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Justicia

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'Han acabado miserablemente con mi carrera', afirma el almirante Gabriel Arango Bacci

El contraalmirante Gabriel Arango Bacci (der.) lleva cerca de año y medio enfrentando un proceso ante la Corte Suprema de Justicia.

Foto: Archivo / EL TIEMPO

El contraalmirante Gabriel Arango Bacci (der.) lleva cerca de año y medio enfrentando un proceso ante la Corte Suprema de Justicia.

Dice que acusaciones en su contra por narcotráfico, desestimadas por la Fiscalía, obedecieron a "un montaje" y agrega que su responsabilidad moral es la de demostrar su inocencia completamente.

Después de permanecer 16 meses detenido en la Escuela de Infantería de Bogotá, en el Cantón Norte, el almirante en retiro Gabriel Arango Bacci habló con EL TIEMPO.

¿Cómo recibió el pronunciamiento de la Fiscalía que pide su absolución?

Siento dolor de patria, dolor de institución, que siendo una persona inocente haya tenido que llegar hasta la Corte Suprema, pero aquí estoy para darle la cara al país.

¿Por qué llega la Fiscalía a esa conclusión después de haberlo acusado y llevado a juicio ante la Corte?

Todas esas acusaciones que hay contra mí son falsas. Desde el primer momento en que comenzó esto le dije al país que esto era un montaje, que era un complot y así se ha comprobado hasta ahora.

¿Pero quién querría hacerle daño?

No sé de dónde provienen ni sé de dónde son. Sólo sé que han acabado miserablemente con mi carrera.

¿Deben ser investigados sus superiores por estos hechos?

No le pido nada a la Corte. Los magistrados en su sabiduría sabrán a quiénes tienen que investigar y qué testimonios deben verificar.

Las pruebas que se cayeron en el juicio a Arango Bacci

La intervención de la Procuraduría en el juicio apunta a reforzar la tesis de que no hay pruebas para condenar al oficial.

La del organismo de control es la última voz que le queda por escuchar a la Corte Suprema en el caso del contraalmirante Gabriel Arango Bacci, en el proceso por la supuesta alianza con narcos que  determinó, hace casi 30 meses, su retiro de la Armada Nacional.

Ayer, el Comando de la Armada reiteró que su procedimiento en el caso de Arango fue claro y que sus "labores de verificación" daban en su momento indicios de veracidad de un recibo por 115 mil dólares en el que aparecía una huella que supuestamente  pertenecía al almirante.

"La  Armada Nacional (...) una vez tuvo conocimiento del recibo, adelantó las labores previas de verificación que permitieran al menos establecer como probable este tipo de información --dice un comunicado de esa fuerza--.  Hecho lo anterior, con  profundo dolor, optó por la única alternativa legal, que era el entregar este recibo a la autoridad competente".

Ese recibo, o por lo menos el que apareció en el expediente, resultó tener una huella que sí era de Arango, pero que no fue puesta directamente en el papel. Las dudas sobre esa prueba, entre otras, terminaron por convencer al nuevo fiscal del caso, Jesús  Antonio Marín, para que se abstuviera de pedir una condena y rectificara las conclusiones que hace un año la misma Fiscalía tenía sobre el proceso.

Mientras la Armada asegura que "todas las pruebas del proceso judicial fueron practicadas y recaudadas por parte del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía (CTI)" y que "acogerá con respeto cualquiera que sea la decisión de la Corte Suprema de  Justicia en este caso", la nueva valoración de la Fiscalía apunta a que el supuesto recibo es, por el contrario, indicio de un aparente montaje contra Arango.

El fiscal del caso dice que no solo se trata de que la huella no es original sino que, además,  el oficial de inteligencia que lo obtuvo no dijo toda la verdad sobre la manera como llegó a sus manos.

¿Hubo otros dos recibos?

Esos dos hechos no sólo le restan credibilidad al recibo si no que son suficientes para anularlo como prueba, dijo el fiscal Jesús Antonio Marín en el juicio ante la Sala Penal de la Corte Suprema.

La Fiscalía cree además que ese no fue el único supuesto recibo que la Armada tuvo en su poder. Al parecer, hubo dos documentos más con diferentes valores que nunca fueron entregados a la Fiscalía.

"¿Qué hubiera pasado si la Fiscalía hubiera contado con los tres recibos? ¿No sólo hubiera tenido más transparencia la investigación sino también un mayor margen para establecer su autenticidad? ¿Por qué se consideró que con sólo uno de ellos se podía  abrir la investigación? ¿Hasta donde querían que llegáramos?", se preguntó el fiscal Marín ante los magistrados.

Dos testigos dudosos

A esto se une los testimonios de Eyssin Matos Montero y Jaime Pérez Charris. Ambos aseguraron haber visto al almirante Arango Bacci reunidos con supuestos capos del narcotráfico. La supuesta cita  con uno de estos narcos, Mike Mitchel, según Matos, ocurrió en abril del 2006 en una finca en Turbaco (Bolívar).

Sin embargo, aseguró el fiscal Marín en el juicio, en ese momento el señalado narco estaba escondido en Venezuela. Los organismos de seguridad comprobaron que Mitchel no había pisado  territorio colombiano desde el 2005.

El otro narco con el que supuestamente se habría entrevistado Arango fue Luis Hernández Villazón, alias 'Boliche'. La reunión, dijo Pérez, se efectuó en un edificio de apartamentos ubicado en el sector de El Rodadero, en la ciudad de Santa Marta.

En este caso, la fiscalía también demostró que 'Boliche' había huido hacia Venezuela en el año 2000 y había terminado como informante de la DEA en Estados Unidos y que jamás nombró al almirante Arango Bacci en su confesión. Al contrario, desmintió a
 Pérez Charris, quien además terminó diciendo que le habían ofrecido dinero para implicar a Arango.

El ex presidente Andrés Pastrana, de quien Arango fue jefe de Casa Militar, también señaló que, para esa época, el oficial estuvo siempre pendiente de sus movimientos y su agenda, que por esos días incluían un viaje a Chile.

La fragata se movió bien

El movimiento de una fragata de la Armada desde la base de San Andrés, ordenada por Arango Bacci mientras ejercía como Comandante de la Base Naval del Caribe, tampoco arrojó ningún resultado probatorio.  En el expediente se intentó relacionar este procedimiento con una anotación encontrada en el computador del señalado jefe del cartel del Norte del Valle Juan Carlos Ramírez Abadía, alias 'Chupeta', fechado el 22 de enero del 2004 y que decía: "(...) Cuadre movida fragata (...)".

Aunque el desplazamiento de la fragata Almirante Padilla ocurrió en la misma fecha que figuraba en el PC de 'Chupeta', el procedimiento tuvo como objetivo el interceptar una lancha con droga que había sido detectada por un avión espía del servicio de inteligencia británico.

Aunque peritazgos de la Armada señalaron que el movimiento fue equivocado y que la fragata terminó supuestamente a 160 kilómetros de donde debía ser interceptada la lancha, en el juicio se encontró que los datos que entregó la inteligencia británica y que fueron la base para las órdenes de Arango eran imprecisos.

REDACCIÓN JUSTICIA

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