La Policía descubrió un edificio en Bogotá desde donde se manejaba toda la información que la empresa había ocultado. Lo allanó en la madrugada del pasado domingo.
Para ese momento, tras 14 meses de investigación de un grupo élite de la Policía y la Fiscalía, ya las autoridades tenían todo un 'dossier' para fundamentar los cargos por enriquecimiento ilícito, lavado de activos y captación de dineros que llevaron a un juez de garantías a autorizar las primeras siete capturas contra DMG.
Sin embargo, lo que encontró la Dijín en un allanamiento realizado a las 4 de la mañana del pasado domingo, siguiendo pistas entregadas por un informante, puso a las autoridades frente a toda la información que DMG ocultó celosamente durante los últimos cinco años.
Se trata de un edificio del norte de Bogotá que no aparecía en los registros oficiales de la empresa y que era, según uno de los investigadores, "el corazón financiero" de la firma. La Policía incautó 100 computadores, dos portátiles y dos servidores que contienen unos 14 mil gigas de información.
Desde allí funcionaba la página de Internet de DMG; se cargan y descargan sus tarjetas prepago y hay una base de datos que registra movimientos entre Colombia, Panamá y otros países de la región. "Fue como encontrar información equivalente a la que habría en 25 computadores como el que se le encontró a 'Raúl Reyes'", dijo una fuente.
Precisamente, los expertos en informática forense de la Policía que desencriptaron la información de 'Reyes' están trabajando sobre DMG.
La contabilidad que la empresa nunca entregó completa a la Superfinanciera apareció en esos computadores. Aparecen movimientos diarios hasta por 4 mil millones de pesos y listados completos de las personas y empresas que tienen vínculos con DMG.
También hallaron un manuscrito, fechado en septiembre, que habla específicamente de crear una organización de fachada y de contratar una pequeña empresa externa para que maneje la información contable que sería entregada a las autoridades.
El golpe también les confirmó a las autoridades que DMG enfrentaba un período de iliquidez y que por eso estaba ofreciendo rendimientos de hasta el 300 por ciento mensuales.
Lo que hasta ahora se ha descifrado confirma, según la investigación, que hay movimientos que no encajan con los supuestos recaudos (lavado de activos) y que había decenas de bienes de los Murcia no declarados y, además, de origen injustificado (enriquecimiento ilícito).
Interceptaciones
El expediente, conocido por EL TIEMPO, tiene unas 2.500 interceptaciones realizadas a 120 teléfonos celulares y fijos. En muchas de ellas es el mismo David Murcia el que ordena traslados de dinero de una empresa a otra de su holding.
Hay seguimientos a citas entre Murcia y sus socios en Colombia, Panamá, Chile y Argentina. También está documentada una reunión con un político en un club del norte de Bogotá en la que se habría hablado de favorecer desde el Congreso la actividad comercial de Murcia.
Todos esos movimientos son rastreados también por la DEA, que desde el comienzo de la investigación viene trabajando de la mano con el grupo de la Dijín y sigue las propiedades de Murcia en E.U.
El proceso, explicó el fiscal Mario Iguarán, arrancó con la incautación en el Putumayo de $ 6.700 millones en efectivo que las autoridades dicen que eran de las Farc (estaban llenos de barro y húmedos) y que luego DMG reclamó.
Los seguimientos posteriores pusieron a la justicia sobre movimientos de dinero que sería de testaferros de 'Chupeta' y que habrían entrado a las arcas de las pirámides.
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