María Isabel Rueda: ¿Cómo es posible que existan altos mandos de nuestro Ejército que cometan ejecuciones extra judiciales?
Rafael Pardo: Yo no entiendo qué pasó, y muy pocos colombianos entienden, pero lo verdaderamente preocupante es que no lo entiendan el Presidente de la República, ni su Ministro, ni el alto mando militar.
Para el Presidente debió ser muy duro anunciarle al país, sin ningún maquillaje, esta descomposición del Ejército...
Aquí se retiró del servicio a 20 oficiales y a siete suboficiales sobre la base de hechos muy graves que se dicen, se rumoran, se mencionan, pero sin que sepamos oficialmente por qué....El Gobierno está en mora de ofrecer una explicación de lo que ocurrió, cuándo ocurrió, cómo, en dónde, quién supo y quién no supo, por qué no se controló...Hay un problema central de falta de control.
¿Usted sí podría explicarnos qué pasó?
No, yo tampoco. Y que no sepa yo, no me parece grave. Lo grave es que no sepa el Ejército. Y entonces, ¿de qué son culpables los 27 militares que salieron?
Están mezclando a culpables de omisión con actores directos de las ejecuciones extrajudiciales...
Sí, gente que tuvo omisiones y no cuidó a sus subalternos, con gente que cometió el delito. Eso no se puede juntar. ¿Y qué delito? No sabemos. ¿Es el tema de las desapariciones de Soacha? ¿O el de los 900 casos de ejecuciones extrajudiciales que registra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos? ¿O el de los 535 que tiene la Fiscalía? ¿O el de los dos mil que tiene la Procuraduría? ¿O se trata más bien de la coalición con narcotraficantes, que denunció el Presidente, de la IV División con el 'Loco' Barrera? Pero yo opino que el Ejército de Colombia es el mejor de América Latina en términos de capacidad operativa, de organización, de disciplina....
¿Eso lo dice por halagarlos, en su calidad de ex ministro de Defensa?
No, lo digo porque lo conozco y conozco otros ejércitos del continente. Sin embargo, lo que el Presidente ha hecho es colocarlo como la peor entidad de Colombia.
¿Por aceptar lo que está pasando e intentar depurarlo?
Eso no es depuración. Depurar es sacar del Ejército a personas que no merecen estar en la institución por causas conocidas o responsabilidades disciplinarias o penales. El Gobierno lo que hizo fue sacarlas por facultad discrecional sin que pueda explicar por qué las sacó.
¿Esa manera de plantear las cosas no produce el efecto de indisponer al Presidente con su Ejército?
No. Si el Gobierno no entrega una explicación de lo que está ocurriendo, demuestra que lo que hizo la semana pasada fue puro populismo con la facultad de destituir oficiales. Puede destituir no 27 sino 54 ó 108, pero eso no mejora nada. Lo que tiene qué explicar es cómo fueron los hechos, por qué ocurrieron y cómo los va a corregir. Esa sí sería una depuración. Por ahora lo que hay son unos chivos expiatorios. Yo no sé si son culpables o no, pero me parece insólito que un mayor general, dos brigadieres generales y dos comandantes de brigada estén involucrados en hechos tan graves como los que se dice que están ocurriendo.
¿Cree que lo sucedido es consecuencia de la política de recompensas?
Las recompensas son indispensables para el tipo de lucha que están librando el Ejército y la Policía. Han funcionado y no son censurables. Lo censurable es la falta de control. Control de los superiores, evaluaciones, mecanismos para saber si se justifican las recompensas o se trata de unas maniobras para quedarse con la plata.
¿Quién tiene que responder por estos terribles sucesos? ¿El general Montoya se debe quedar o se debe ir?
Yo no sé si se va o se queda, pero todo esto pasó en sus narices.
Si usted fuera actualmente el Ministro de Defensa, ¿chao al general Montoya?
Sí, yo creo tiene que explicar por qué pasó lo que pasó. Entiendo que es una decisión difícil para el Gobierno porque el general Montoya ha tenido éxitos descomunales en el campo militar, pero ahí está el balance de la legitimidad de un Ejército y de un Gobierno. Aquí hay un grave descalabro en hechos relacionados con los derechos humanos. Yo no lo acuso de eso, ¡pero sacaron a 27 personas de su Ejército!
¿El general Freddy Padilla?
El general Padilla es el mejor oficial que ha habido desde hace tiempos en el Comando General de las Fuerzas Militares y creo que ha tomado una decisión correcta. Entre otras cosas, la investigación que pidió el Gobierno la hizo por supuesto el Comando General. Sin embargo, también tiene que preguntarse: ¿esto qué fue? Él es la cabeza mayor, pero no le doy el mismo tipo de responsabilidad que al general Montoya.
