Foto: Fotos: Gudilfredo Avendaño
Las calles del nuevo municipio San José de Uré, que todavía no tiene alcalde, se encuentran sin pavimentar.
El primero está preocupado porque se podría quedar sin los 50.000 millones de pesos de regalías que recibe cada año por la explotación de la mina, pues podrían pasar a su vecino, San José de Uré.
El temor surgió tras el trazado de límites del naciente ente territorial, que aparentemente sitúa el yacimiento del mineral en jurisdicción de San José de Uré.
Voceros del nuevo municipio sostienen que la organización político-administrativa que les dio la Asamblea establece que el corregimiento Bocas de Uré, donde está el filón niquelero, forma parte de su territorio y quedó por fuera de Montelíbano.
Por tanto, reclaman como suyas las futuras transferencias de regalías, que en el primer trimestre de este año representaron para este último 21.571 millones de pesos.
El ferroníquel lo explota la empresa Cerro Matoso y las millonarias transferencias que genera se han constituido en soporte financiero y tabla de salvación de Montelíbano en los últimos 26 años.
Por esta razón, los montelibaneses no están dispuestos a dejarse quitar 'la gallina de los huevos de oro', y su alcalde, Edinson Rangel, interpuso una demanda en la Asamblea que busca revocar la ordenanza que estableció los límites y le dio vida jurídica al nuevo municipio.
Según Rangel, el proyecto presentado a los diputados en el 2006 para segregar a San José de Uré de Montelíbano tiene serios vicios de ilegalidad.
Una de las supuestas anomalías a las que se refiere el mandatario es el censo presentado por el comité Pro Municipio, en el cual se afirma que la localidad tiene 18.000 habitantes. Según el funcionario, la cifra no concuerda con la de Montelíbano, que reseña a San José de Uré con unos 8.000 pobladores.
El secretario de Hacienda de Montelíbano, Jorge Eliécer Masso, asegura que el artículo cuarto de la ordenanza que fija los límites del nuevo municipio deja a Bocas de Uré por fuera de esa demarcación y no como un corregimiento más que lo integra.
Versiones encontradas
Pero Luis Jacobo Otero, fiscal de la junta Pro Municipio de San José de Uré, explica que la Asamblea aprobó 4.592 hectáreas para su municipalidad, que parten del límite Bocas de Uré como punto de referencia en la zona norte.
Para sustentarlo muestra un acta de verificación de los deslindes entre los dos municipios, hecha por funcionarios del Ministerio del Interior, del Instituto Geográfico Agustín Codazzi y por representantes de Uré y Montelíbano.
"Con base en este argumento consideramos que desde el pasado 25 de mayo, cuando se inició la vida jurídica de nuestro municipio, tenemos derecho a los recursos por regalías en Cerro Matoso", precisó Jacobo.
Los tres candidatos a la alcaldía de Uré, Leovigildo Vivanco, Vladimir Londoño y Gilberto Furnieles, quienes se enfrentarán en las urnas el 14 de septiembre, coinciden en que la mina de ferroníquel quedó en su territorio y consideran que sus tributos servirán como motor de desarrollo al nuevo municipio.
Pero, la suerte del nuevo municipio está en manos de la Asamblea de Córdoba. Prospere o no la demanda del Alcalde, la diputada Ana Luz Anaya ya presentó un proyecto de ordenanza para que se eche atrás el trazado de límites y que la mina vuelva a manos de Montelíbano.
La decisión deberá tomarse esta misma semana
Luis Alberto Pongutá, vocero de Cerro Matoso, dijo que la compañía se mantiene al margen del conflicto y que no han tenido problemas por la destinación de las regalías.
"Nosotros giramos los dineros a Ingeominas, que se encarga de distribuirlos, por lo tanto en materia económica el problema para Cerro Matoso no tiene relevancia", dijo Pongutá.
Cerro Matoso, motor de la región
Desde octubre de 1982, cuando inició operación la mina de Cerro Matoso, el comercio en la subregión del San Jorge, en el sur de Córdoba, ha tenido un repunte significativo.
En Montelíbano, principal beneficiario de las regalías, se crearon microempresas y, por lo tanto, fuentes de empleo.
Con plata de las regalías se ha pavimentado el 70 por ciento de las calles de Montelíbano y se ha aumentado la cobertura en los servicios públicos.
En cambio en Uré, el poblado más cercano a la mina de ferroníquel, no hay ni pavimento ni servicios públicos, solo tiene una vía de ingreso, que se vuelve intransitable con el invierno, y la gente se queja por la falta de inversión estatal.
A San José de Uré, considerado el segundo palenque colombiano porque la mayoría de sus habitantes son de raza negra, lo rondan las nuevas bandas paramilitares conformadas tras la desmovilización de las autodefensas, que al parecer andan en busca de muchachos para reclutar.
GUDILFREDO AVENDAÑO M.
Especial para EL TIEMPO
MONTELÍBANO (CÓRDOBA)
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