Foto: Archivo / EL TIEMPO
El embalse de Chingaza (foto) es una de las principales fuentes de abastecimiento de la capital. De ahí sale casi el 63 por ciento del agua.
Cuando Bogotá toma el agua del departamento, paga 57 centavos por metro cúbico, pero se la revende a 879 pesos metro cúbico.
Cuando un capitalino abre la llave para refrescarse, bañarse o lavar los trastos, está utilizando agua de cuatro sistemas de Cundinamarca: el Agregado Norte, Chingaza, Cerros Orientales y Sumapaz.
Cada segundo, el departamento le brinda a la ciudad 15,17 metros cúbicos del líquido, afirma un vocero del Acueducto de Bogotá.
A pesar de la riqueza hídrica del departamento, Funza, Madrid, Mosquera, La Calera, Tocancipá, Sopó, Cajicá, Chía, Gachancipá y Soacha necesitan de la empresa de Acueducto, pues no tienen una propia.
"Nosotros pagamos el agua muy cara", denuncia Fabiola Jácome, alcaldesa de Cajicá.
¿Intercambio desigual?
Félix Guerrero, gerente de las Empresas Públicas de Cundinamarca, también se queja. "Bogotá utiliza el agua del departamento, pero lo que nos devuelve son 2,3 metros cúbicos por segundo de aguas negras que van al río Bogotá", dice.
Incluso, Carlos Bello, de la Dirección de Abastecimiento del Acueducto de Bogotá, reconoce que el compromiso de la capital y de la Corporación Autónoma Regional (CAR) para no vertir aguas negras al río no se ha cumplido. "Sólo el 30 por ciento de las aguas que pasan por la planta de Salitre son tratadas", agrega.
La contaminación llega hasta Girardot, pero las entidades de los dos lados trabajan para limitar este impacto.
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