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Equipo de discapacitados necesita ayuda para jugar Mundial de Sóftbol

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One arm bandits

Los 'One Arm Bandits' practican todas las semanas.

Urge ayuda para equipo de discapacitados que está a punto de ver su más grande sueño derrumbarse.

"Con lo que se gastaron en pasabocas en la pasada Cumbre de Las Américas, hacemos el Campeonato Mundial de Sótfbol de Discapacitados". La frase es de Álvaro Medrano y resumen en buena medida el descontento que tiene en estos momentos porque su gran sueño, por el que ha luchado los últimos 10 años de su vida, está a punto de irse al traste.

Después de varios años de luchar, tocar puertas, asistir a varios mundiales, hacerse miembro de la federación y convencer a los demás países de que Cartagena era la ciudad ideal para realizar el XII Campeonato Mundial de Sóftbol para Discapacitados, el castillo que armó está a punto de venirse al piso.

Para financiar el viaje y la estadía de las seis novenas que vendrían al Mundial: Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana, Nicaragua, Venezuela y Colombia, se requiere de una suma aproximada a los 150 millones de pesos, pero este monto, que parecería minúsculo si se tiene en cuenta lo que ahora llaman 'costo-beneficio', no se ha podido conseguir.

Al principio, varias entidades, como las oficinas de deportes del Departamento y del Distrito, le ofrecieron sufragar los costos, pero ahora, cuando se acerca la fecha programada para el campeonato (del 9 al 15 de octubre), todos le están sacando el cuerpo al compromiso adquirido de boca, según lo confiesa el propio Álvaro Medrano, presidente del equipo.

"Todos me decían que sí, que eso no era mucha plata para un evento de esta naturaleza, pero ahora, cuando voy a tocar las puertas de sus oficinas, ni me atienden", señaló.

La última 'vuelta' (diligencia) la hizo al respecto, el pasado 6 de julio, en el Instituto de Deportes de Cartagena (Ider), pero nadie lo recibió a la cita acordada el día anterior. "El alcalde Campo Elías Terán nos prometió que él solito financiaría el campeonato, pero ya no nos recibe en su despacho", afirma Medrano con una voz vecina a la resignación.

El equipo

Bajo el liderazgo de Medrano, a quien se puede ver caminando por el centro de Cartagena con un 'cartapaso' (fólder) de cotizaciones y presupuestos debajo del brazo, el equipo de 'los Mochos' no pierde la esperanza de participar en el mundial en su propio patio.

En total son 25 jugadores, todos con alguna discapacidad física en sus brazos o manos, de ahí el remoquete de 'los Mochos', con el que se les conoce cariñosamente.

No obstante, el nombre oficial del equipo es 'Bandidos de un solo brazo' (One Arm Bandits), que proviene de una novena de béisbol de discapacitados que se armó en Estados Unidos, en 1992, fundado por Víctor Rosario, un puertorriqueño que nació con un solo brazo y que armó el colectivo del cual se originó el nombre en otros países.

Para el campeonato mundial de octubre, las prácticas se han incrementado y ya no son dos sino tres días a la semana que asisten religiosamente al Estadio de Sóftbol de Chiquinquirá, de 5 a 7 de la noche, pues la mayoría se encuentra trabajando en el día.

Ellos quieren dejar bien representado al país y salir del último lugar que han ocupado en los cuatro campeonatos mundiales que han asistido.

"Si vamos a jugar en nuestro patio que sea de manera digna, para eso nos estamos preparando como nunca", advierte Medrano, quien cuenta con 62 años.

Pero ese 'como nunca' también lleva consigo un 'como siempre'. Al igual que hace cinco, cuatro o tres años, solo tienen un bate para practicar, de manera que ningún pelotero puede hacer calentamiento antes de entrar al plato.

Ocho bolas remendadas y cuatro manillas propias completan el cuadro de implementos con el que practican los 'bandidos de un solo brazo', pero ellos no se amilanan.

"Conseguimos manillas prestadas de los otros equipos que vienen a practicar y nadie nos dice que no, porque saben que se las cuidamos", señala el entrenador Manuel Acevedo.

El resto, el pundonor, las agallas, la picardía y la vergüenza deportiva lo tienen de sobra todos y cada uno de los integrantes del único equipo de sóftbol de discapacitados que tiene Colombia.

Lo bueno del asunto, según el comentario de los propios jugadores, es que el número de personas discapacitadas con ganas de entrar al equipo aumenta cada día, incluso, mujeres, y eso es lo que más los ha motivado para no parar en el empeño y para soñar con jugar el campeonato mundial en su patio.

"Sueño con ver el estadio lleno, entonando el himno nacional y nosotros, en el campo de juego, con la única mano que nos sirve puesta en el pecho", remató Medrano.

JUAN CARLOS DÍAZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Cartagena.

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