En La Dorada (Caldas) hay alerta roja ante la creciente del río Magdalena, mientras en el Quindío el invierno deja una persona muerta. En Risaralda hay normalidad, pero las autoridades siguen atentas.
"Esto está muy tremendo, y no para de llover", expresa Ernesto Gómez, un manizaleño que de manera coloquial parece confirmar la medición hecha por el Instituto de Estudios Ambientales, Idea, de la Universidad Nacional, según la cual en tres días cayeron sobre Manizales 200 mililitros de agua, cantidad equivalente a un mes de lluvias en época invernal.
La cifra es elocuente acerca de la magnitud con que el invierno azota a la capital de Caldas, donde fue declarada la alerta roja y un daño en el sistema de acueducto mantiene al 85 por ciento de la ciudad, de cerca de 400 mil habitantes, sin suministro de agua potable. Por esta razón, universidades y colegios decidieron suspender las clases de manera provisional.
Ante la destrucción total o parcial de sus viviendas, hasta ayer se contabilizaban 1.600 personas evacuadas, unas 370 familias de sectores como Aranjuez, Chachafruto, Sierra Bonita, Fátima y Minitas. También hay alerta en el sector del Cerro de Oro, en el oriente de la ciudad, donde se reportó desestabilización de varios taludes.
En otros sectores como Alto Bonito, en la salida hacia Neira, familias temen que un derrumbe afecte su vivienda. "Dicen que no es grave, pero nosotros sí tememos que el deslizamiento nos perjudique. Queremos que nos reubiquen", manifestó María Noemí Osorio.
Lo más preocupante es que si las lluvias siguen, no sólo la medición del Idea se quedaría corta, sino que se haría necesaria la declaración de la 'urgencia manifiesta' para poder allegar recursos que permitan a atender la emergencia, cuyos estragos ya se calculan en 36 mil millones de pesos.
"El Gobierno Nacional se comprometió con un giro inmediato de 2.700 millones, recursos que estaban apropiados para el 2009, también se otorgarían 10 mil millones de pesos para obras de estabilización de taludes y manejo de aguas. La cifra solicitada es 36 mil millones de pesos", informó ayer Carlos Alberto García, director de la Oficina Municipal para la Prevención y Atención de Desastres (Ompad).
Avanzan en reparación de tubo
Por lo pronto, y bajo las dificultades de una lluvia constante, obreros de la empresa Aguas de Manizales avanzan en la reparación del tubo de conducción de 28 pulgadas que resultó averiado a causa de un deslizamiento de tierra. Se calcula que al final de esta semana el problema estará solucionado.
Mientras tanto, miles de manizaleños se ven obligados a un racionamiento rotativo y durante las horas en las que no hay suministro por el sistema de acueducto deben hacer largas filas para llenar recipientes con los cerca de 30 mil litros de agua potable que reparten los carro tanques, dos de ellos prestados por la empresa Aguas y Aguas de Pereira.
"Los problemas han sido en la prestación del servicio público de agua y en la movilidad, ya que no hay paso por varias vías debido a desprendimientos de tierra", informó García.
La carretera Manizales-Bogotá, en el sector La Margarita, un derrumbe de 1.500 metros cúbicos de tierra obligó al cierre total de la vía. Otras seis carreteras de Manizales y municipios circunvecinos están taponadas y 28 más tienen paso con precaución.
Fuera de la capital caldense la situación más grave se reporta en La Dorada, en el oriente de Caldas, declarado en alerta roja debido al crecimiento del río Magdalena.
Desde el 2003 Manizales no padecía una situación de emergencia invernal como la presente. Esa vez un derrumbe en el sector de La Sultana dejó cinco muertos.
Este jueves, Juan Manuel Llano, alcalde de Manizales, presentará ante la Oficina de Desastre de la Presidencia de la República un informe para que se valoren los recursos que permitan controlar la emergencia.
Un muerto en el Quindío
Una persona muerta es el balance del invierno en el Quindío. El caso ocurrió en el municipio de Calarcá, donde el joven Gustavo Adolfo Pérez Rendón, de 22 años, funcionario de la Secretaría de Tránsito Municipal, murió cuando un derrumbe de tierra lo arrastró a las aguas de la quebrada El Pescador.
El joven apoyaba en el control del tráfico vehicular durante el pasado puente festivo, cuando el alud lo alcanzó y lo lanzó al cauce crecido de la quebrada. Un día después fue hallado su cadáver.
La situación también es difícil en los municipios de Salento y Génova. El primero comienza a recuperarse de la emergencia vivida el fin de semana pasado con la creciente del río Quindío, las familia regresaron a sus casas a la espera de ayuda gubernamental.
Mientras tanto, en Génova son numerosos los derrumbes en las vías terciarias, lo que además de dejar a 300 familias del sector rural sin servicio de acueducto, les ha impedido a los campesinos comercializar sus productos.
"Nuestro sistema vial está muy afectado por deslizamientos, a causa del desbordamiento del río Quindío, donde mucha banca que está a la ribera del río está afectada, igualmente muchos de los puentes", manifestó Maríaa Nelly Aponte, secretaria del Interior y Desarrollo Social del Quindío.
Normalidad en Risaralda
Frente al invierno, el parte es de tranquilidad en Pereira, donde los organismos de socorro continúan en estado de alerta ante un eventual incidente por causa de las lluvias.
El director operativo para la Prevención y Atención de Desastres de la Alcaldía de Pereira, Leandro Jaramillo Rivera, hizo de todos modos un llamado a las familias que viven en las riberas de los ríos Otún y Consota, y la quebrada El Oso, para que informen cualquier anomalía en los cauces, que ofrezca peligro para la integridad física de las comunidades.
También se monitorea durante las 24 horas al río Cauca, con el fin de evitar una inundación con afectación de las viviendas conforme a los antecedentes que se tienen por parte de la Secretaría de Gobierno Municipal.
EJE CAFETERO
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