Foto: Archivo/EL TIEMPO
Dentro de las cifras que maneja la Policía hay alarma por menores consumidores de sustancias alucinógenas.
En lo corrido del año, la Policía ha capturado a 262 menores, cuyas edades oscilan entre los 15 y 17 años, vendiendo alucinógenos. En Chía, Soacha y Facatativa se realizaron la mayoría de detenciones
Para los mandatarios de estas poblaciones la situación es preocupante, sin embargo, para el alcalde de Soacha, José Ernesto Martínez Tarquino, esto es producto de la descomposición moral derivada de la falta de oportunidades de la juventud y a la escasa inversión social que se puede hacer en la población y por eso, los menores terminan siendo presa fácil de la delincuencia.
"El presupuesto de Soacha destinado a inversión social, resulta insuficiente frente a la demanda de los jóvenes. Aquí lo que tratamos de hacer es un ejercicio de valentía, de buena voluntad y de fe para tratar de generar conciencia, teniendo en cuanta que hay 37.100 jóvenes que oscilan entre los 15 y 19 años y sencillamente no hay oportunidades para ellos", explicó Martínez.
Por su parte, Maritza Afanador, secretaria de la gerencia de desarrollo social de la Alcaldía de Chía, advierte que el tema de la droga está afectando a los municipios de la sabana y señaló que el tema en Chía es bastante delicado.
El alcalde de Facatativá, Óscar Sánchez, también se pronunció y dijo que es consciente de la problemática y que dentro de su plan de desarrollo tiene varios proyectos que involucran a la juventud.
También trasportan armas
Pero al parecer, según informaciones de la Policía de Cundinamarca, los menores no solamente están siendo utilizados para vender droga, sino también para transportar armas.
El caso se vio con los ocho menores capturados en Soacha, el pasado 23 de octubre, quienes eran utilizados, al parecer por una banda denominada 'Las Gemelas', de la cual hacía parte la madre de uno de ellos, no sólo para la venta de sustancias en los barrios Compartir, San Mateo y León XIII, sino también para transportar armas de fuego que le vendían a grupos al margen de la ley, que hacen presencia en las comunas de esa población.
Cabe anotar que Luz Marina Gómez, madre de uno de los menores de la banda, fue capturada, el pasado 5 de junio, por el delito de porte y tráfico de estupefacientes, a quien se le halló en su poder 1.100 gramos de marihuana.
Para la Policía de Cundinamarca, el departamento resulta una región llamativa para el negocio debido a que los expendedores, que provienen en su mayoría de Bogotá, ven en los municipios aledaños zonas 'vírgenes' que les permiten ampliar y fortalecer el número de consumidores.
Así, para comercializar la droga lo hacen a través de delincuencia común, quienes se encargan de buscar los puntos de expendio y de conseguir menores de edad para su venta, quienes finalmente pasan desapercibidos ante los controles de las autoridades.
Según el comandante de la Policía de Cundinamarca, coronel Fabio Castañeda, el fenómeno de consumo de estupefacientes es un factor preocupante.
"La presencia de sujetos expendedores y consumidores de drogas que buscan su comercialización en menores de edad que se concentran en parques, centros educativos y sitios de concurrencia juvenil, están llevando a la conformación de focos de delincuencia", dijo el oficial.
Frente a esta situación, Álvaro Díaz Garavito, secretario de Educación de Cundinamarca, dijo que el problema de consumo y venta no es tanto en los colegios, como en los alrededores, donde están las llamadas 'ollas'.
"Hemos diseñado con la Policía de Cundinamarca, una campaña de prevención para hacer inspecciones y requisas sorpresivas en los colegios y los comandantes de Policía de los municipios nos están ayudando con vigilancia a las salidas de las jornadas escolares donde puede haber presencia de jíbaros", dijo Díaz Garavito.
Según datos de la Policía del departamento los distritos donde se ha hecho la mayor incautación de sustancias alucinógenas, especialmente de marihuana, son Soacha, Chía, Girardot y Facatativá.
Precisamente Germán Lozano, rector de colegio departamental, Manuela Ayala de Gaitán, de Facatativá, dijo que en su institución se ha detectado entre los alumnos consumo de bóxer.
"Tenemos rumores de que hay consumo de marihuana, pero eso no lo hemos podido comprobar, por eso, estamos trabajando conjuntamente con la Policía y eventualmente se están haciendo requisas y controles, especialmente en las horas de salida, tanto en la jornada de la mañana como de la tarde", explicó Lozano.
Cabe anotar que para las autoridades este fenómeno está afectando principalmente a jóvenes de los estratos uno, dos y tres.
"Este es un tema social. Hay pérdida de valores, de autoridad y de respeto. Esta problemática nos tiene muy preocupados y tenemos en todos los municipios agentes de inteligencia vestidos de civil, quienes están merodeando, especialmente los alrededores de los colegios, para detectar a los expendedores y a los consumidores y acabar el problema de raíz", enfatizó Castañeda.
Soacha en cifras
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