Se trata de delincuentes como los que hace dos semanas arrojaron por la borda a 21 turistas en costas vallecaucanas. Las autoridades no tienen aún mayores pistas sobre los responsables de este atraco.
Esta modalidad delictiva ha venido en aumento. La Unidad de Guardacostas del Pacífico tiene reporte de otros siete casos en el último año, sin contar los atracos que no se denuncian por temor a las represalias de los ladrones o porque los atracados no llevaban cargas legales.
Las circunstancias de la zona permiten que en pleno siglo XXI se hable en Colombia de piratas. No son una amenaza de seguridad nacional como en Somalia, pero siembran la zozobra entre los comerciantes que se mueven por los pueblos de esa costa.
El vicealmirante Orlando Malaver, jefe de Operaciones Navales de la Armada, explica que estos delincuentes tienen claro que comercio y turismo en el Pacífico se mueven más por el mar que por tierra y tienen identificadas las rutas para actuar.
"Son aproximadamente 1.300 kilómetros de costa en la que desembocan más de 30 grandes ríos. Las únicas vías terrestres que existen son la carretera Cali-Buenaventura y Pasto-Tumaco. Eso lo aprovechan", advierte.
Aunque las autoridades hablan de casos aislados, los navegantes ya tienen un perfil de los delincuentes.
Aurelio Gamboa, quien ha dejado gran parte de sus 60 años en el Pacífico, dice que se trata de hombres vestidos de civil, que portan armas cortas y se mueven en embarcaciones pequeñas pero con motores de gran capacidad.
El pasado 9 de octubre la embarcación de este viejo de mar fue asaltada cuando llevaba más de $ 25 millones en mercancía hacia Juanchaco, uno de los principales destinos turísticos de esa zona.
Los piratas, armados con pistolas, obligaron a Aurelio y a su acompañante a navegar sin rumbo durante tres horas. Luego de someterlos y vendarles los ojos, los desembarcaron en una choza, donde los esperaban unas 11 personas más que se turnaban para custodiarlos y para desvalijar la embarcación.
Cuatro días de secuestro, toda la mercancía perdida y un solo motor fue lo que les quedó para regresar a casa en medio de la noche. "Después de que me robaron a mí, supe de otros cuatro robos, pero a ellos les quitaron más mercancía", dice Gamboa.
Hay más controles
El saliente comandante de guardacostas del Pacífico, capitán Luis Germán Borrero, dice que la acción de los piratas se facilita porque la 'metreras' (lanchas artesanales) no tienen radios para alertar. Además, la falta de exactitud de las declaraciones y el retraso con que se informan de los robos dificultan las capturas.
De igual manera, advierte que muchos de estos casos tienen relación con grupos armados ilegales que, ante el aumento en los dispositivos de control, acuden a la piratería para abastecerse de víveres e insumos. "Hay modalidades diferentes para los robos -dice el oficial-. A veces se identifican como guerrilla, pero en otras ocasiones son delincuentes comunes que aprovechan las circunstancias".
Las autoridades han duplicado sus acciones de control para evitar más robos de buques de cabotaje. De dos puntos de seguridad se pasó a cinco, incluido el muelle de Buenaventura, La Bocana y Juanchaco.
Y se ha hecho más drástica la revisión de antecedentes de los viajeros en el muelle para evitar que, como pasó el 13 de diciembre, los asaltantes puedan incluso subir a bordo armas largas.
REDACCIÓN JUSTICIA
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