Aunque el éxito del rescate de Íngrid Betancourt y de otros 14 secuestros de las Farc fue colombiano, en los días previos hubo apoyo técnico, de inteligencia y político.
Los estadounidenses llevaban cuatro años trabajando en el asunto a través del envío de fuerzas especiales, expertos en negociación de secuestros del FBI, aviones de inteligencia y hasta el "visto bueno", un derecho que se reservaron hasta último momento por estar de por medio la vida de tres estadounidenses.
Incluso, a comienzos de este año, E.U. envió equipos adicionales a Colombia, muchos de ellos fuerzas especiales (7th Special Forces Group), que se adentraron en la selvas del Guaviare junto a comandos colombianos e instalaron equipos y cámaras de televisión en ríos y quebradas.
La extensa participación de E.U. se remonta a mayo del 2003, cuando el DAS interceptó una llamada hacia Miami en la que se negociaba el envío de teléfonos satelitales. Era una comunicación de 'Doris Adriana', la compañera sentimental de 'César', el carcelero de las Farc.
Gracias a esos seguimientos, los americanos lograron ubicar por dónde se movían los secuestrados y las necesidades básicas de los frentes que los tenían cautivos.
Fuentes en Estados Unidos confirman que expertos Boínas Verdes de las Fuerzas Especiales fueron distribuidos en grupos de 2 y 4 hombres para que apoyaran las labores del Ejército colombiano en "misiones de reconocimiento" en un área del Guaviare.
Los equipos que instalaron, los cuales se activan con el movimiento, enviaban su señal a los aviones de inteligencia y a la central en la Embajada de E.U. en Bogotá, donde cientos de personas estaban trabajando para obtener la libertad de Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Goncalves.
Gracias a una de las cámaras se detectó al frente en el que estaban los estadounidenses. En febrero 16, uno de esos grupos de reconocimiento tuvo contacto visual con los americanos mientras se bañaban en un río. Durante cuatro días los espiaron, mientras consideraban las alternativas de un rescate. Algo imposible, concluyeron, pues más de 100 guerrilleros los custodiaban y el riesgo era alto.
Para ese momento estaba en marcha la idea del 'cerco humanitario' del que habló el presidente Álvaro Uribe. El plan era rodear al grupo, informar a través de altavoces y comunicaciones radiales a los guerrilleros que no serían atacados y forzarlos a negociar.
Mientras eso sucedía, el Ejército colombiano trabajaba en 'Jaque'. Los estadounidenses solo se enteraron de los planes cuando sus aviones de inteligencia registraron que los tres grupos de secuestrados habían comenzado a moverse al mismo tiempo y se dirigían a un punto de encuentro cerca de Tomachipán.
A una semana del 'Día', el embajador William Brownfield pidió explicaciones al Gobierno colombiano, que solo se las dio cuando todo ya estaba listo y para solicitar su visto bueno. Tras consultar con la Secretaria de Estado Condoleezza Rice y el vicepresidente Dick Cheney, Brownfield dio el sí.
Fuentes en E.U. y algunos medios de ese país aseguran que en el segundo helicóptero, el que no aterrizó, viajaba un agente norteamericano. El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, niega enfáticamente esa versión.
Lo que sí es un hecho es que en el primer helicóptero viajó un desertor de las Farc que fue clave para ganarse la confianza de 'César'. Y otro detalle: el aterrizaje de la segunda nave no se hizo porque a último momento el 'carcelero' de las Farc decidió que más guerrilleros debían acompañar a los secuestrados.
Al final, le dijeron que solo un helicóptero había podido entrar y que únicamente había cupo para él y 'Gafas'.
SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON