Foto: Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO
La ex canciller María Consuelo Araújo recibió a su papá ayer a las tres de la tarde cuando salía de la cárcel La Picota de Bogotá.
A las 3 de la tarde de ayer, las puertas del pabellón de los 'parapolíticos' de la cárcel La Picota, de Bogotá, se abrieron para el ex ministro y ex congresista Álvaro Araújo Noguera.
Fue la primera consecuencia de la preclusión (archivo definitivo) del sonado caso de secuestro que lo tuvo en la cárcel por nueve meses y prófugo por año y medio, desde que su nombre y el de su hijo Álvaro Araújo Castro aparecieron en una denuncia del ex cónsul Elías Ochoa Daza por el plagio de su hermano Víctor, perpetrado por las autodefensas de 'Jorge 40' en el 2002.
Al revisar el llamado a juicio por secuestro contra los dos Araújos, cabezas de uno de los clanes políticos más tradicionales de la Costa, el fiscal de segunda instancia consideró que la actuación y la valoración de pruebas que hizo la misma Fiscalía en todo el proceso estuvieron equivocados y que no había fundamentos serios para vincular a los dos políticos con el secuestro de Víctor Ochoa.
Así termina una película que se inició con la denuncia de Ochoa a través de una carta que llegó a la Vicepresidencia de la República, su posterior retractación y hasta su salida del cargo porque le expidió a Araújo Noguera un certificado de supervivencia en Barquisimeto para que siguiera cobrando su pensión, a pesar de que sabía que estaba huyendo de la justicia precisamente por sus propias denuncias.
Carlos Gálvez, abogado de Álvaro Araújo Noguera, explicó que el fiscal de segunda instancia consideró las retractaciones de los Ochoa (Víctor dijo en una reciente entrevista con la revista 'Semana' que no creía que los Araújo tuvieran que ver con el caso) eran válidas y que también atendió la tesis de la defensa según la cual los Araújo no obtenían ningún beneficio de ese delito de los 'paras'.
Para el momento del secuestro, cuando las campañas políticas del 2002 empezaban a calentarse, Alas (el movimiento de los Araújo) y Golpe (el de los Ochoa) habían hecho una poderosa llave que les había dado la Alcaldía de Valledupar (2000) y que les aseguró cupos en Cámara y Senado (2002) y luego la Gobernación del Cesar. La tesis inicial de la Fiscalía, que recogió de la Corte Suprema, donde Araújo Castro tuvo su proceso hasta que renunció a su curul, era que el secuestro terminó debilitando a Golpe hasta casi desaparecerlo del mapa político del Cesar y que fue Alas el que copó ese espacio.
En la nueva valoración, la Fiscalía señala que el secuestro de Víctor Ochoa tuvo fines claramente extorsivos, pues los 'paras' le pidieron una abultada suma de dólares que tuvo que entregar después de su liberación. La Procuraduría, en su concepto sobre el caso, también había pedido que los Araújo fueran declarados inocentes de la acusación por secuestro.
Ayer, la ex canciller María Consuelo Araújo recibió a su papá a la salida de la cárcel. Su hermano Álvaro sigue con detención domiciliaria por el caso de parapolítica en su contra, que está en etapa de juicio. La Fiscalía lo acusó de concierto para delinquir por supuestas alianzas con los 'paras' de 'Jorge 40'.
REDACCIÓN JUSTICIA
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