La Samaritana se fusiona con otros tres hospitales
Por: PABLO ENRIQUE TRIANA BALLESTEROS | 9:09 p.m. | 01 de Junio del 2011
Recogió a los de Zipaquirá, La Vega y Girardot. Otros 4 fueron reestructurados.
A partir de finales de diciembre, los habitantes de Zipaquirá pasarán de contar con un hospital de segundo nivel -ofrece atención en ginecología, pediatría, medicina interna, anestesia y cirugía- a uno más complejo y especializado, que además prestará los servicios de oftalmología, endocrinología, reumatología, gastroenterología, cardiología, neumología, ortopedia especializada en mano.
El nacimiento del moderno centro de tercer nivel de salud se dio gracias a la fusión con el hospital de La Samaritana, en Bogotá, al que también se integraron el de La Vega y el de Girardot. Todos esos centros locales fueron liquidados.
"La Unidad Funcional de La Vega del Hospital Universitario de La Samaritana de Cundinamarca se inaugurará en julio y la Unidad Funcional de Zipaquirá, a finales de diciembre. La de Girardot ya se entregó. Esto es un ejemplo de que lo público se puede fusionar para ser más eficiente", afirma Zoraya López, secretaria de Salud.
Pero también es una muestra de la transformación que han tenido varios de los 37 hospitales que hay en el departamento, gracias al fortalecimiento de la red que ha impulsado la Gobernación y el Gobierno Nacional.
En la administración de Andrés González también se han reestructurado los hospitales de Fusagasugá, Guaduas y Anolaima y Vergara, que continúan como Empresas Sociales del Estado (ESE).
"Lo que se ha pretendido es modernizar los hospitales en dos sentidos: se liquidan o se reestructuran", dice López, quien advierte que en lo que queda de esta administración no se van a cerrar más centros hospitalarios.
Esta decisión incluye a los de Puerto Salgar y San Juan de Río Seco, porque, pese a que están entre los candidatos a ser liquidados, debido a que generan pérdidas año tras año, son los únicos centros de sus regiones.
En los últimos cuatro años se han invertido 120.000 millones de pesos exclusivamente en los hospitales públicos, cifra que se suma a los 300.000 millones con que cuenta cada año la Secretaría.
Los nuevos recursos se han destinado para cubrir las liquidaciones de prestaciones extralegales de la mayoría de funcionarios de los hospitales que, de acuerdo con la secretaria López, estaban desangrando a las instituciones.
"El grueso de la plata lo invertimos en recuperar los hospitales porque estaban destrozados: 3.000 empleos de planta desaparecieron en el departamento; aunque fue un proceso doloroso, por encima de todo prima la institucionalidad y salvaguardar la existencia de un hospital", asegura López.
"En una población de 150 mil habitantes, como es el caso de Girardot, o de 100 mil, como sucede en Fusagasugá, resulta más contraproducente permitir que el hospital se desangre -a través de unas prestaciones extralegales-, que reestructurarlo, para que esto no suceda", agregó la funcionaria. Además, según López, los beneficios de ese fuerte ajuste se ven en más y mejores servicios para las poblaciones, como próximamente se podrá experimentar en La Vega y en Zipaquirá.
PABLO ENRIQUE TRIANA BALLESTEROS
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