Isabela, la pequeña que sobrevivió a la explosión del poliducto
Por: LAURA SEPÚLVEDA | 8:34 p.m. | 15 de Enero del 2012
El 10 de enero cumplió cinco meses de nacida en la UCI del hospital San Jorge de Pereira.
"Antes de la media noche, les dije a Catherine y Luz Marina, mis dos compañeras de cuarto, que gritáramos a las doce en punto ¡Feliz año nuevo! para despertar a los demás pacientes, despedir juntos este año tan cruel y darle la bienvenida al nuevo que viene cargado de bendiciones", fueron las palabras con las que María Alejandra Lopera, despidió el año 2011, en un cuarto del hospital San Jorge tras quedar sepultada bajo los escombros de su vivienda en el barrio Villa Carola en Dosquebradas, el pasado 23 de diciembre en la explosión del poliducto Salgar- Cartago.
Maria Alejandra, en compañía de Isabella, su pequeña de cuatro meses y su esposo Jhon Carlos Jaramillo, soportaron el peso de la estructura en la que vivían y quemaduras de segundo y tercer grado. Pero hoy son ejemplo de supervivencia y fortaleza en la región.
En Risaralda muchos se han preguntado por la suerte de Isabella, la menor de las victimas internada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por más de 20 días, con el 30 por ciento de su cuerpo quemado y con compromiso de vía aérea. Según Martha Vélez, coordinadora de la Unidad de Salud de Ecopetrol, mientras más pequeño sea el herido, es peor el pronóstico, "cuando Isabella inhaló el vapor o el fogaje, se quemó la mucosa, por eso tiene complicaciones respiratorias. Sin embargo, se ha recuperado notablemente a pesar de que estuvo tan crítica en los primeros días, ha evolucionado satisfactoriamente y casi que el 70 por ciento de las quemaduras ya se están cubriendo de piel", dijo la médica.
Para Maria Alejandra, su hija es más 'guapa' que cualquier persona, incluso más que sus padres, "mi niña hermosa está mucho mejor, hace unos días empezó a tomar tetero, porque antes la alimentaban por un tubo, pero ahora se ríe, no deja dormir por estar balbuceando, las enfermeras están encantadas con ella y yo estoy que salgo corriendo a buscarla, me tiene aterrada, ella es un ejemplo de superación para todos, tan indefensa y delicada y aún así sobrevivió a que le cayera una casa encima y a ese infierno", dijo la madre de 17 años.
Aunque Maria Alejandra nunca ha perdido la fe y sus ganas de seguir luchando son inagotables, relata con tristeza su experiencia el día de la explosión, "cuando sentí ese insoportable olor a gasolina, empezó a sonar la alarma del barrio y me asusté mucho, sentí un ruido que me acosaba, como un cronometro que aceleraba el ritmo, como si fuera a explotar una bomba, yo solo pensaba en que mi bebe no sintiera ese olor. Se despertó, riéndose y yo me agaché para cargarla, en ese momento todo quedo en pausa para mi, fue como una película, el mundo se detuvo, ahí fue cuando explotó mi barrio", narró la madre de Isabella.
Los tres miembros de la familia Jaramillo están aislados, y aunque el proceso de recuperación ha sido notable, no se han podido reencontrar por riesgo de infección. Isabella fue transferida a la unidad pediátrica y se espera la cicatrización de las heridas para luego tratar sus cicatrices. Maria Alejandra fue intervenida con cirugía de injertos en parte de la cadera y las piernas, y Jhon Carlos tiene el 70 por ciento de su cuerpo quemado.
"Entendí que tenemos que salir adelante por una razón muy importante, porque Dios nos dio una segunda oportunidad, sobrevivimos a esa catástrofe por mi hija, estábamos muy graves, pero valoramos que estamos vivos, por lo menos sentimos el dolor, otros no pueden sentir nada, ya están muertos", le dice María a su esposo para que luche por su vida y saque fuerzas para que su familia se reúna de nuevo.
LAURA SEPÚLVEDA
REDACCION EL TIEMPO PEREIRA





