El suboficial del Ejército recorrió las calles de su pueblo natal en la mañana de este miércoles. Miles de sus paisanos salieron a las calles a vitorearlo y a ondear banderas de Colombia y del pueblo.
Desde las 9 y 30 de la mañana, Cristina Pérez y sus dos hijos llegaron al Parque de Bolívar, de Chinchiná (Caldas), para ver a un hombre de ojos grandes, bigote tupido, sonrisa amplia y que no dejaba de saltar y lanzar sus brazos hacia arriba en señal de victoria.
"Yo solamente lo distingo, pero mi esposo, que es soldador, ha hecho algunos trabajos en la casa de él", contó la ama de casa, mientras esperaba al hombre por quien otros hicieron carteles, sacaron banderas de Colombia y del municipio o volvieron a lucir las camisetas blancas con las cuales participaron el 4 de febrero pasado en la marcha contra el secuestro y las Farc.
Daniel Guzmán, un comerciante, dijo que ese mismo hombre fue su compañero de juegos en el barrio Bengala, cerca del Hospital San Marcos, cuando ambos eran niños. "Yo fui criado con él, fuimos amigos de barriada. Hace muchos años no lo veo, pero es maravilloso que esté de regreso", dijo con orgullo el hombre de cabello escaso y canoso.
A las 11 de la mañana, el hombre de ojos grandes, bigote tupido... arribó a la plaza sobre el platón de una camioneta de los bomberos, acompañado por su esposa y su hijo, antecedido por siete grandes caballos y sus jinetes policías, un ensordecedor ulular de sirenas y una caravana de carros y de motos.
Para Cristina y Daniel y para unas 5 mil personas había terminado la larga espera, bajo un sol picante.
El hombre no es el ganador de la Vuelta a Colombia, ni un boxeador que ganó un título mundial. Es el sargento segundo del Ejército José Ricardo Marulanda Valencia, de 47 años, quien los últimos 10 estuvo secuestrado por las Farc y quien hizo parte del grupo de 15 personas liberadas hace una semana en el Guaviare.
"Me siento muy orgulloso de ser chinchinense", dijo Marulanda desde una tribuna a la que entidades y ciudadanos del común le hicieron llegar mensajes de felicitación por su regreso.
Sin embargo, antes de dirigirse a sus paisanos, el militar aclaró que fue por "razones de seguridad" que le respondió al presidente Álvaro Uribe Vélez, el día de su liberación, que nació en Marsella (Risaralda), de donde eran sus ancestros, y fue criado en Pereira. Por esto fue que algunos bromearon diciendo que el recibimiento era para "el de Marsella".
"Mi Chinchiná del alma. Aquí estoy con mi esposa y mi hijo. Los llevo en el corazón", dijo Marulanda, como queriéndose reconciliar aún más con su gente y con la voz entrecortada por la emoción.
"En la selva aún quedan (secuestrados por las Farc) más soldados y policías, personal civil y políticos como (Óscar Tulio) Lizcano. Me dedicaré a luchar por su libertad y ellos van a estar libres", anunció el militar, quien también repudió la intempestiva salida del país del ex senador Luis Eladio Pérez, con quien compartió el cautiverio, por presuntas amenazas.
Marulanda cerró su sentido discurso con el que ya es su grito de batalla: "¡Bienvenido a la libertad!".
CHINCHINÁ (CALDAS)
COPYRIGHT © 2008 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.