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El abuelo del cabo Pérez no alcanzó a reunirse con él tras recuperar la libertad

Anselmo Medina, de 84 años, murió ayer víctima de un paro cardio respiratorio. Hace apenas un mes, William Pérez se enteró en la selva de la muerte de su padre.

La alegría por el regreso a casa del cabo primero del Ejército, William Pérez Medina, después de 10 años y cuatro meses en poder de las Farc, fue empañada este viernes (1:25 p.m.) por la muerte de su abuelo materno, Anselmo Manuel Medina Leguia, quien sufrió un paro cardio respiratorio. 

El anciano, de 84 años, no alcanzó a reencontrarse con su nieto, quien todavía no ha llegado a su natal Riohacha por encontrarse en chequeos médicos en Bogotá. Su fallecimiento se produjo tras sufrir un desmayo cuando almorzaba en la residencia de su hija, Carmen Medina, quien viajó el jueves a la capital del país para reunirse con William. 

"Cuando se enteró de lo de William él se alegró mucho pero desde que mi abuela (Carmen) se fue estaba muy triste y lloraba", contó su bisnieta, Shiryis Pérez D¿luque, de 14 años, quien lo llevó de urgencias al hospital Nuestra Señora de los Remedios, a donde llegó sin signos vitales. 

El médico Whitman Angulo, quien atendió al señor Anselmo en la sala de urgencias del hospital, dijo que la muerte pudo ser originada por la mezcla de emociones al enterarse de la liberación de su nieto William. "El paciente sufrió un infarto fulminante al miocardio y lo más probable es que haya sido por la emoción de reencontrarse con su familiar", manifestó el galeno. 

Tras su regreso a la libertad, el cabo Pérez, cuya historia ocupa la atención de los medios de comunicación de todo el mundo por haberse convertido en el enfermero de Íngrid Betancourt en la selva, se enfrenta nuevamente al dolor de perder a un familiar. 

El pasado 19 de mayo, dos días antes de su cumpleaños (tiene 33 años), se enteró por la radio de la muerte de su padre, Pedro Pérez, uno de los golpes más duros durante su cautiverio.

Para Jair Medina, tío de William, esta muerte causa una sensación agridulce en la familia que se alistaba para recibir este sábado con bombos y platillos al cabo Pérez, secuestrado el 3 de marzo de 1998 en la base de El Billar (Caquetá). 

"Nunca pensamos que esto fuera a suceder, siempre guardamos la esperanza de que nuestro papá viera a William, después de tantos años de ausencia", dijo Jair.

RIOHACHA

 

 

 

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