"Vimos a una mujer tirada en el suelo, que lloraba y gente a su alrededor que no sabía qué hacer", contaron ayer los patrulleros de la Policía, Franklin Frías González y Jhony Rubio Cantillo.
La recogieron, la embarcaron en su patrulla (una camioneta Hilux) y camino a una maternidad, los policías no tuvieron otro remedio que ayudar a traer al mundo al bebé de la mujer, en la parte de atrás (platón) de la camioneta policial. El caso ocurrió a las 11 de la noche del domingo, en el barrio La Esperanza, un populoso sector de la Cartagena marginal. Antonia Hernández Pernett, una mujer de 30 años, fue sorprendida por fuertes dolores de parto. En su casa nadie tenía un peso para tomar un taxi e ir a una clínica. La situación se complicaba cada minuto que pasaba. Los familiares de la mujer trataban de calmarla, sin éxito. Entonces pasó la patrulla y la llamaron. El agente Rubio Cantillo dijo al esposo de la mujer: "Esto no da más espera. Vamos para una clínica". La mujer estaba presa de los dolores de parto. "Estábamos relativamente cerca de la clínica, pero a los pocos minutos que montamos a la mujer en el platón de la camioneta vimos que venía el niño", contó. En la patrulla iba una mujer, que encontraron en la vía los agentes, y a la que llamaron para pedirle ayuda. Los agentes y la mujer socorrieron a Antonia en su trabajo de parto. "En mis 17 años de servicio nunca había vivido esto, fue algo hermoso, el niño está súper bien", dijo el patrullero Rubio Cantillo, quien hace parte del grupo de la Policía de Vigilancia Comunitaria que presta sus servicio en los barrios La Esperanza y San Francisco. La mujer y su bebé fueron conducidos a la clínica Maternidad Rafael Calvo, en donde dan a luz las madres de hogares pobres de Cartagena y de gran parte de los poblados del norte y centro de Bolívar. El parto de la mujer en la patrulla se complementó con la ayuda de profesionales médicos en la maternidad. La clínica informó que el bebé y su madre se encuentran en buen estado de salud. Antonia, con su hijo en su regazo, y antes de ingresar a la maternidad le preguntó a uno de los agentes que la ayudó que cuál era su nombre. Este contestó: "Cabo Franklin Frías, ¿por qué?". Entonces la mujer con sus ojos bañados en lágrimas, sonrió y le dijo: "Porque así se va a llamar mi hijo en su honor".
Corresponsal
CARTAGENA
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