Entre necesidad y miedo, así se mueve el negocio de venta de cabello

Entre necesidad y miedo, así se mueve el negocio de venta de cabello

Unas lo venden por unos pesos y otras se lo cortan para evitar riesgos. Franquicias y contrabando.

Comercio de cabello en Cali

El cabello con 30 o más centímetros de largo ya es un atractivo para los compradores.

Foto:

Leonardo Castro archivo/EL TIEMPO

22 de octubre 2017 , 01:23 p.m.

En sectores del suroriente de Cali, muchas mujeres prefieren tener el cabello corto o recogido. No quieren atraer miradas para evitarse un susto.

Solo en secreto se cuenta que no quieren arriesgarse a un robo de cabellera. Otras, en cambio, lo venden para conseguir unos pesos. Son anécdotas del mercado del cabello humano, un negocio creciente que ha tenido algunos robos en Cali y otras ciudades colombianas.

En Internet saltan las ofertas y el ‘producto’ está en listas del contrabando. Este año se reportan decomisos de mercancía enviada de Paraguay a Uruguay, Argentina y Brasil, donde se deben tener permisos de la autoridad sanitaria y pagar impuestos al ingresar cabellos extranjeros. En México hay servicio a domicilio.

En Colombia no se ha llegado a la racha de robos en salones de belleza como pasó en Estados Unidos.
Ni a los extraños cortes de trenzas a mujeres en India, donde es visto como desafío contra la dignidad de los llamados grupos separatistas.

El negocio se mueve y se rebusca. En La Florida (Estados Unidos) han llegado a decomisar cabello colombiano.

En el oriente de Cali, la comerciante Lucero García recuerda la insistencia de una vecina que le causó susto. Cada que la veía le repetía que le compraba su larga cabellera.

“Era algo de todos los días: que se lo regalara o se lo vendiera, y un día hice la prueba de pedirle 200.000 pesos. Ella me pasó la plata, lo corté y se lo entregué”,
cuenta Cortés, de 39 años.

Jeison, estudiante de diseño, un pelirrojo, no tiene problema en venderlo cada año cuando le ha crecido entre 12 y 15 centímetros. “La plata es para ayudarme a pagar la carrera”, confiesa.

La industria de la belleza mueve unos 900.000 millones de pesos al año.

Comercio de cabello en Cali

Se estima que en el país hay unos 40.000 negocios de peluquería y estética. Al menos 6.000 locales tienen avisos de compra y venta de cabello, extensiones o pelucas.

Foto:

Archivo/EL TIEMPO


Según datos comerciales, en el país hay unos 40.000 negocios de peluquería y estética. Al menos 6.000 locales tienen avisos de compra y venta de cabello, extensiones o pelucas.

Por 10 pulgadas de cabello se ofrecen hasta 120.000 pesos, y por unas 30 pulgadas, la cifra varía hasta 400.000. Una cabellera puede llegar a costar dos millones. El precio se multiplica hasta por siete fuera del país.

Las fábricas de cabello escasean en Colombia, por lo que el comercio, en su mayoría, se lleva a cabo con importaciones desde Estados Unidos y China.

Los importadores han visto mercado al traer pelos en más de 30 tonos naturales y una docena de fantasía como azul, rojo, verde o violeta. No les toca desinfectarlo, coserlo o teñirlo. Y hasta hay quienes lo traen de contrabando.

Hay franquicias que ofrecen cabellos, pestañas y uñas.

Lo que piden las empresas dedicadas al negocio es que sea un cabello virgen, es decir, que no haya sido sometido a tratamientos o tinturados. También se tiene en cuenta el volumen.

Hay competencia de una docena de empresas que adquieren la materia prima. También compradores particulares, que hacen pelucas o extensiones de manera personalizada.

Para completar una peluca se requieren sumar de seis a ocho metros, de ahí que las compren desde 40 o 45 centímetros en adelante
. El fruto del zurcido, que requiere unos cuatro días, se puede lavar con champú, también peinar y hasta tinturar.
En el centro de Cali existen más de 50 locales de compra y venta de cabello.

