En alerta se mantienen los organismos de atención y prevención de desastre de los municipios del Magdalena, en tanto que en la capital del Atlántico los conductores desafían arroyos peligrosos.
El recrudecimiento de la ola invernal comenzó a dejar cientos de damnificados.
En el Magdalena la primera localidad en sentir el rigor del cambio de clima fue Quebrada Valencia, en el corregimiento de Guachaca, a 30 minutos de Santa Marta en la Sierra Nevada.
Allí las crecientes súbitas de los últimos días arrasaron unas 600 hectáreas de cultivos de pan coger.
Ayer 30 familias de este sector llegaron a Santa Marta a pedir ayuda a las autoridades locales.
Según Carlos Rodríguez, uno de los voceros de los labriegos, en los últimos días los aguaceros no han cesado y muchas familias quedaron literalmente en la calle.
Otra situación difícil viven los habitantes de Sitionuevo, en donde la gran cantidad de agua que ha caído sobre la Cienaga Grande provocó el desbordamiento de los caños dejando prácticamente incomunicado al municipio con el corregimiento de Palermo, de donde salen hacia Barranquilla.
"El agua superó el terraplén por donde pasa la vía y es difícil transitar por allí", dijo Álvaro López, funcionario de la Alcaldía que vino a Santa Marta a pedirle ayuda a la Gobernación.
En Zona Bananera la alcaldesa Patricia Avendaño realizó un censo para establecer el número de familias damnificadas por el invierno.
Aquí las crecientes súbitas de los ríos y quebradas que bajan de la Sierra Nevada arrasaron con cultivos e inundaron muchas viviendas.
El aguacero del lunes, que llegó con fuertes brisas y relámpagos, dejó también muchas casas sin techos en los corregimientos de Palmira y Tasajera, en el municipio de Puebloviejo.
El alcalde Jaime Caballero dijo que la Cienaga Grande se creció e inundó los barrios bajos de estas poblaciones.
La directora departamental de la oficina de Prevención y Atención de Desastres, Claudia Patricia Aaron, dijo que se están realizando censos para enviar ayudas, y que todos los comités locales se encuentran en alerta pues se espera que el invierno se recrudezca en las próximas horas.
Aguacero paralizó Barranquilla
En tanto en Barranquilla el fuerte aguacero que durante 45 minutos cayó sobre un gran sector de la ciudad no arrojó consecuencias graves que lamentar, pero sí se evidenció una vez más la imprudencia de los conductores, según lo aseguró ayer Rodolfo Cabrera, sargento del Cuerpo de Bomberos.
Cinco vehículos fueros arrastrados por las turbulentas aguas en diferentes sectores (Calle 76 con carrera 50; carrera 53 con 91; Calle 75 con 48; carrera 58 con calle 84 y Calle 84 con carrera 71).
El funcionario agregó "mucha personas pierden la serenidad y desafían las corrientes. Además de poner en riesgos sus vehículos y sus vidas, obstaculizan las vías, lo que impide que el Cuerpo de Bomberos realice una eficaz y rápida labor de ayuda". La lluvia paralizó la ciudad del mediodía a las 3 de la tarde, cuando las vías comenzaron a despejarse.
SANTA MARTA Y BARRANQUILLA
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