Ya casi nadie llama a las candidatas de los barrios reinas populares, como era el común hasta hace pocos años, sino reinas de la Independencia.
Más que un mero formalismo nominal, el hecho de que ya la gente del común esté acostumbrándose a llamar el entorno festivo como tiene que ser, es sinónimo de que la lucha por recuperar la tradición va por buen camino.
Y para las muestras hay varios botones. El primero es que el temor de que la avalancha comercial y mediática que carga consigo el Concurso Nacional de Belleza arrasara con todo el vestigio de los carnavales populares, ya no se siente con la fuerza años anteriores, según se desprende de los comentarios de los propios hacedores de las fiestas cartageneras.
"Hemos logrado ganar un pequeño espacio este año, que para nosotros significa un paso gigante ante la ola de pesimismo que nos circundaba", señaló el crítico y experto en música, Enrique Muñoz.
El propio editorial del diario local, El Universal, se refiere al tema y llama la atención sobre la rivalidad que han querido enquistar entre el festejo popular y el organizado por Raymundo Angulo, que, a juicio del periódico, no tiene razón de ser.
"Cierto es que en los últimos 25 años del siglo pasado, (el Concurso Nacional) se apropió del espacio que antes correspondía a la tradición festiva popular, en los festejos de la Independencia de Cartagena, y terminó desplazándolo hasta hacerlo prácticamente desaparecer, pero es una circunstancia que simplemente ocurrió porque la propia comunidad lo quiso... Por fortuna, se puso en marcha un proceso de rescate, en el que todos los sectores implicados participaron, y empezamos este año a ver los frutos, en el multitudinario desfile del 11 de Noviembre, con 178 comparsas, con mucha organización y sin el desorden y el vandalismo a que nos tenían acostumbrados durante años", señala el editorial de el matutino cartagenero.
El consejo que da el editorial es que el Concurso Nacional de Belleza no debe marcar la pauta de nuestras fiestas, y "sólo debe ser un evento con naturaleza y propósitos específicos, no el centro de la actividad novembrina".
Y eso fue, precisamente, lo que ocurrió en las fiestas que culminaron este fin de semana.
La presentación de formidables emblemas del folclor colombiano, como Petrona Martínez, Etelvina Maldonado y Totó la Momposina, la vitalidad de los cabildos tradicionales como el de San Diego y Getsemaní y el Desfile del Bando el pasado 11 de noviembre, hablan con voz propia del proceso que pretende fortalecer el bien público cartagenero, como sin sus fiestas.
Gina Ruz, directora del Instituto de Patrimonio y Cultura (Ipcc) y directa responsable de la organización de las Fiestas de la Independencia, dijo que el trabajo de revitalización se viene haciendo desde hace varios años.
"Esto no se logra de un día para otro y con el trabajo de una sola persona. Son muchos a los que hay que agradecerles por el éxito de las fiestas, y aún nos falta bastante camino por recorrer", expresó.
Según la directora del Ipcc, el proceso se inició a comienzos de ésta década, con la participación de muchas personas interesadas en que las fiestas populares no se perieran en el tumulto que
Los fallecidos Astrid Torres y Jorge García Usta, el musicólogo Enrique Muñoz, la junta directiva del Ipcc de la administración del ex alcalde Carlos Díaz Redondo, así como diversos grupos culturales y folclóricos que trabajaron en el proceso de revitalización.
Ya Enrique Muñoz, en esa época tenía en claro que, si bien el Concurso Nacional de la Belleza, en la medida que toma fuerza, afecta lo que el pueblo cartagenero y su tradición festiva venían conmemorando, éste no es la lápida que sepulta el cadáver de las festividades.
"Sí es un obstáculo pero no es el único culpable".
Por el contrario, sostiene Muñoz, "el deterioro de las festividades es antiguo y está asociado a la indiferencia de los hacedores de la política, en buenahora esto está cambiando.
Fiestas tranquilas
A pesar de los presagios negativos de parte del cuerpo médico del Hospital Universitario antes de iniciar las festividades, este año fueron una de las más tranquilas de los últimos tiempos.
El comandante de La Policía Metropolitana celebró que durante los festejos populares no se presentaron muertes violentas.
Según el director del Dadis, Lucio Rangel Sosa, el comportamiento positivo de los cartageneros se refleja en las estadísticas recopiladas por el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE).
En 2007 los centros hospitalarios atendieron 2.160 pacientes, mientras que este año la cifra bajó a menos de 800.
De esta cifra, 90 pacientes han sido atendidos con heridas por arma blanca, 9 por intoxicación, 33 con politraumatismos en el cuerpo y 6 por quemaduras.
JUAN CARLOS DÍAZ M.
Corresponsal de ELTIEMPO
CARTAGENA
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