La ciénaga de Mesolandia, se resiste a desaparecer

La ciénaga de Mesolandia, se resiste a desaparecer

Aguas negras y rellenos de empresas acaban este cuerpo de agua de Malambo (Atlántico). 

La ciénaga de Mesolandia, se resiste a desaparecer

Al fondo se ven las paredes de las empresas que han ido ocupando espacio, que hace 20 años era de la ciénaga de Mesolandia.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

11 de junio 2017 , 10:51 a.m.

La agonía en que se encuentra sumida la ciénaga de Mesolandia o Bahía, en Malambo (Atlántico), es una vergonzante mezcla de desidia, abandono y corrupción oficial y empresarial, en un departamento que parece darle la espalda a su patrimonio natural.

Este cuerpo de agua de este municipio, en el área metropolitana de Barranquilla, forma parte del complejo de humedales de la zona oriental del Departamento, con una superficie que abarca entre 240 y 337 hectáreas, alimentada por el río Magdalena

Se intercomunica con un collar de ciénagas de la zona a través de caños, bocas naturales, artificiales y arroyos.
Hoy el panorama de este espejo de agua es desolador, puesto que no existe un solo rincón de esta pequeña reserva hídrica en donde la tristeza y agonía de sus aguas no se sienta.
Los peces se fueron hace rato y los pocos que quedan no son suficientes, ni por talla ni por peso, para alimentar a las 150 familias de pescadores que todos los días salen a las aguas de la ciénaga a busca el sustento.
En los últimos 10 años se han presentado por lo menos tres mortandad de peces como consecuencia de la contaminación de sus aguas.

Una fotografía

En este cuerpo de agua que conforma el corazón del conjunto de ciénagas que conectan a los municipios de Soledad-Malambo-Sabanagrande no es raro encontrarse una alfombra de tarulla que la asfixia y dificulta las jornadas de los pescadores locales, que aseguran que luchan hasta dos horas para poder vencer la espesura de estas plantas y sacar sus botes a la zona despejada.

También se ven cómo llegan las aguas de escorrentía putrefactas que avivan el olor a muerte, proveniente de las empresas que se encuentran en la zona y que sin contemplación alguna arrojan sus desechos al moribunda ciénaga.

No se queda atrás en esta tarea destructiva el municipio de Malambo, que no cuenta con planta de tratamiento y manda sus aguas negras a la ciénaga.

Se estima que hay no menos de 10 entidades que tiran sus desechos a la ciénaga, entre las que se encuentran el municipio, el hospital, el aeropuerto Ernesto Cortissoz, empresas como Puropollo, que ya fue sancionada por la autoridad ambiental, además de bodegas, estaciones de gasolinas y predios particulares.

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La tarulla dificulta a los pescadores de la ciénaga de Mesolandia salir a las faenas.

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Carlos Capella / EL TIEMPO


Pero allí no termina la lista de males. Algunos empresarios se han aprovechado del estado de abandono de esta reserva natural y comenzaron a rellenarla. “Una persona compra una pestañita a la orilla y de allí tiene cualquier cantidad de kilómetros hacia el fondo”, denuncia Letty Jaraba, ambientalista de Malambo, quien ha sido testigo de la forma como han rellenado con escombros y tierra parte de la ciénaga.

“El agua llegaba hasta la carretera, ahora mire como han rellenado casi un kilómetro, ya la ciénaga no se ve”, cuenta Orlando Rodríguez, líder comunitario, quien lleva 34 años viviendo en el sector.

La construcción de terramplenes entre las ciénagas del sector es otro dolor de cabeza, puesto que han tapado las bocas y cercenando los canales que eran los que le permitían tener intercambio de agua. Esto ha generado mortandad de peces.

Para atender este problema, hace tres años la Gobernación del Atlántico entregó una infraestructura hidráulica que permite controlar la entrada de aguas limpias del río Magdalena. La falta de un operador y mantenimiento provocó que el sistema que mueve las compuertas se dañara y hoy no cumple su función. Es una clara muestra de desidia oficial.

