Foto: Lina Sánchez / EL TIEMPO
El subregistro en los nacimientos se está repitiendo con los fallecimientos, según los resultados preliminares del estudio.
Un buen número de nacimientos y fallecimientos de habitantes de Chía ocurren en Bogotá. Esto distorsiona las cifras del Dane y se planea sobre errores.
La travesía en la que se convirtió el embarazo de Íngrid Hernández, una habitante de Chía, terminó hace un mes cuando su bebé nació en Bogotá. Luego de repetidos viajes para los controles prenatales, y de una cuantiosa inversión, su hijo quedó registrado como bogotano.
El embarazo de alto riesgo la obligó a trasladarse a unidades especializadas de la capital, pues en su estado, según cuenta, ningún hospital del municipio estaba en capacidad de atenderla. Sin embargo, con cuatro semanas de edad, César David vive en Chía. El problema es que no cuenta en los registros.
Casos como este podrán ser anecdóticos, pero son frecuentes hasta el punto de que las cifras del Dane muestran que en el 2007 Chía tuvo 2.215 nacimientos, mientras que en el 2008 fueron apenas 794. Una disminución del 35.84 por ciento.
Y lo grave, según los datos preliminares de un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Sabana y la Clínica Universitaria (antigua clínica Teletón) - que busca conocer las características demográficas de la Sabana centro- es que los recién nacidos se quedan subrepresentados y, en consecuencia, bajo el riesgo de no entrar, por ejemplo, en los planes de salud.
Para el grupo de investigadores, el subregistro significa que la pirámide poblacional de Chía podría llegar a verse como la de Suecia, donde los habitantes están entre los 15 y 44 años.
"Lo primero que encontramos fue que las cifras (número de habitantes) del Dane, las de las alcaldías y las bases de datos de los servicios públicos no coinciden", explica José Nel Carreño, director científico de la Clínica Universitaria.
La razón es que muchos de los nacimientos y muertes de la Sabana centro (11 municipios), en especial de Chía, se le atribuyen a Bogotá.
Entonces, según el investigador, "da la impresión de que nadie nace y nadie muere en esta población".
De hecho, frente a los fallecimientos se reportaron 345 durante el 2007, pero en el 2008 hubo 147 (42 por ciento menos).
Redes de salud, una causa
La principal razón de esta 'migración' para nacer o morir se debe a las redes de prestación de servicios. Por ejemplo, algunas EPS sólo atienden en hospitales de Bogotá los partos, o como pasa en la Clínica de Chía, ciertos casos son remitidos a la capital.
Otra de las razones es que la Clínica Universitaria es la única de tercer nivel -cuenta con unidad de cuidados intensivos y servicios de neurocirugía- en la Sabana centro.
En el caso de los recién nacidos, las notarías parecen las primeras soprendidas. La notaria María del Pilar Herrera dijo no tener estadísticas.
Menos servicios funerarios
En el caso de los fallecimientos, muchos enfermos, por déficit de camas, equipos o especialistas deben ser trasladados a Bogotá para una mejor atención. Así, muchos enfermos mueren en la capital del país y es aquí donde se suman las actas de defunción.
El empleado de una funeraria del centro de Chía asegura que de 10 servicios que hacían cada mes, hoy sólo hace dos. La Alcaldía no quiso referirse al tema hasta no tener los resultados del estudio.
¿Para qué campañas de vacunación?
Para el director del área de salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Sabana, Francisco Lamus, la consecuencia más grave de "esta ceguera en los datos" es que el grupo de menores que nace queda subrepresentado.
En ese sentido concluye que si no existen bases de datos reales las asignaciones de recursos tampoco atenderán las demandas existentes.
Se pregunta, por ejemplo: ¿Si en Chía no nacen niños ¿Por qué invertir en campañas de vacunación o en educación?
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