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Dumingueka ahora es un pueblo sagrado para cosas buenas

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Foto: Paola Benjumea

Desde Dumingueka, los koguis seguirán siendo guardianes de la sierra Nevada. Allí tienen educación, salud y alimentación.

Es el segundo de siete que prometió levantar Uribe en el macizo, y con el cual la sierra sigue cobrando vida.

Ya se augura que será así. Antes de la existencia del caserío, estos habitantes de la Sierra debían recorrer más de seis horas a pie o a lomo de mula para llegar a un centro de salud o comprar comida.

José Antonio Coronado, un indígena kogui de la comunidad de San Antonio, en la parte alta de la sierra Nevada de Santa Marta, era uno de los más emocionados.

Llevaba casi un año esperando que Dumingueka fuera realidad y, por fin, pudiera ser presentado en sociedad. El acto oficial, el viernes, lo encabezó el presidente Álvaro Uribe, que con su sombrero blanco y su mochila terciada, recorrió uno de los caminos de piedra que dan acceso a estas casas tradicionales.

Junto con María, su mujer, y Mariana, su pequeña hija, José Antonio estrenó una de las 48 casas que desde enero edificó la misma comunidad en la montaña, a una hora en carro de Mingueo, un corregimiento de Dibulla, cerca de la capital guajira.

Medidas para progresar

El presidente Uribe se comprometió a impulsar proyectos como la agricultura de sombra y un programa de familias indígenas guardabosques, para que los koguis reciban el mismo subsidio de Familias en Acción, para ayudar a la preservación ambiental del macizo.

"Teníamos una platica para apoyar el proceso de paz con el Eln, pero como esas 'princesas celestiales' no han querido, nos la trajimos para sacar adelante estos pueblos. Si ellos no quieren la paz, aquí la vamos haciendo", enfatizó el Presidente.

Juan Mamatacan, cabildo gobernador de Gonawindua Tayrona, dice que Dumingueka es un sueño hecho realidad. "Es el pueblo que habíamos pensado y ya, con este, el Gobierno va a seguir fortaleciendo los que nos faltan".

Tras los actos protocolarios, mujeres y hombres koguis, vestidos de blanco impecable con ropas tradicionales, se paseaban descalzos por su nueva casa, desde donde buscan seguir, con sus costumbres ancestrales, en paz con la naturaleza.

Algo nunca visto

El pueblo tendrá servicios médicos y un hogar de paso para tratar a tuberculosos, que en Dibulla alcanzan los índices más altos del país y de Latinoamérica.

Tiene un restaurante escolar, un centro etnoeducativo, un acueducto con agua potable que mejorará las condiciones de vida de los indígenas, y un internado.

Y algo nunca visto en esta comunidad, en la que las mujeres no van a la escuela: El 30 por ciento de los alumnos del centro etnoeducativo serán niñas.

PAOLA BENJUMEA BRITO
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
MINGUEO (LA GUAJIRA)

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