Foto: Manuel Pedraza / EL TIEMPO
La refinería procesará unos 150.000 barriles por día, según el Vicepresidente Comercial de Reficar. Fotos:
Gracias a la modernización de la Refinería, en el sector industrial de Mamonal, considerada como una especie de 'sueño americano' a lo cartagenero, se abrirán unas 8.000 plazas de trabajo.
Los trabajadores temen que los inversionistas privados (Reficar, en este caso) que desarrollarán los trabajos, terminen contratando mano de obra especializada y a menos costo en otros continentes.
La Unión Sindical Obrera (USO), filial Bolívar, advierte que ya se han dado algunos campanazos de alerta, como la reciente convocatoria para proveer trabajo a 80 expertos en soldadura para iniciar labores de montaje de estructuras metálicas.
El presidente de la USO en Cartagena, Alberto Morales, contó que se presentaron 400 aspirantes, y sólo clasificaron 40. El resto lo buscaron en otras ciudades. Morales se quejó de que no hubo capacitación de personal en la ciudad para prepararlos para trabajar en las obras de montaje de la nueva planta y vaticina que Cartagena se llenará de obreros de China y de Corea que, reconoce, están entre la mano de obra mejor calificada para estos trabajos en el mundo.
Morales dijo que hace un par de años, directivos de la USO hablaron con el alcalde de turno, Nicolás Curi; y ahora han intentado con la administración de Judith Pinedo, pero que no han logrado que el Distrito emprenda verdaderas capacitaciones para el personal que se va a emplear en esta megaobra.
Sin embargo, la Alcaldía dijo que hay un plan diseñado para capacitar a personal de Cartagena y en el que participan las universidades Tecnológica de Bolívar, la Tadeo lozano y la San Buenaventura. También, el Instituto Tecnológico de Bolívar y el Sena.
La USO teme que los soldadores que se requieran no cumplan con los estándares internacionales que se exigen para estos casos. "Soldar una reja es una cosa; otra es hacerlo de manera industrial", agregó Morales.
También se queja porque, dice, Reficar ha incumplido lo pactado con las centrales obreras, en el sentido de estimular y patrocinar procesos de reclasificación entre la clase trabajadora local.
Sin embargo, directivos de Reficar, en conferencias con la prensa local, aseguran que la mano de obra de Cartagena, y del Caribe, tienen prioridad en la contratación para los trabajos, y recalcan que es un compromiso adquirido.
A poco menos de un mes y medio de que arranquen las obras, los trabajadores siguen insistiendo ante la Alcaldía para que les dé capacitación.
Incluso, la preocupación por el destino de esas plazas de trabajo fue lo que motivó una marcha del pasado miércoles, a la que se unieron estudiantes del Sena.
Ayer avanzaba una reunión entre el Gobernador, el director del Sena y el rector de la Universidad de Cartagena para tratar lo referente a la capacitación de personal local para acceder a esos puestos.
Por todo esto se teme que, ahora que es realidad, la nueva refinería, que será una de las más modernas de América Latina, con una inversión de 3.000 millones de dólares, y de la que se viene hablando desde hace dos décadas como la de salvación para la ciudad, no sea en verdad 'tanta belleza' para las clases obreras, como se pensaba.
VICENTE ARCIERI G.
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARTAGENA
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