil metros cúbicos de tierra y lodo que podrían caer sobre la vía en cualquier momento.
En el percance se vieron involucrados otros seis vehículos, entre ellos un carrotanque que también fue destruido.
Para los viajeros de Bogotá a Villavicencio, la recomendación es tomar dos vías alternas: una por Sogamoso, Aguazul y Yopal, y otra por Sisga, Guateque y Villanueva.
El Gobierno Nacional tiene la palabra
Los siete informes que le ha pasado la Concesionaria Vial de los Andes, (Coviandes), al Instituto Nacional de Concesiones (Inco) detallándoles lo que está ocurriendo con la vía al Llano, no han sido suficientes para que este entienda la problemática de la carretera.
Así se concluye luego de conversar con Alberto Mariño Samper, gerente de Coviandes, firma que administra y opera los 86 kilómetros de vía, quien dijo que especialistas de la concesionaria han recomendado distintos tipos de obras menores, pero que hasta el momento no se ha obtenido respuesta por parte del Gobierno nacional.
"Esas obras comprometen un 35 kilómetros de vía y podrían estar valiendo unos 18 mil millones de pesos", dijo mariño Samper.
Manifestó que desconoce las gestiones que haya adelantado el director del Inco, Álvaro José Soto, con el Gobierno Nacional para conseguir recursos, y que la concesionaria le ha ofrecido financiación de esos dineros para la ejecución de las obras.
El gerente de la concesionaria precisó que en la vía hay una serie de avalanchas que vienen de mucho más arriba, que no se aprecian desde la carretera, pero que son una amenaza para el corredor vial.
Reiteró que hay muchas obras y que hay que hacerlas en las zonas aledañas a la vía porque los derrumbes y los deslizamientos no se inicnian en los taludes de la vía.
"Lo que se ha observado es que en su gran mayoría, los deslizamientos provienen de agrietamientos distantes de la carretera que deben ser atendidos.
La solución se está buscando y hay que tener en cuenta que apesar de que el origen se generó con el sismo de mayo, hay que tener el cuenta que los problemas de la vía no se terminaron una vez pasó el sismo", dijo Mariño Samper.
Finalmente advirtió que para hacer algunas obras toca comprarle a la comunidad algunos terrenos y que eso no se puede hacer de la noche a la mañana
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