Esa fue su primera tarea luego de que salió de las calles de Medellín, donde se ganaba unos pesos pintando fachadas, a una finca del Nordeste de Antioquia.
"A todos nos dieron un machete. Había de todo, pero más que todo juventud: de 15, 17 y 20 años. Nos dieron la orden de picar a un señor por ladrón".
Cuenta que llegó a esa finca porque no tenía plata. Por eso, días antes buscó a Viviana, de la que todos sabían que reclutaba para los 'paras' en las comunas de Medellín, y le dijo que quería plata. Ella era la compañera de un 'para' que llevaba 18 años en la guerra. Ahora está desaparecida.
La estatura y fuerza de 'Mario' lo ayudaron a mantenerse en las filas. Los primeros días no fueron fáciles. Los entrenamientos empezaron con palos. Los enfrentamientos con la guerrilla eran casi semanales.
Estuvo allá año y medio. Meses antes de la desmovilización de uno de los grupos del Bloque Central Bolívar, dice, sacaron a 15 de sus compañeros menores y se los entregaron al Gobierno.
"El comandante se hizo el loco con los que éramos más grandes y no nos entregó". Pero meses después sí le tocó irse: "Nos reunieron y dijeron que afuera los 'careniñas'. Nos dieron a cada uno 2 millones, nos llevaron al pueblo y hasta luego".
Eso fue el 2005. Regresó a casa, pero la plata no le duró y se fue otra vez a la guerra: "Necesitaba billete y me fui para las 'Águilas'. Allá duré 6 meses, pero me aburrí y estoy otra vez en Medellín".
Hoy tiene dos niños pequeños. Asegura que les prometió a ellos que ya se jubiló de la guerra.
MEDELLÍN
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