Álvaro Uribe entregó ayer 48 casas en plena montaña a la comunidad kogui. En total serán 60.
José Antonio Coronado, un indígena kogui de la comunidad de San Antonio, en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta, era uno de los más emocionados ayer con la inauguración de Dumingueka, el segundo pueblo construido por el Gobierno Nacional en el macizo montañoso, que contó con la presencia del presidente Álvaro Uribe.
Junto con María, su mujer, y Mariana, su pequeña hija, Coronado estrenó una de las 48 viviendas tradicionales que fueron edificadas por la misma comunidad en plena montaña, a una hora en carro de Mingueo, corregimiento de Dibulla (La Guajira), para conservar la riqueza ecológica de la Sierra Nevada, considerada una 'fábrica de agua', y fortalecer su territorialidad. En total serán 60 casas.
Antes tenían que recorrer más de seis horas a pie o en lomo de mula para llegar hasta un centro de salud o comprar alimentos. En Dumingueka no solo contarán con servicios médicos sino con un hogar de paso, donde serán tratados de tuberculosis, enfermedad que en Dibulla alcanza los índices más altos del país y Latinoamérica.
También, con un restaurante escolar, un internado, un centro etnoeducativo y un acueducto con agua potable que les permitirá mejorar sus condiciones de vida y tener acceso a la educación. En el proceso de concertación con el cabildo gobernador kogui se logró que el 30 por ciento de los estudiantes del centro etnoeducativo sean niñas, algo sin precedentes en esta comunidad.
En la construcción de Dumingueka, el Gobierno, a través de la Agencia Presidencial para la Acción Social, invirtió 4.867 millones de pesos.
"Nosotros teníamos una platica para apoyar el proceso de paz con el Eln, pero como esas princesas celestiales no han querido, nos trajimos esa plata para sacar adelante estos pueblos, si ellos no quieren la paz aquí la vamos haciendo", dijo el presidente Uribe, quien anunció que durante su mandato espera entregar cinco pueblos más en la Sierra Nevada y dejar comprometidos los recursos para otros dos. El primero fue Gúmanku, inaugurado el pasado 14 de abril en Aracataca (Magdalena).
El mandatario, además, se comprometió a impulsar proyectos como la agricultura de sombra y un programa especial de familias indígenas guardabosques, que reciban el mismo subsidio de Familias en Acción, para ayudar a la preservación ambiental del macizo montañoso.
Para Juan Mamatacan, cabildo gobernador de la organización indígena Gonawindua Tayrona, Dumingueka es un sueño hecho realidad. "Este es el pueblo cultural que nosotros habíamos pensado y creo que ya con este el Gobierno va a seguir fortaleciendo los que nos hacen falta", dijo.
PAOLA BENJUMEA BRITO
Especial para EL TIEMPO
MINGUEO (LA GUAJIRA)
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