¿Y el Ministro de Defensa?
Ni Valencia Cossio ni Santos van a renunciar. En este Gobierno la dignidad de las renuncias por el tema de la responsabilidad política les ha quedado a las mujeres. Ha tenido varios debates sobre falsos positivos y siempre lo ha negado. Ha salido en hombros del Congreso porque allí tiene una mayoría el Gobierno y después los hechos judiciales han demostrado que lo que decía la oposición en el Congreso era verdad. El caso de las bombas en el 7 de Agosto, las grabaciones de la Dirección de Inteligencia de la Policía, que negaron y negaron hasta que salieron en una revista y les tocó sacar a una cantidad de gente... En los triunfos del Ejército el Ministro Santos no se pierde una foto, pero cuando hay problemas, eso ya no es con él.
Me parece injusta esta crítica. En cumplimiento de su deber salió a ponerle la cara al país...
No entiendo qué quiere decir usted con que le puso la cara al país. ¿Esto no se sabía?
Se rumoraba...
Nada de que se rumoraba. Hubo unas denuncias muy concretas sobre unos jóvenes reclutados en Soacha, que después aparecieron muertos en Ocaña. Hay que evaluar si la forma como se hicieron estas denuncias "de cara al país", como usted dice, es un mérito o es una actuación con fines políticos. Es un mérito si de ahí surge un proceso de explicaciones y si las 27 personas que salieron tienen responsabilidades, que nos expliquen qué fue lo que hicieron.
Le devuelvo la pregunta: ¿sus críticas sobre la actuación de Juan Manuel Santos tienen fines políticos?
Usted no me puede juzgar imparcialmente. A mí no me gusta el Ministro de Defensa y tengo diferencias con él muy serias. Creo que como funcionario del Gobierno actúa más como político que como Ministro de Defensa. Él está pensando en una candidatura, en ganar méritos ante la opinión pública.
¿Cree que, si no tuviera objetivos políticos, habría empleado otro procedimiento para conjurar la crisis?
Habría resuelto el problema, en vez de crearlo.
Un momentico. Acláreme esa afirmación...
Resolver el problema es saber primero qué pasó. Él todavía no puede decirlo públicamente, porque no lo sabe. Y le pasó fue a él, debajo de sus narices. Se le denunció públicamente el caso de las ejecuciones extrajudiciales. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos las viene documentando desde hace por lo menos dos años, y eso lo sabía el Gobierno. No es un tema imprevisto, ni que apareció de golpe. Es un tema que el Gobierno había dejado pasar, hasta que se volvió insostenible la presión porque ocurrió en Soacha. Esos muertos fueron un detonante porque el caso pasó en Bogotá. Si hubiera sucedido en Sucre, donde ha habido cientos de desaparecidos, muy probablemente la prensa no le habría hecho caso.
¿Qué responsabilidad le cabe al Presidente?
Todo el mundo respeta la institucionalidad, y yo confío en el buen juicio del Gobierno. No es una cosa inventada, pero quiero saber de qué se trata. El Presidente está legítimamente indignado, pero el caso ha dejado en evidencia una falta de control total. Al Presidente le toca llamar la atención en público y asumir todos los temas, pero hay una cadena de mando de ahí para abajo que no se sabe qué grado de responsabilidad tiene en lo que está pasando.
Aunque estamos tocando un tema gravísimo, no puedo dejar de hacerle una última pregunta sobre política electoral. ¿Les salió competencia al doctor Alfonso Gomez Mendez y a usted, con el ingreso de Germán Vargas a la consulta liberal? Y no me vaya a contestar que ojalá, porque no le creo...
Yo estuve con Vargas en Madrid y le planteé la posibilidad, por supuesto con permiso del ex presidente Gaviria, de ampliar la consulta liberal.
Tan generoso...
Pues sí, porque el liberalismo necesita hacer una consulta que sea relevante políticamente. Por supuesto, eso se tiene que hacer dentro de los parámetros del partido. Sin embargo, hay una posibilidad distinta, que es la coalición dentro de una consulta interpartidista, con el compromiso de que después de las elecciones todos entran al Partido Liberal, pero no sé si en Cambio Radical, el partido de Vargas, estén de acuerdo. Nosotros estamos en la oposición, lo que equivale a estar por fuera del Gobierno, y ellos están en el Gobierno. Una coalición con Cambio Radical exigiría que ese partido pase a la oposición.
¿Y eso sí será posible?
Lo único claro es que no queremos ser el plan B de nadie.
MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
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