La diligencia se realizó en la Fiscalía en Pereira. Los crímenes fueron ejecutados en Pensilvania (Caldas) y los siete fueron descuartizados.
Llevando los restos en una caja de unos 50 centímetros de largo por 30 de ancho las siete familias iniciaron el retorno desde Pereira a Pensilvania, en un viaje de cinco horas, para dar sepultura a sus seres queridos.
Los cadáveres fueron encontrados el 26 de noviembre de 2006. Los restos óseos fueron sometidos a análisis de medicina, antropología, odontología y prueba de ADN para tener la certeza de la identidad.
Luego de todo este tiempo de análisis y confrontaciones, se estableció la identidad de Jhon Edinson Rincón Patiño, de 16 años; los hermanos Wilson y Norvey Cortés Ocampo, de 30 y 27 años respectivamente; Jhon Jairo Gutíerrez López (29), Jhon de Jesús López Arango (33), José Nolasco Ríos Quinceno (35) y Jaime Alberto Gallo Tovar (17).
De acuerdo con la investigación, los cinco primeros, desaparecieron el 6 de agosto de 2002 en la vereda Rancho Largo de Pensilvania (Caldas).
Ese día, los cinco amigos viajaban en moto hacia las fiestas del vecino municipio de Samaná. Fueron interceptados por paramilitares del Frente Hernán Isaza, quienes que al indagar que venían de San Daniel, donde vivían los jóvenes y opera la guerrilla, los asesinaron con machete y los descuartizaron.
Sus cadáveres fueron hallados en la misma vereda Rancho Largo. Se encontraron algunas prendas como la ropa interior y una muleta, que pertenecía a Norvey Cortés, quien tenía una discapacidad en una de sus piernas.
En la misma fecha fueron exhumados los restos de Ríos Quinceno. Este agricultor fue sacado de su predio por dos paramilitares el 18 de febrero de 2004 y encontrado en una fosa en la vereda San Daniel de Pensilvania.
Gallo Tovar, un jóven especial que a veces se desempeñaba como embolador fue decapitado. Su cadáver fue hallado en un paraje del corregimiento Bolivia, de Pensilvania, donde residía.
Sus restos fueron recibidos por su mamá Carlota Tovar. Dijo que él estaba próximo a cumplir 18 años cuando del parque de Bolivia fue llevado en una camionetaa. "A pesar de su enfermedad era muy activo. se lo llevaron y nunca más supe de él. Me queda una hija menor".
"Es muy duro recibir un ser querido en una caja. El consuelo es que ahora podemos darle sepultura", dijo el allegado de una de las víctimas.
Los restos de Wilson y Norbey Cortés fueron recibidos por William y Mery, los dos hermanos que quedan del grupo familiar. "Es muy triste recibirlos así, estar en estas cosa que uno nunca imaginaba". Expresaron.
Marino Enrique Rincón recibió el cadáver de su hijo Jhon Edinson, un adolescente de 16 años que le ayudaba en labores del campo.
Mónica Andrea Palacio Román recibió la caja con los restos de su esposo Jhon Jairo Gutiérrez López; la religiosa Zulma Yolanda los de su hermano Jhon de Jesús López Arango y los restos de José Nolasco Ríos fueron recibidos por su mamá.
Para mamás, papás, esposas, hermanas, se acabó incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos. Debieron retornar con los restos de ellos bajo el brazo.
PEREIRA
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