Un año después de que su compañero sentimental, Orlando Pelayo, planeó el secuestro de Luis Santiago, Ivonne Lozano empieza a recuperarse al lado de Miguel Ánge.
A finales de septiembre del año pasado, Colombia entera sufrió con la tragedia de Luis Santiago, un bebé de 11 meses a quien su propio papá, Orlando Pelayo, hizo matar.
Un año después, Ivonne Lozano, la mamá del niño, habla serena de lo que ha sido la vida sin "Santi". "Al principio me puse brava con Dios, no podía entrar a misa porque me daba mal genio. Yo le echaba la culpa, pero ya no porque entendí que la culpa es de ese tipo", dice sentada en medio de la sala de su casa en Chía, donde hizo un altar para Luis Santiago.
Ahora que se reconcilió con Dios, Ivonne cuenta que la fe le ha dado la fortaleza necesaria para aceptar las cosas. Su mayor alegría y su gran motivación ahora es Miguel Ángel, un hermoso mono de gigantes ojos azules, que físicamente se parece mucho a su hermano mayor.
Pensó en suicidarse
Miguel Ángel, de 8 meses, también hijo de Pelayo, vivió toda la tragedia dentro del vientre de su mamá, que estaba embarazada cuando su ex compañero sentimental hizo matar a Luis Santiago. "Esta personita vino a sacarme adelante. Él es el que me da la fuerza porque yo pensé en suicidarme", confiesa Ivonne.
Lleva a Miguel Ángel a la sala para presentarlo. Él suelta un grito agudo que hace reír a carcajadas a su mamá. "Todavía es muy duro pensar en Santi. Sigo sin entender, pero quiero salir adelante porque quiero darle todo a Miguel Ángel", afirma ella.
Hace apenas tres meses volvió a salir a la calle. Prefería estar encerrada y no quería hablar con la gente. "Empecé a salir porque ya tenía que pensar en el niño y no sólo en mí", cuenta.
Gracias a un acompañamiento psicológico, ha retomado confianza y reanudó sus estudios para validar el bachillerato y cumplir la promesa que le hizo a Luis Santiago. "El día en que reciba mi diploma será en su honor". Y aunque le falta un año y medio para graduarse, Ivonne sueña con seguir estudiando derecho o criminalística. "Quiero estudiar derecho porque vi muchas injusticias. A esos delincuentes (los que mataron a su hijo en complicidad con el papá) les dieron un abogado cinco minutos después de su arresto; en cambio a mí no", dice con amargura.
A pesar de las ayudas que sigue recibiendo de entidades privadas y de gente solidaria, Ivonne están haciendo y vendiendo chocolatinas porque luego de la tragedia prefirió dejar su trabajo, en un cultivo de flores.
También dejó la antigua casa donde vivía con Luis Santiago y volvió a donde sus padres y sus cuatro hermanos. Dice que a su debido tiempo le contará su triste historia a Miguel Ángel para que no la conozca por otras personas.
Piensa en salir en algún momento de Chía a vivir a Bogotá para buscar nuevas oportunidades. Tiene la esperanza de empezar a trabajar en una cadena de supermercados, porque la llamaron la semana pasada para una entrevista.
Ivonne dice que no quiere más hijos y aunque sabe que no todos los hombres son malos, le da "terror" pensar en una nueva relación porque aún le quedan muchas heridas por sanar. "Él (el papá de Luis Santiago) siempre pide perdón, pero es una ofensa para mí porque eso no me va a devolver a mi hijo", dice.
Aún no se sabe quién fue el autor material del crimen
El próximo 20 de octubre, en el Juzgado Penal del Circuito de Ubaté, se llevará a cabo una audiencia para determinar quién fue el autor material del asesinato de Luis Santiago.
Martha Garzón, ex compañera sentimental de Pelayo, y Javier Orlando Ovalle, reconocidos como sus cómplices porque entraron a la casa de Ivonne Lozano para secuestrar al niño, fueron condenados en el 2008 a una pena de 27 años por secuestro agravado.
Sin embargo, no se ha podido aclarar quién cometió directamente el asesinato. Orlando Pelayo, el padre de Luis Santiago y de Miguel Ángel, fue condenado a 60 años de prisión como autor intelectual del secuestro y del crimen. Ivonne Lozano fue citada para la audiencia de ese día.
Carolina Sitter Cortés
Especial para EL TIEMPO
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