Fabio Valencia Cossio llegó esta mañana al centro penitenciario que alberga a unos 6 mil reclusos.
Frente a frente y sin tapujos varios de los voceros de los patios más violentos de la cárcel Bellavista y el funcionario discutieron las difíciles condiciones de reclusión y hacinamiento que vive este centro carcelario considerado uno de los más peligrosos del país.
En un salón afuera de los patios y en medio de un intenso calor, los internos se sentaron en sillas tipo pupitre mientras el funcionario se paró frente a ellos, los saludó y luego se sentó en otra silla similar para debatir la situación de unos 6.300 internos que conviven en un penal con capacidad para 2.500.
El tema álgido de la reunión fue el clima de violencia y el dominio de los llamados 'caciques' en Bellavista. Hace una semana en pleno ingreso de visitas del domingo, varios sicarios asesinaron a Leymar Londoño, auxiliar bachiller de la Policía, que prestaba el servicio en la cárcel, otro guardia salió herido y dos pequeños, una niña y un niño, de 6 años, sufrieron lesiones en sus piernas.
El hecho, sumado a las denuncias por el manejo de varios líderes de 'combos' presos que aún mantenían control sobre plazas de vicio en las comunas de Medellín, obligó a un traslado masivo de 103 internos el pasado jueves y a la visita del Ministro al penal.
"No es cierto que existan esos caciques sino que acá tenemos líderes que ayudan en el manejo de los internos para su control y conteo. Pero no se hace extorsión o se obliga a los reclusos a pagar por servicios", dijo uno de los internos.
Sin embargo, tanto el ministro Valencia como el propio director de Bellavista, coronel José Nadín Zuleta, dijeron que la realidad era otra por lo que anunciaron nuevos traslados.
"Vamos a acabar con 'combos' y caciques en el penal. Por eso, para el 15 de diciembre habrá un traslado de 600 presos y esperamos para agosto del 2010 sacar un total de 2000", dijo el Ministro.
Los reclusos también se quejaron por la mala alimentación del penal y la falta de medicamentos, entre otros requerimientos.
"Nos toca esperar hasta cuatro horas para recibir el almuerzo y cuando lo tenemos en nuestras manos no provoca comerlo", dijo Diego Édison Sánchez, vocero del patio 16 del penal.
La queja, según el propio ministro Cossio, es repetida en casi todo los penales del país. Por eso, se comprometió a revisar los contratos de prestación de alimentos en las cárceles.
Valencia también anunció que para el 7 de agosto del 2010 el Gobierno espera entregar 10 nuevas cárceles en el país que brindarán un total de 23 mil nuevos cupos de los cuales Medellín tendrá la prioridad.
MEDELLÍN
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