Allí se aprecian máquinas con las que tejen hasta completar pelucas o extensiones. Todo en medio de algunas peluquerías y cientos de productos para el cabello. “Yo no compro importado, la verdad ese cabello solo dura tres a cuatro meses. El pelo de acá es mejor y con los tratamientos perdura hasta cuatro años”, afirma Matilda, una comerciante con más de dos años en el mercado.

Cada día, alguna mujer ronda por estos almacenes para vender su cabello. En cuanto se presente la venta, los comerciantes procederán a coser el cabello, en lo que se puede ir hasta una hora. Se seleccionarán y agruparán por color, tono, largo y textura.

En un telar se enhebra pelo por pelo a un hilillo como un tejido. Y sobre una capa de piel de silicona se inserta cada pelo para formar la coronilla. El producto se lava, se peina y se le define un corte. Así se pierden cerca de 10 centímetros.

Los hurtos son un fantasma en este negocio. Expertos advierten que en los robos se puede arruinar el cabello. La Policía Metropolitana no ha conocido denuncias este año.

Pero a la estación de Los Mangos, en el oriente, de vez en cuando se acercan algunas mujeres a decir que las acosan o les han robado cabello, pero no dejan denuncias.

Lo que no dejan de rodar son comentarios en sectores de las comunas 13, 14, 15 y 21. “Mi sobrina siempre lo llevaba suelto, pero dos mujeres se le acercaron y la agarraron del pelo; le dijeron: ‘está para robárselo’ y se fueron. Mejor le hicimos cortar la cola”, dice una vendedora de ropa, en Marroquín.

“Mi hija se lo cortó porque le dio miedo que una muchacha se lo pedía para extensiones”, anota una vecina de El Vallado.

No cuentan a la familia que lo vendieron

Geraldine Henao, una joven de 26 años, deambuló toda la mañana por el centro de Cali para ofrecer su cabello, por el que pide 250.000 pesos, pero aún no aceptan la oferta.

La mujer asegura que tuvo la idea de cortarlo por el calor de la ciudad, pero alguien le sugirió que lo vendiera, para una ayuda extra en su casa.

“Han llegado hasta llorando, con tal de que se les paguen 100.000 pesos o más por su cabello porque necesitan para un mercado o uniformes de sus hijos”, cuenta una empleada de un negocio del oriente.

El comercio del cabello humano se ha movido en Cali desde hace más de 15 años y con intensidad hace cinco.


De acuerdo con su longitud, el precio oscila entre 250.000 y 400.000 pesos, en algunos sectores urbanos se puede conseguir en 180.000.

Liliana Betancourt, vendedora, con más de 10 años en el negocio, sostiene que al centro de Cali no le cabe un negocio más, aunque las ventas no siempre responden.

Los comerciantes del producto se inclinan por creer que la mayoría son ventas voluntarias, pero confiesan que ya perdieron la cuenta de las veces que hombres han llegado a estos almacenes para acusarlas de robar el cabello de sus esposas. Todo cambia cuando le muestran la firma de la persona que vendió su propio cabello y prefieren no contar en casa.

Sobrevivientes del cáncer sufren en busca de cabello

Ximena* volvió a sonreír hace un mes cuando lució el cabello largo como antes.

En este 2017, un cáncer en los huesos le robó la alegría a la pequeña de 13 años, pero, precisamente, hace unos 20 días, cuando acudió a la Fundación Funcáncer, en el sur de Cali, en su rostro se dibujó una sonrisa apenas se puso una de las pelucas que la institución tenía lista para obsequiársela.

El regalo, que emocionó a la menor y a su madre, es el tejido que una decena de mujeres, valientes frente al cáncer que padecen, elaboraron durante unos dos meses para darle forma a la peluca.

La adolescente sonreía y también escogió un accesorio como una especie de turbante o pañoleta con un moño en un lado que también se entrega en el mismo Funcáncer.
Ximena, una sobreviviente, seguía emocionada, pues su madre había buscado pelucas o cabello humano para hacerse una. Sin embargo, solo una coleta puede costar entre 300.000 y hasta uno o dos millones de pesos o en establecimientos que lo ofrecen por Internet.

