Eran dos movilizaciones que se fusionaron en una y crearon caos durante la mañana de ayer en el centro histórico de la ciudad.
Concejales, vendedores ambulantes y estacionarios, líderes cívicos, músicos, carperos, entre otros, se concentraban desde las 9 de la mañana frente al parqueadero de la Sociedad Portuaria para marchar contra la privatización de las playas.
De otro lado, en el sector de la calle 22 con carrera quinta decenas de personas se agolpaban en los alrededores del puente peatonal de 'La Araña' para protestar por su demolición, prevista para las 10 de la mañana.
Los obreros que habían instalado unos andamios en el obelisco que está en la mitad del puente, y que acusa un notable deterioro, abandonaron el lugar luego de que algunos manifestantes se subieron para quitarlos y lanzarlos a la calle.
A las 9:30 de la mañana, cuando apenas salía la marcha, encabezada por los concejales Antonio Peralta y Zalua Chicre, el tráfico vehicular en la 22 era un completo caos.
Los andamios y las cintas empleadas para aislar la estructura de concreto, comenzaron a ser puestos en los cruces con la carrera quinta, lo que impedía la circulación de los vehículos.
"Este puente es para que a los ancianos y los niños no nos atropellen las motos y, además, es un patrimonio de los samarios. Le pedimos al Alcalde que no nos lo destruya", gritaba Mariela Roldán, una mujer de 64 años que llegó desde el barrio Timayui para impedir el desmonte de la obra.
La decisión de tumbar el puente, construido hace 16 años para facilitar la movilidad de los peatones por una de las intersecciones más transitadas de la ciudad, fue dada a conocer el martes por la secretaria de Planeación, Zully David Hoyos, quien explicó que la intención es despejar la calle 22 para el paso de los nuevos buses del Sistema Estratégico de Transporte Público, que empezaría a operar en dos años.
La reacción de los samarios no se hizo esperar. El líder cívico Guillermo Londoño, quien hizo parte de la marcha, reclamó que los 105 millones de pesos que serán invertidos en la demolición del puente sean destinados a su remodelación o reparación.
"Se van a presentar muchos problemas cuando no exista el puente y lleguen los aguaceros porque la 22 se inunda. ¿Cómo va a pasar la gente por ahí?, ¿Nadando?", dijo enérgicamente.
Las dos protestas se volvieron una sola al llegar la marcha al puente. Allí los manifestantes gritaron arengas en contra de las políticas del alcalde Juan Pablo Díaz Granados y pasearon un ataúd de cartón en el que se leía 'Santa Muerta'.
Luego algunos manifestantes siguieron por la carrera quinta, llevándose a rastras los andamios, para terminar frente a la Alcaldía. Y otros continuaron apostados en el puente.
El alcalde Díaz Granados, en unas declaraciones entregadas el jueves en una rueda de prensa, dijo que anticiparon la demolición del puente debido a su mal estado y que si se repara ahora sería un doble gasto para el Distrito porque cuando empiece a operar el nuevo sistema de transporte tendrá que ser derribado.
En esto coincide el presidente de la Asociación de Ingenieros del Magdalena, Roberto Katime Montalvo, quien asegura que de no ser demolido ahora se corre el riesgo que colapse.
Ante la polémica los concejales de la ciudad se pronunciaron ayer, y dijeron que el Alcalde no les consultó el plan de demolición.
En tanto, Diaz Granados se mantiene firme en su propósito de destruir el puente, y reiteró que hoy viernes se reanudan los trabajos de demolición que no pudieron realizarse ayer por las movilizaciones.
Paola Benjuema Brito
Corresponsal de EL TIEMPO
SANTA MARTA
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