Caldense vive desde hace 16 años con los Arhuacos
Por: FERNANDO UMAñA MEJíA |
José Fernando Martínez dejó las montañas del Eje Cafetero por la Sierra Nevada de Santa Marta.
El 22 de junio de 1996, José Fernando Martínez Agudelo, un chinchinense que se dedicaba a las asesorías jurídicas, aunque no es abogado de profesión, viajó a la Sierra Nevada de Santa Marta, por motivos laborales. Desde ese día convive con los Arhuacos, uno de los grupos indígenas que habita la montaña más alta del país.
"Desde hace 16 años vivo en la sierra, no tengo ingresos económicos fijos, vivo del aire y el agua pura", afirma 'Zarwa', el nombre arhuaco de Martínez, que significa 'hombre que camina'.
Y es que trasegar el territorio de los Arhuacos, en la vertiente meridional de la sierra, tomar fotografías y escribir, son las actividades preferidas de este hombre de 61 años y frondosa barba blanca.
Sin embargo, Martínez vivió solo, durante dos años, en una cueva, a más de 4 mil metros de altura, situada al lado de lugares sagrados de los Arhuacos. Para sobrevivir pescaba, cazaba y comía frutos.
"Mis hermanos y yo estábamos acostumbrados a que mi papá saliera de viaje y regresara un mes o dos meses después, pero cuando conoció la sierra, decidió pasar la mayor parte del tiempo allá, al lado de los Arhuacos, pero también aislado de ellos", relata Jano, el mayor de los cinco hijos de Martínez.
Jano (que en la mitología romana era el dios de las puertas, los comienzos y los finales) describe a su padre como un hombre que siempre ha querido estar en libertad y al lado de la naturaleza. "Lo vemos muy pocas veces", acota.
Una de esas pocas veces en que Martínez salió de la sierra fue para presentar una colección de algunas de sus fotografías de la comunidad Arhuaca, que se puede apreciar en la Alianza Francesa de Manizales.
Fernando Umaña Mejía
Corresponsal de EL TIEMPO
Manizales.


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