Ximena se tocaba el cabello largo de nuevo, el tejido que salió de otras sobrevivientes del cáncer. Ellas siendo tejedoras desde hace más de cuatro años para otros y otras sobrevivientes, entre niñas, adolescentes y mujeres. Hay por el momento, 20 personas en lista de espera para entregar nuevas pelucas. La trabajadora social de Funcáncer, Patricia Lozada, dice que 12 pelucas están listas para entregarlas y así ayudar en la autoestima de quienes padecen la enfermedad.


Se estima que en Cali, 40 mujeres de cada 100 mil caleñas tienen cáncer y uno de cada 400 hombres de más de 65 años en la ciudad tienen el cáncer de próstata, llegando a sufrir mucho más cuando son rechazados por sus familias, doblegándose a la depresión.

Según la psicóloga Nathalia Parra, quien en Funcáncer está al frente del Banco Solidario de Pelucas (orientado a sobrevivientes de esta enfermedad crónica no transmisible), es un trabajo con sentido social, tanto para quienes utilizarán las pelucas como para las personas que las elaboran.

El grupo de valientes lo integran Libia Llanos, Floralba Pérez, Amparo Sánchez, Rosalba Pérez, Nidia Emilse, entre otras. Ellas acuden regularmente cada martes a Funcáncer para sentarse a tejer, motivadas por llevar sonrisas.

“Sobreviví a un cáncer de cérvix por lo que me hicieron quimioterapia, radio y braquiterapia, que al igual que el anterior procedimiento usa radiación para destruir células cancerosas”, anota Amparo.

“Las integrantes del Banco de Pelucas (voluntarias) son mujeres, en su mayoría, sobrevivientes de cáncer o que actualmente presentan el diagnóstico. Ellas realizan el tejido de manera manual; sin embargo, actualmente ya se está realizando el tejido en máquina de coser”, dice la trabajadora social. “Funciona a partir de la donación que realizan niños y adultos; con este recurso se inicia el proceso de clasificación y almacenamiento del cabello y posteriormente, la elaboración de la peluca”. Añade que para elaborar cada una de las pelucas se requieren aproximadamente cinco metros de cabello tejido. Funcáncer guarda lejos de la humedad el cabello donado que debe entregarse limpio para evitar hongos.

Quienes deseen una peluca, deben diligenciar un formato o escribir a psicologia@funcancer.com.

Donante de cabello

Alexandra Torres, conoció a los niños con cáncer en la Fundación Carlos Portela y decidió dejarlo crecer para donárselo a ellos.

Foto:

Archivo particular

Donante para cumplir promesa

La promesa que la bonaverense Alexandra Torres se hizo a sí misma hace dos años nació al conocer a los niños de la fundación Carlos Portela.

Esta es la entidad que cada año atiende a un promedio de entre 500 y 600 pequeños con cáncer, en su gran mayoría con leucemia y tumores.

Esa promesa llegó a medir más de 25 centímetros de longitud hasta que el pasado 10 de febrero de este año, cuando Alexandra aprovechó una visita a Cali, decidió que su cabellera ondulada y de color oscuro pasara por las tijeras de una peluquería.

Allí, el estilista le tejió una trenza y sin dudarlo cortó el cabello de un tajo para luego disponerlo en una bolsa plástica seca y de sellado hermético.

“Me lo dejé crecer, pero comprometiéndome a que una vez largo lo donaría a niños con cáncer para que les hagan pelucas”,
comentó Alexandra, una auxiliar contable que por dos décadas ha estado vinculada a la Segunda Brigada Fluvial de Infantería de Marina.

“Hubo personas que me decían que por qué no vendía el pelo, que lo tenía bonito. ‘Véndamelo’, pero yo les contestaba que no le veía sentido a negociar el cabello.
Es como si cuando se tienen perros y nacen cachorros, por qué venderlos cuando se pueden regalar”, dijo la porteña.

*Por ser menor de edad se omite identidad.

CALI

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA