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Justicia

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Desde hace 10 meses no hay rastro de Maria Claudia Rojas, veterinaria secuestrada en Cali

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Foto: Hugo Giraldo

Conchita Quintian al lado de la foto de su hija, María Claudia, como amazona en la Plaza de Toros de Cañaveralejo, en Cali.

Conchita Quintian, su madre, aún se pregunta por qué la secuestraron. "No somos personas adineradas y lo único que necesito es a Claudia, nada más", dice, entre lágrimas y suspiros.

Y aunque el secuestro estuvo bajo secreto hasta ahora, Ha decidido hablar para que toda persona, desde cualquier lugar del mundo, se sume a esta lucha a través del Facebook o en la marcha del próximo 20 de julio en Cali.

El plagio

A las 10:30 a.m. del 7 de septiembre del año pasado, mientras algunas personas se ejercitaban en el gimnasio y otras trabajaban en sus oficinas en Cali, a María Claudia Rojas Quintian le arrancaban la libertad.

El Jueves Santo pasado, su padre decidió quitarse la vida con un tiro en la cabeza en el tradicional barrio Santa Isabel. Lo hizo solo unas semanas después de ir a la morgue a reconocer el cuerpo de una joven que había aparecido en un paraje rural, pensando que podía ser su hija.

Desde el principio la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) ayudó en la búsqueda con un avión. El día estaba nublado y no dejó ver el camino por donde a María Claudia la alejaban de la libertad.

Ya que su familia es descendiente de españoles, recientemente el consulado de España en Cali se comunicó con la madre para expresarle el apoyo y el de la Embajada en Bogotá.

La última comunicación que se recibió de los captores fue el 17 de octubre de 2007, cuando cerca del mediodía una voz recia exigió una fuerte suma de dinero. La madre asegura que "fue una llamada horrorosa que hicieron del mismo celular de mi hija".

"De lo único que estoy segura es que está viva. Ella es física y moralmente muy fuerte. Es una médica veterinaria amante del campo, los animales y la naturaleza, trabajaba en su finca porque vivía allí y era su hogar, su vida", relata la señora Conchita.

Trabajadora incansable y enamorada del campo y la ecología, María Claudia nunca le ha hecho daño a nadie. Su madre pide que se la devuelvan y ahora tiene el apoyo de la Fundación la Nueva Esperanza de Secuestrados.

Gustavo Adolfo Muñoz, director de esa entidad, dice que "el país entero debe ponerse del lado de María Claudia, su madre y todos los secuestrados del país. Les pido como vallecaucano que la ayudemos a salir del cautiverio".

ALEXÁNDER AMÉZQUITA P.
CORRESPONSAL
CALI

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