Estas personas fueron reportadas como desaparecidas a comienzos del año en Soacha y aparecieron muertos en combates con el Ejército, en Norte de Santander.
Un detalle de las necropsias tiene concentrada la atención de los investigadores de la Fiscalía.
Varios de ellos llevaban ropa deportiva debajo de los uniformes de camuflado, que les dio el rango de guerrilleros; y otros más estaban sin medias a pesar de llevar botas de caucho.
Con las elevadas temperaturas del Catatumbo (35 grados en promedio), ¿cómo se explica la doble muda? ¿Cuánto puede caminar un guerrillero sin medias y con botas?
Estos dos interrogantes se unieron a las coincidencias con otros casos en nueve regiones del país que ya suman cien muertes en lo corrido del año, según estadísticas cruzadas de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y la Procuraduría General.
En la mayoría de episodios se habla de reclutadores e incluso en Sucre y en Soacha ya se atreven a dar nombres: Róbinson Barbosa y Juan Gamez, respectivamente.
Las familias de las víctimas también se han encargado de demostrar la presencia de terceros en estos escandalosos hechos.
Otro denominador común es que buena parte de las víctimas eran trabajadores o habitantes de la calle.
También se han encontrado tres casos de enfermos reclutados: un joven con epilepsia, otro con esquizofrenia y uno más acusado de querer sembrar una mina al paso de una patrulla militar. Los dos primeros figuran como muertos en combate y el último fue devuelto a su familia tras ser evaluado por un siquiatra.
'Que el Ejército me responda'
BUCARAMANGA
Un fiscal de Bucaramanga investiga la desaparición de Cristian Novoa Vega, trabajador de calzado de 22 años, que el 25 de agosto se esfumó del Parque Centenario y dos días después fue reportado como muerto en un combate que el Ejército reportó con una banda emergente en una vereda de Hacarí, Catatumbo.
Nery Vega, madre de Cristian, asegura que su hijo fue abordado por dos hombres que le ofrecieron trabajo en Ocaña como recolector de café: "Un hermano mío estuvo con él en el parque y lo dejó antes de las 2 p.m. Cuando regresó por él, varias personas le contaron que Cristian les rogó a los dos hombres que lo llevaran a su casa a sacar ropa. Pero ellos le dijeron que iba a ganar mucha plata y que en Ocaña podía comprar".
El 27 de agosto pasado, llamaron a Nery Vega de una funeraria de Ocaña para decirle que su hijo estaba muerto: "El Ejército debe responder. Me lo devolvieron sin ropa y con cuatro tiros". Ana Barajas, defensora del Pueblo regional, anunció que el Ministerio Público ya está indagando el caso.
El reclutador de Toluviejo
SINCELEJOSin excepción, los once desaparecidos de Toluviejo (Sucre), salieron de sus casas en septiembre del 2007 con la promesa de un comerciante de la localidad de que iban a trabajar en fincas de la región del San Jorge. Y sin excepción, ninguno de ellos regresó.
Diez han sido reportados por el Ejército como delincuentes abatidos en combates en Córdoba y Sucre y de uno de ellos aún no se sabe nada. El menor de los desaparecidos tenía tan solo 16 años y el mayor rondaba los 22. Y en todos los casos familiares o conocidos dan fe de que no eran ni guerrilleros ni delincuentes comunes como aparecen registrados.
Una investigación de la Policía identificó a la persona que se los llevó como Róbinson Eustaquio Barbosa Almanza, hoy capturado e investigado por concierto para delinquir y desaparición forzada.
El hombre permanece recluido en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí y aún no confiesa.
De los desaparecidos, cuatro eran desmovilizados de las
autodefensas y cada mes recibían 358.000 pesos de ayuda estatal.
'Mi hijo no es un guerrillero'
Ibagué
Durante 18 meses, el hijo de Erick Ramos estuvo desaparecido.
Su nombre: Rosemberg Ramos Rodríguez, de 22 años y quien sufría, desde los ocho, el síndrome de Lennox que le ocasionaba ataques epilépticos. Por esta razón, pocas veces se separaba de su padre. Hace 15 días, Erick Ramos, recibió una llamada del Cuerpo Forense de la Fiscalía en la que le notificaron que su
hijo fue muerto en combates con el Ejército en la vereda San Isidro Jurisdicción de Tres Esquinas en Cunday.
"Mi hijo estaba desaparecido desde el siete de abril del año pasado, en Chaparral. Salió con una pantaloneta verde del equipo Nacional, una camiseta amarilla y zapatillas negras. Desde ese día comencé a buscarlo".
El pasado martes 30 de septiembre, luego de la llamada de la Fiscalía, don Erick recibió un acta de inspección del cadáver en la que concluyen que el cuerpo que se encuentra en la tumba P141 del cementerio de Ibagué con cinco impactos de fusil, es el de Rosemberg Ramos Rodríguez.
"Mi hijo no es ningún guerrillero. Las únicas balas que el tenía eran las pastillas que diariamente debía tomar. Prácticamente vivía dopado. Es absurdo que ahora salgan con el cuento que mi hijo se incorporó a un grupo ilegal en prácticamente dos días", agregó.
El drama sigue para este hombre que no ha podido recuperar el cuerpo para darle cristiana sepultura.
La juez que lleva el caso se encuentra de vacaciones y mientras tanto don Erick sigue llorando al lado de una tumba sin nombre.
En Antioquia se investigan 40 casos
Medellín
Doce días después de que un desconocido les ofreció trabajo en una finca, Carmen Julia Giraldo (de 38 años) y Carlos Andrés Palacio (de 26 años) aparecieron en San Roque (nordeste antioqueño) como guerrilleros muertos en combate por el Ejército.
El aparente benefactor los contactó el 7 de agosto, mientras ellos vendían chicles en el parque de Berrío. Les compró, le ofreció a él un empleo de mayordomo y le pidió sus datos.
La paga ofrecida eran 15.000 pesos diarios, libres de comida y hospedaje. La última comunicación que tuvieron con su familia antes de montarse al bus los dejó todavía más cavilosos, pues Carlos explicó que ya no iban para Caracolí sino para San Roque.
Pasó una semana y la pareja no se reportó. El 20 de
agosto la familia de la pareja se encontró con la noticia de que el Ejército había matado a dos subversivos del Eln: "Guardaba la esperanza de que no fuera ella; porque decían que la muerta era morena, y Carmen era blanca", dice Graciela, la mamá. Pero la confirmación de que sí eran sus allegados llegó cuando vieron el video del levantamiento de los cuerpos.
En Antioquia hay registros de cerca de 40 casos de posibles falsos positivos entre el 2007 y el 2008. Las zonas más afectadas son el oriente y el nordeste.
Mimo y drogadictos
NEIVA
La Fiscalía indaga la muerte de cinco habitantes de la calle en dos
operativos militares en Huila. En el primero -en Isnos, el 23 de julio- el Ejército dice que tres sujetos fueron hasta una finca a cobrar 500 mil pesos de una extorsión. La víctima acudió al Batallón y los hombres los recibieron con fusiles y fueron dados de baja.
Pero la familia del único de los identificados, Miller Blandón, dice que era un mimo que vivía en la calle y que pedía comida en el Centro del Indigente.
El segundo hecho ocurrió el 14 de febrero en Suaza. Con documentos en la mano, los familiares de Juan Perdomo Claros y Jhon Alber Lizcano, aseguran que días antes de su muerte estaban en tratamiento en centros de drogadicción y le exigieron claridad al Ejército.
El comandante del Batallón Magdalena, coronel Marcos Pinto, se sostiene en que eran extorsionistas y dice que puede explicar cómo murieron, pero no el por qué estaban en el lugar del combate.
En todo caso, el Ejército recuerda que en San Agustín, límites con Cauca, apareció un enfermo mental, enviado por las Farc, con una mina antipersona. El joven -que ya fue entregado a su
familia- vive en el caserío Bruselas, a 4 horas del lugar de los combates.
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