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La sobreexplotación pesquera es otro de los males que amenaza a este cuerpo de agua.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

Además de los problemas de contaminación, la ciénaga está siendo sometida a una sobreexplotación pesquera por parte de pescadores que vienen de pueblos como Tasajera (Magdalena) a utilizar redes o chinchorros, con ojos pequeños que arrasan con todo lo que se encuentren a su paso.

Los pescadores son los que más sufren con esta situación. Manuel Suárez dice que desde que nació pescó. “Mi arte ha sido la pesca, pero hoy con dolor tengo que reconocer que la pesca aquí se murió”, dice el hombre que salió a las desde las 5 p.m. y regresó a las 10:00 a. m. del día siguientes con cinco piezas. Pide la intervención del Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (Inpa) para que ponga orden.

Los estudios

En una de las cosas que muchos coinciden es que la situación de la ciénaga de Mesolandia está sobreestudiada.

Tanto por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), la Gobernación del Atlántico, la Alcaldía de Malambo, las empresas y la comunidad. Si cualquier les pregunta qué es lo que pasa, responde en coro como todo este collar de males como si se tratara de una canción. Lo triste es que las acciones no se ven.

Lourdes López, diputada del Atlántico, lleva varios meses denunciando esta situación y poco o nada ha sido las respuestas de las autoridades. “Esto no da espera, aquí  lo que puede haber es una tragedia ambiental y social”, advierte.

Como bien lo sostiene la líder cívica Mónica Manco, del barrio Mesolandia, a orillas de la ciénaga, en donde residen unos 2.800 habitantes, “los rellenos, la contaminación y todos los vertimientos comenzaron hace unos 15 años, y es la hora y nadie para eso”.

Esto no da espera, aquí lo que puede haber es una tragedia ambiental y social


Para voces de expertos como la del biólogo Amín Ariza se requiere implementar es una muestra completa e integral de la ciénaga, “para determinar la cantidad de mercurio, plomo, metales pesados y sedimentos contaminantes que tiene el agua”. Él señala que la autoridad ambiental no cuenta con capacidad instalada para mantener un control más cercano y eficaz en la zona.

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La pesca es escasa, y cuando algún pescador captura un ejemplar, es así de pequeño.

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Carlos Capella / EL TIEMPO

Desde el municipio de Malambo aseguran que hay preocupación por el tema y ya están planeadas algunas acciones como la operación y mantenimiento del sistema de compuertas que construyó la Gobernación del Atlántico y que esta semana entregó oficialmente a la Alcaldía para que las maneje.

El coordinador del área del medio ambiente del municipio, Jhon Noreña, asegura que en los “próximos días se iniciará la construcción del acueducto para el barrio Mesolandia”, uno de los que más contamina a la ciénaga, y de allí vendrá el alcantarillado.

El funcionario aseguró que ya está listo el proyecto del de la planta de tratamiento de aguas residuales del municipio, valorado en 21.000 millones de pesos.

Ahora solo falta ver si esa mezcla atroz de desidia y abandono permite que se ejecuten todos esos anuncios para que la ciénaga tomar un segundo respiro, y siga en su encarnada lucha para no desaparecer.

Solución: saneamiento ambiental

Para la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), la solución a los problemas de la ciénaga de Mesolandia están en lograr su saneamiento ambiental, trabajo que le correspondería al municipio de Malambo, con la construcción de una planta de tratamiento de las aguas negras.

La corporación asegura que enfocó sus trabajo en la reducción de carga contaminante de todos los generadores de vertimientos. Las metas son a cinco años.

La CRA asegura que ya hay un plan de ordenación y manejo de la cuenca hidrográfica del complejo de humedales de la vertiente occidental del río Magdalena, que se espera sea adoptado, el cual contiene proyectos y programas que serán incluidos dentro del plan de acción de la entidad, lo que implica la asignación de dineros para ejecutarlos.

Leonardo Herrera Delghams
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla

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