Foto: Andres Mauricio Henao/EL TIEMPO.
Efrén Amaya es uno de los mecánicos del tallerdonde dejan como nuevos a los jeeps Willys. Han restaurado cien de éstos vehículos.
Están en el taller Los Álamos que alberga cinco modelos tradicionales jeeps Willys de la zona cafetera y del que salieron, como nuevos, muchos de los que desfilarán este domingo.
Lo harán por las calles de Calarcá, sin hacer piques, sino como objeto de contemplación.
Durante 15 años, y al mando de Yesid Quintero, en este taller reconstruyen los modelos 40, 42, y 50 que llegaron a Colombia desde Estados Unidos y Europa. Los vehículos que surgieron como una invención destinada al servicio militar en las guerras, se fabricaron en gama militar y gama civil.
"Aquí lo que hacemos es restaurar los Willys antiguos al gusto del cliente, con los accesorios que por lo general traían en su época", explica Yesid Quintero, que lleva 30 años en mecánica.
"Todo surgió a partir de la amistad con Guillermo Jaramillo cuando tuvimos la iniciativa de traer partes importadas", recuerda.
A manos de coleccionistas
Como médicos entre latas, este grupo de hombres de 35 a 60 años ha destinado su vida a reconstruir estos vehículos.
Cada trabajo tarda de 3 a 5 meses y de costar 10 millones de pesos, en estado original, estos carros se valorizan hasta 30 millones de pesos, según el trabajo que se les haga.
"Lo primero es fabricar las piezas podridas, que por lo general son todas: cajones, persianas, pisos y torpedos", explica José Mojica, el latonero.
Efrén Amaya se aplica en la pintura cuidadosa y, el proceso final, se cumple cuando Norbey Cortés ensambla las partes decorativas, como hachas, palas y sirenas.
En el Quindío hay mil Willys registrados, de los cuales cien han pasado por el taller de restauración para ser vendidos a coleccionistas.
José Guillermo Jaramillo, propietario de un modelo 46 que llegó de Europa es un apasionado. "Empecé hace 18 años desde que inició el 'yipao' en Armenia como una muestra de vehículos de servicio público que realizaban trasteos tradicionales. Luego, los piques con carga compensada y ahora pensamos en modificar los Willys para hacer exhibición", dice Jaramillo, que convirtió su carro en uno de rescate.
Para ellos cada vehículo es un viejo que resucitó para reaparecer como un joven 'engallado' que dejó atrás sus labores bélicas y agrícolas para ser admirado.
ANDRÉS HENAO
CALARCÁ (QUINDÍO)
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